Un espía desde el cielo de Sevilla

Hito de la fábrica de plomo ya destruida, la Torre de los Perdigones permite hoy contemplar Sevilla de un modo diferente a través de las imagenes proyectadas en su cámara oscura y desde su mirador

Un espía desde el cielo de Sevilla
Un espía desde el cielo de Sevilla
Ignacio Gutiérrez

20 de abril 2010 - 05:03

Hasta 1970 solamente conocían sus vistas los trabajadores de la fábrica de plomo de la que ya no queda otra cosa. A oscuras y a 45 metros de altura, la Torre de los Perdigones, en la calle Resolana, permite contemplar los coches circulando por el Puente del V Centenario o, si los árboles lo permiten, a todas las personas que pasean por la Alameda. Anteriormente un lugar de trabajo, hoy un hito arquitectónico de la Sevilla industrial que en su interior esconde una de las pocas cámaras oscuras del mundo. Con cierta tentación voyeur, permite observar imágenes en movimiento de diversas zonas de la ciudad desde una habitación completamente a oscuras, además de funcionar como un mirador tradicional.

El sistema de lentes y espejos de la caja mágica construida por Aristóteles y utilizado después por artistas como Leonardo da Vinci, hoy sirve para que los sevillanos y los turistas puedan contemplar de otro modo, por ejemplo, la Torre de Don Fadrique, de difícil perspectiva desde el suelo, o la cúpula de la Iglesia de San Luis. También, según explica el técnico de la cámara oscura, José Ángel Díaz Sánchez, "para que los visitantes busquen sus casas y sus calles y ver si encuentran a alguien conocido, que al final es lo que casi todo el mundo quiere ver".

La torre se construyó en 1890 para la fabricación de perdigones de plomo. "Utilizando un sistema de polea, se subían las placas de plomo al horno situado en la parte más alta de la torre y, cuando se fundía, se dejaba caer gota a gota para que el aire frío y la gravedad modelaran los perdigones, que iban cayendo a una piscina de agua", cuenta José Ángel según le explicó un antiguo trabajador de la fábrica. Por eso, la torre está llena de ventanas y corrientes de aire. "En invierno hace mucho frío, y en verano, un calor que no se va ni con el aire acondicionado".

El sistema consiste en una pantalla circular, un espejo y un juego de lentes de aumento, estas últimas insertadas al final de un tubo situado encima de la pantalla a modo de periscopio. La luz, al pasar por el objetivo del periscopio y reflejarse en el espejo, proyecta la imagen exterior sobre la pantalla permitiendo ver una fotografía aérea de la ciudad, viva y en movimiento. Sevilla en directo vista desde el cielo en el fondo de una paellera blanca de un metro de diámetro que gira 360 grados.

En el año 70, la fábrica cerró definitivamente, quedando abandonada la torre, que estuvo a punto de ser derribada junto con el resto de la edificación. El Corte Inglés patrocinó su rehabilitación en 1991 para la Expo 92, pero entonces no se abrió al público. Finalmente, en 2007, el Ayuntamiento hizo una concesión a la empresa privada que se encarga actualmente de la cámara oscura y del restaurante El Kiosko, situado a la sombra de la torre.

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