Las Esperanzas son las últimas que se pierden

La Macarena ultima su restauración en su particular ‘destierro’; la Esperanza de Triana ya está en el Polígono Sur, donde viven más trianeros que en Triana

Donde suele estar la Macarena, estuvo el Sentencia y ahora está la Virgen del Rosario.
Donde suele estar la Macarena, estuvo el Sentencia y ahora está la Virgen del Rosario. / Juan Carlos Vázquez

06 de octubre 2025 - 06:59

Ninguna de las dos Esperanzas está ahora en su sitio. Ni la Macarena en su Basílica, proclamada como tal en 1966 por Pablo VI dos años después de su coronación canónica, porque ultiman su restauración bajo la dirección técnica de Pedro Manzano. Ni la Trianera en la Capilla de los Marineros. El sábado protagonizó un multitudinario traslado hasta el Polígono Sur. La calle Asunción, donde todavía no se aprecian los cimientos de la portada de la Feria de 2026, era un cartel de Fiestas Primaverales.

Durante varias semanas, el lugar de la Macarena en su camerín lo ha ocupado el Cristo de la Sentencia. No es una sustitución, porque en realidad es la Madre de Dios la que está ocupando el papel de su Hijo, el mismo al que vio morir en la cruz. Su Sí cambió la Historia con una frase que aparece en uno de los laterales de la Basílica: “He aquí la esclava del Señor hágase en mí según tu palabra”. Madre e hijo, junto al carpintero que prefirió repudiarla en secreto, protagonizaron la Huida a Egipto que está en los mejores Museos del mundo. En su ausencia, ante su hijo se ha seguido rezando la Salve donde hay otra huida: “A ti llamamos los desterrados hijos de Eva…”.

En el Polígono Sur hay más trianeros que en Triana. Producto de las riadas, la especulación que demolió corrales de vecinos y cines de verano (ahora nostalgias de otoño). Esta huida a Egipto empezó en la calle Pureza. “Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues sólo un Dios se recrea en tan grandiosa belleza, a ti Celestial princesa”. El Polígono Sur fracasó como Brasilia sevillana, pero se convirtió en un Zurraque trasterrado. ¿Cuántos artistas no habrán cantado y rasgueado guitarras en los cientos de bodas oficiados en San Pío X por el cura Emilio Calderón?

Sevilla vivió una curiosa réplica de su Madrugá. Misión de la Esperanza de Triana desde su Capilla hasta el Polígono Sur, a los barrios más desfavorecidos de España, los primeros en el Evangelio, y boda en los Gitanos. El mismo día, porque Sevilla tiene el síndrome de Jerónimo Stilton según el cual todas las cosas tienen que pasar el mismo día, a la misma vez que diría Lopera, se celebraba en los Gitanos la boda de Cayetano Martínez de Irujo, uno de los hijos de la Duquesa de Alba, con Bárbara Mirjan, una novia de ascendencia milanesa. Con convite en la finca que el novio heredó y gestiona con mentalidad de Granjero Último Modelo en Carmona.

Sevilla era un hervidero de fieles, infieles y turistas. La Esperanza es lo último que se pierde. En Amor de Dios se mezclaban las músicas. Terminado el hotel en el edificio que construyó Aníbal González (28 habitaciones de lujo), en el rehabilitado teatro sonaba la voz de una cantaora por sevillanas lentas acompañada de un guitarrista. La calle sonaba a otra cosa. La Banda de las Tres Caídas de Triana, la adscrita al Hijo de quien marchaba de Misión al Polígono Sur, interpretaba Y se hizo el silencio, marcha procesional que compuso Francisco Ortiz Morón. Se estrenó en marzo de 2022 y está dedicada al Señor del Silencio en su Desprecio de Herodes, uno de los titulares de la hermandad de la Amargura, que fue conocida como el Silencio Blanco.

Atardece con ciriales que entran en Amor de Dios desde la plaza de San Andrés. Por la calle Cervantes aparece la imagen de la Divina Enfermera, que sale en procesión el primer sábado de octubre. Curadora de heridas y llagas que sacuden al mundo. Viene de la iglesia de San Martín, junto a la que tiene un calle en la que vivió el músico Paco Aguilera. En Santa Marta, esa iglesia unida a hitos biográficos del poeta Fernando de Herrera y el pintor Valdés Leal, le abren las puertas antes de seguir los pasos de la banda en dirección a la Alameda. Entre quienes la acompañan, José Antonio Fernández Cabrera, hermano mayor de la Macarena, en cuyo camerín la Virgen del Rosario ha sustituido al Señor de la Sentencia. El que se hace acompañar de Pilatos el día que Sevilla decreta el luto por la muerte de Cristo.

Lleno en los veladores, en los escaparates, ambiente festivo en la 48 edición de la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión. Es una gozada ver las cosas que pasan en Sevilla como si uno estuviera en Viena o en Florencia. Vivir lo de siempre como algo increíble, lo de todos los días como inverosímil. Sale la gente del Avenida Multicines, el último mohicano del Arte y Ensayo.

En Torneo conviven dos manifestaciones que sólo en apariencia pueden parecer antagónicas. En la capilla del Rosario de los Humeros, junto a San Laureano, se oye la voz del cura celebrante de la misa del sábado, que vale para el domingo, como los partidos de Liga. Lo curioso es que como la capilla está completamente llena, en la explanada del exterior han improvisado un patio de butacas para el resto de la feligresía, que escuchan las lecturas del Libro de Habacuc, la carta de Pablo a Timoteo y el Evangelio de Lucas como si estuvieran en un cine de verano. Como eso que la posmodernidad, la posverdad o lo que sea se llevó del caserío de Triana a ninguna parte. Ni zapatos Gorila ni sandalias del pescador.

Siguiendo por Torneo, igual que en la Capilla de los Humeros, en la Sala Malandar hay bastante gente fuera. Están convocados para un concierto de tributo a la banda Metallica, la banda de heavy metal californiana fundada en 1981. El Silencio por Amor de Dios y el heavy metal por Torneo. El mismo lugar donde tres días antes, el 1 de octubre, 24 aniversario de la muerte de Silvio, se celebraron sus 80 años de vida. Con un tributo al rockero del Sur. El que fuera su mánager, batería, letrista y alma mater, Pive Amador, grabó parte del concierto y lo hizo acompañar de este comentario: “Qué gusto da poner al público a rezar”. Silvio le cantó a todas las Esperanzas de Sevilla, la que está en restauración y la que viajó en misión a los barrios que nadie quiere restaurar

stats