Entre dos funciones del Avenida
Calle rioja
Manual de uso. Ángel Vela, trianero nacido en la Cava de los Civiles, completa con otros 250 artistas la trilogía de la fértil relación a lo largo de la historia entre Triana y el flamenco.
EL Ángel de su nombre le deja el acento a la Vela de su apellido para que la llana se haga aguda en Velá y acoja a todos los artistas que aparecen en su última entrega, la tercera, de Triana, la otra orilla del flamenco. Completa la trilogía con el periodo 1970-2015. Del final del desarrollismo a la segunda Transición.
El autor elige La Sonanta, en la calle San Jacinto. "El único sitio de Triana donde siempre se escucha flamenco". En una calle que en menos de una década cambió tres veces de nombre: de llamarse Manuel Carriedo como gratitud a un montañés que se afincó en Triana pasó a ser Carlos Marx en el 31 y San Jacinto después. Marx tiene avenida en Amate y el montañés se quedó en la Montaña, como el Probe Migué.
Triana. La otra orilla del flamenco (Páginas del Sur) es un libro interactivo. Hay personajes que caminan por la calle en las horas previas a la inauguración de la Velá, como Antonio Ortega, poeta, crítico flamenco, biógrafo del Pali y bisnieto de una gitana de origen búlgaro cuya hija vivió en un corral trianero hasta que se casó; que entran en el bar para saludar al autor, como María Luisa González Corredor, madre de Carlos y Mario, dos de los Cantores de Hispalis, nacidos en los últimos sesenta en el 41 de Alfarería. "Es hija de la primera mujer guitarrista que hubo en Triana", precisa Ángel Vela; personajes que le llaman al móvil, como Ricardo Miño; o dos trianeros que llevan cuarenta años viviendo en Tarragona, Carmen y Pedro, y entran para que les dedique el libro.
Más de quinientas páginas de historias extraordinarias, de fotos únicas, como la de Pepa Montes y Cristina Hoyos bailando en un espacio tan reducido como el bar El Ancla. "Es como ver juntas a Ginger Rogers y Cyd Charisse".
A la presentación del libro, con portada del pintor Juan Valdés, acudieron más de cien artistas. "Eso no se ha visto nunca en Sevilla, ni siquiera en la Expo". En la efervescencia artística confluyen una serie de razones.
"No hay un porqué, sino varios", dice Ángel Vela. "Todo lo que no quería Sevilla lo echaba para Triana, me refiero a negros, gitanos, gentes de otras razas. Gentes y oficios, porque los que causaban molestias en Sevilla, como las industrias de la pólvora o del jabón, venían para Triana. Ha sido un barrio muy castigado por el río, que obligaba a la gente a vivir en la calle. Los pocos muebles que tenían se los llevaría la próxima riada". Se daban una serie de oficios como la herrería o la alfarería en los que para combatir la monotonía se recurría a la terapia del cante. Se ha sabido hacer de la necesidad virtud.
Están todos los grandes: Mairena, Camarón, Lebrijano, Lole y Manuel, Paco de Lucía, Riqueni, Gualberto, María Pagés... Y una legión de genios nada mediáticos. "Yo recuerdo una noche épica en la que compitieron hasta el amanecer los cantes del Maní, así llamado por la versión del Manisero de Machín, y Chiquito de Triana".
Ángel Vela nace el día del Carmen de 1944 en la Cava de los Civiles. "Nací en la boca de un horno para no despertar al resto de los niños. Era verano y vine al mundo entre dos funciones del cine Avenida, porque mi patio daba al telón del cine". Cava de los Gitanos y Cava de los Civiles. Aquí no vale traspapelar una lectura simplista del Romancero Gitano de Lorca. "Nunca hubo problemas de racismo porque los padres iban a los mismos trabajos y los hijos a los mismos colegios".
En Triana se podrían organizar galas de los Goya, de los Max de Teatro, de los Grammy. "Hay ciento cincuenta artistas en activo, pero en la Plaza Nueva y en la Casa de los Mensaque (sede del distrito) no se dan por enterados. En el programa de la Velá actúan dos flamencos, y ninguno es de Triana". Todos pasaron por esta Universidad oficiosa: Manuel Torre, Chacón... "La Velá era la catapulta de los gitanitos que no se atrevían a actuar en público".
Hubo una Susana de Alicante que llegó a Triana con 18 años, cantó con Sting y le llamaron la Camarona. La Susi vive en la calle Alfarería. Esperanza Fernández conquistó la India, Raimundo Amador creció en los chalesitos de Chapina, la Soleá de Triana se inauguró la primera Nochevieja sin Franco. En el libro salen Ronald Reagan y Lady Di. Y la reina Sofía saludando a Ricardo Miño, el civil que nació en la Cava de los Gitanos, en el Lope de Vega.
El arte de Triana es más sutil que explícito. "El trabajo no faltaba en Triana. Aquí se fabrican el primer barco de vapor y el primer avión a reacción. La gente tenía sus trabajos y no se la jugaba con la aventura del flamenco, que suponía sacrificios, viajes, largas ausencias. Ese arte salía a flote en las fiestas íntimas de bailes y tabernas". Tabernas en Triana, pero también librerías donde se puede conseguir este libro: El Tintero, Don Cecilio, Entrelíneas. Y en el bar La Alboreá.
Fred Astaire busca a Ginger Rogers por las calles de Triana. Saluda a la Anselma y le pide al Chaque de Triana que le limpie los zapatos por bulerías. La estampa la inmortaliza en un cuadro Antonio Badía, pintor amigo de Ángel Vela, de padre y madre de Lebrija. "Los dos eran viudos".
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