• La estación cumple 30 años, un tiempo en el que se ha convertido en referente por la llegada de la Alta Velocidad y la eliminación de las barreras arquitectónicas

Aniversario

La estación de Sevilla Santa Justa: Tres décadas entre raíles y accesibilidad

Vista general de la zona de andenes de la estación de Santa Justa. Vista general de la zona de andenes de la estación de Santa Justa.

Vista general de la zona de andenes de la estación de Santa Justa.

D. S.

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D. S.

La estación de trenes de Sevilla Santa Justa cumple 30 años de servicio, con un balance superior a 208 millones de personas que han transitado por sus instalaciones hasta el día de hoy. La estación sevillana entró en servicio en la madrugada del 2 de mayo de 1991, cuando unificó en una sola terminal ferroviaria todas las circulaciones con origen o destino a la capital andaluza, divididas hasta entonces entre las antiguas estaciones de Plaza de Armas y de San Bernardo.

Durante estas tres décadas, gracias a la alta velocidad ferroviaria, se ha convertido en la puerta de entrada a la ciudad hispalense y en una infraestructura clave para vivir acontecimientos singulares, como la Exposición Universal de 1992 y el Campeonato del Mundo de Atletismo de 1999. Al margen quedan las celebraciones deportivas, lúdicas y culturales que se repiten cada año (hasta que estalló la pandemia), como la Semana Santa y la Feria de Abril.

Adif ha impulsado el uso de la estación de Santa Justa, más allá de los servicios ferroviarios, como un gran espacio en el que se desarrollan de manera permanente actividades de tipo comercial y cultural, a través de la marca de tiendas de la estación y el programa Estación Abierta.

Un ensayo para mejorar los accesos

Por la modernidad de sus instalaciones se convirtió desde su inicio en un lugar de ensayo para la mejora constante de los servicios a los clientes, trabajos en los que destacan los relacionados con la accesibilidad. Junto a los ascensores, escaleras fijas y mecánicas para facilitar este aspecto, la estación sevillana introdujo por primera vez en España el uso de rampas mecánicas como medio de acceso cómodo y seguro desde el vestíbulo a los andenes y viceversa. Además, instaló un suelo antideslizante en el vestíbulo, pasillo laterales y pasarela.

Estas iniciativas impulsaron el diseño de un nuevo modelo de estación, en la que se priorizó la accesibilidad total con la eliminación de las barreras arquitectónicas que impidiesen el acceso al vestíbulo desde la calle o la comunicación de éste con andenes y zonas comerciales. De esta manera, se hizo posible el tránsito de personas con discapacidad y la circulación con carros portaequipajes.

Prueba de estas mejoras son los premios y galardones que Santa Justa obtuvo nada más abrir sus instalaciones, como el Premio Helios concedido en 1991 por la CEE por la eliminación de barreras arquitectónicas para personas con movilidad reducida, o un año más tarde el Premio Brunel de Arquitectura, concedido por la UIC (Unión Internacional de Ferrocarriles), entre otras distinciones.

Puerta de entrada a Sevilla

Santa Justa se convirtió el 2 de mayo de 1991 en la nueva y única estación ferroviaria de viajeros de Sevilla. En ella se concentran todos los servicios que se prestaban con anterioridad en la estación de San Bernardo, cerrada al tráfico ferroviario esa misma madrugada.

La estación, ubicada en el antiguo Prado de Santa Justa, al que debe su nombre, junto a la Avenida de Kansas City, nacía equipada con 12 vías: seis de ancho nacional (vías 7 a la 12) y seis de ancho UIC, destinadas a las circulaciones de Alta Velocidad (vías 1 a la 6). Estas últimas entraron en servicio con la puesta en funcionamiento de la Línea de Alta Velocidad Madrid-Sevilla en abril de 1992. Su superficie total y zonas anexas llegan a los 80.000 metros cuadrados, distribuidos a través de la plaza de acceso, la cabecera y el patio de andenes.

La estación fue diseñada por los arquitectos Antonio Cruz y Antonio Ortiz, que utilizaron elementos característicos de la arquitectura sevillana, como el ladrillo visto, los arcos o la gran altura de sus techos, con un eje central identificado con su gran vestíbulo diáfano, de una superficie de 3.000 metros cuadrados. En 1992 transitaron por la estación nueve millones de personas, barrera aritmética que no fue superada de nuevo hasta 2017. El récord de visitantes anuales se sitúa en los 9.375.688 de 2018.