Flambea, donde tradición y fusión comparten mesa
Sevilla
Cocina versátil con identidad propia en San Juan de Aznalfarache
“Cocinar es hacer trozos de amor comestibles”. La frase define bien la filosofía de Flambea Gastrobar, un espacio en San Juan de Aznalfarache donde la cocina se mueve entre el recetario reconocible, el producto bien tratado y un toque creativo que actualiza sabores sin perder cercanía. Es un lugar pensado para compartir, para probar varias cosas y para que cada plato tenga un punto diferente. Aquí no hay una sola dirección culinaria, sino una carta amplia que mezcla tradición, guiños internacionales y platos actuales que invitan a compartir.
La experiencia suele empezar con entrantes frescos y coloridos. Las ensaladas marcan ese primer paso: la mediterránea combina pollo crujiente, arroz, verduras, aguacate, frutos secos y queso, jugando con texturas y contrastes; mientras que la de queso de cabra apuesta por la mezcla de hojas verdes, frutos secos y vinagretas con matices dulces. También aparecen propuestas menos habituales como la ensaladilla de remolacha, que aporta un toque vegetal distinto dentro del recetario más clásico.
En los bocados para compartir se percibe bien el espíritu del local. Quesos como el provolone fundido o el Apolonio se acompañan de mermeladas y contrastes dulces. El micuit de foie con tostas y confituras se mueve en ese terreno de sabor intenso y textura cremosa. En el apartado marino, las anchoas sobre tostá, los boquerones en adobo o las croquetas de carabinero muestran la presencia del mar dentro de una carta muy variada.
Las croquetas, con versiones de boletus o morcilla, refuerzan esa idea de cocina reconocible pero con toques propios. A esto se suman clásicos revisados como las patatas bravas “Flambea” o las berenjenas crujientes con humus y miel, que combinan fritura, cremosidad y matices dulces.
Cuando se pasa a platos más contundentes, la carne gana peso. Abanico ibérico, secreto a baja temperatura o serranito ibérico reinterpretado reflejan una cocina que parte de la tradición andaluza pero introduce marinados, salsas y presentaciones actuales. La hamburguesa de ternera con queso de cabra y cebolla caramelizada es otro ejemplo de ese equilibrio entre producto conocido y combinación moderna.
El apartado internacional aparece en elaboraciones como jiaozi de ternera o woks de chipirón, langostinos o costilla ibérica, donde noodles, verduras, frutos secos y salsas intensas aportan un perfil más asiático. En la parte más cremosa destacan el risotto de trufa negra con foie y boletus o la pasta rellena de calabaza y ricotta, platos que introducen el lado más reconfortante de la carta.
El pescado también tiene presencia con pulpo, calamar frito, pavía de merluza o dorada, combinando plancha, fritura y acompañamientos que aportan contraste sin eclipsar el producto. Los postres, por su parte, mantienen la línea golosa y casera: coulant, brownie, mousse de chocolate o propuestas con dulce de leche, pensados para un final dulce y generoso.
Flambea Gastrobar es, en conjunto, un restaurante versátil, donde caben tanto tapas para compartir como platos más completos, y donde tradición, fusión y creatividad conviven en una propuesta pensada para todos los gustos.
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