100 euros por 200 palabras
calle rioja
Síntesis. Eva Díaz Pérez, Francisco Gallardo y Antonio Rodríguez Almodóvar formaron parte del jurado de la segunda edición del concurso de microrrelatos de El Gusanito Lector
ANTONIO Rodríguez Almodóvar vivió en la calle Feria. Francisco Gallardo se paseó por ella en su novela El rock de la calle Feria. Eva Díaz Pérez la menciona en Hijos del Mediodía. El asesino siempre vuelve al lugar del crimen. Y los escritores. En la puerta de la librería El Gusanito Lector se encuentran con un fragmento de El amor en los tiempos del cólera, de Gabriel García Márquez. Los tres son los miembros del jurado de la segunda edición del concurso de microrrelatos convocado por esta librería de Feria próxima a Relator.
El jurado ya es un premio. En la primera edición lo formaban Pura Sánchez, José María Conget y Antonio Molina Flores y lo ganó Xenia García, una periodista de la Junta. Esta vez se han presentado casi medio centenar de historias. Los relatos debían tratar de una librería y no exceder las 200 palabras. Un euro cada dos palabras, no está mal en tiempos de crisis, esa cólera moral, ya que el premio del ganador consiste en cien euros en libros y una posible entrevista con Manolo Pedraz en Radio Nacional de España. El ganador o ganadora prefiere mantenerse en el anonimato de Cocolubis, nombre de una uva romana. Otra uva le da lustre a Desamparo Garnacha, el nombre de su personaje.
El segundo premio fue para Gonzalo Validiez, un estudiante de segundo curso de Medicina de 19 años, autor del relato El tejedor de historias. Un juego con Rinconete y Cortadillo y Mortadelo y Filemón es la columna vertebral del tercer premio, titulado Lapsus y escrito por Carmen Algaba. Como en las crónicas clásicas del ciclismo, Rodríguez Almodóvar propuso un premio ex aequo ante la igualdad.
La librera ha colocado juntas algunas obras de los miembros del jurado: Mis Favoritos, Si el corazón pensara y Cuentos al amor de la lumbre, de Rodríguez Almodóvar; Adriático, de Eva Díaz Pérez; El rock de la calle Feria y La última noche de Paco Gallardo. Un catedrático, una periodista y un médico, respectivamente. A su lado, Viaje al centro de la fábula, de Augusto Monterroso, el padre de este género minimalista. "El dinosaurio tiene que estar por algún lado", dice Almodóvar para reivindicar el humor como pieza esencial. La librera tiene en su surtido El último dinosaurio, de Hunter S. Thompson, creador del periodismo gonzo.
Aparca un camión en la puerta de la librería con dos palabras que parecen patrocinadores del concurso: Pepsi y Matutano. Los libros del jurado tienen una compañía heterogénea. Un libro de Emilio Lledó. "Lo he visto en la Academia", dice Rodríguez Almodóvar, "en el discurso de ingreso de Manuel Gutiérrez Aragón, con el que inicié un proyecto que no pasó del guión para llevar al cine la historia de Blancaflor". Hay un libro sobre Bárcenas, que además de condicionar procesos electorales se ha convertido en un género autónomo en las librerías y hasta en el teatro, con el reciente premio a los actores Pedro Casablanc y Manolo Solo.
El microrrelato forma parte de la vida cotidiana. Puede aparecer en el título de un libro: Hasta luego, y gracias por el pescado, obra de Douglas Adams, o en la frase azorada del tipo de la mensajería: "Estoy muy malamente aparcado", curiosa identificación de objeto y sujeto de quien se presentó en la librería "para recoger tres bultos de RBA". "Seremos nosotros", bromeaba el doctor y ex baloncestista Paco Gallardo.
A los tres miembros del jurado les hace una fotografía Paca Vázquez Beltrán, que trabaja en la librería y está en la vorágine de los albaranes mientras los tres escritores deliberan. Trae unos cafés de la churrería La Esperanza y le confía a Eva Díaz Pérez que cada vez que sube a una azotea "veo a los letraheridos de tu novela". Una señora entra y lee el título de un libro cogido al azar: Traidores que cambiaron la historia. En las sugerencias, Esperanza Alcaide, la librera, ha colocado un libro de Hanna Arendt, Sobre la Revolución, en el que apuntaba hace medio siglo que la palabra libertad había sido suprimida del vocabulario revolucionario. En la entrada, libros sobre la ciudad, incluida una Historia breve de Sevilla de Rafael Sánchez Mantero. Una metáfora de esta literatura mirada al microscopio, ligera de equipaje, cien euros, doscientas palabras.
Tres finalistas, como el Balón de Oro. Con el deber cumplido, Rodríguez Almodóvar, Díaz Pérez y Gallardo caminan con la librera por la calle Feria para tomar un refrigerio en la cantina del mercado. Donde las tapas son microrrelatos de alta cocina en el abrazo del gourmet y la cuartelá.
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