Juan Ignacio Zoido, alcade de Sevilla

"Lo de hacer política en los reservados se ha terminado ya"

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-Gran parte del voto que se le ha prestado procede de sevillanos desempleados. Seguro que muchas personas estarán esperando un primer anuncio por su parte.

-Detrás de cada parado hay una situación dramática. Ni se les puede engañar, ni se les puede defraudar. Me voy a dedicar en cuerpo y alma a crear el clima necesario en la ciudad para que llegue cuanto antes la inversión privada. Tenemos que arbitrar todas las medidas que se puedan poner en práctica desde todas las administraciones: escuelas taller, talleres de empleo, planes de formación.... A esto nos vamos a dedicar con todos los esfuerzos. Ésta sería la mejor política social que podemos dedicar a los sevillanos.

-Lo que ofrece es formación.

-Tenemos que tener preparada la mejor mano de obra, mediante la formación, para las oportunidades que van a llegar con nuevas empresas. Por poner un ejemplo, creo que es imprescindible preparar a quienes deben trabajar con las empresas de I+D+I que tenemos previstos que lleguen a la ciudad. La apuesta por las energías renovables también es fundamental. Habrá que adaptar la mano obra que se dedicaba a la construcción a la instalación, por ejemplo, de placas solares. Demos la formación a la gente en sectores donde podemos prever contrataciones rápidas.

-¿Pondrá en marcha una especie de código ético como el que se sigue en el gobierno de Cádiz?

-Quiero poner en marcha un código ético que permita recuperar la confianza y la credibilidad de todos los sevillanos en su Ayuntamiento. Se tiene que perder la duda acerca de la honorabilidad de los concejales. Puedo anunciar que no voy a recibir a nadie solo en mi despacho. Siempre habrá alguna persona conmigo. Jamás recibiré a nadie sólo en mi despacho. Nunca puede haber dudas de que hay cosas raras o extrañas. Luz y taquígrafos para todo. Y eso lo voy a aplicar desde el primer momento.

-¿Y quién será ese tercero que dará las garantías que usted busca?

-Un concejal, un interventor, el secretario, dependiendo… Y no soy partidario de las comidas de trabajo. O se trabaja o se come. Y creo que la mejor manera de comer uno es en casa. Hay magníficos restaurantes, pero a los que uno debe ir después de trabajar, con su familia. Lo de hacer política en los reservados se ha terminado ya. Eso por supuesto. Luz y taquígrafos.

-¿Cree que ha cometido algún error en los días posteriores al 22 de mayo? Ha hablado de cambiar el mobiliario urbano, por ejemplo.

-No he hecho ninguna afirmación desde el día 22 que no la hiciera antes. Lo que sí es verdad que me he dado cuenta de que antes hablaba desde la oposición y ahora soy el alcalde de la ciudad. Por lo tanto, tomo nota de todo, como siempre me enseñaron que había que hacer. Permanentemente hay que estar aprendiendo. Puedo decir que no he cambiado de discurso, no cambiaré de discurso y nunca he afirmado nada que lo hubiese afirmado con anterioridad. Ahí está mi programa, lo llevaremos a cabo. Las prioridades son las que vayamos determinando día a día y no las que decidan otras personas. Y cuando las cambiemos será porque estamos atendiendo a los intereses generales de los sevillanos. Pero ni habrá cambio de programa, ni de discurso. Hay que estar aprendiendo todos los días.

-Parece que se queda de diputado en el Parlamento de Andalucía después de ser elegido alcalde. ¿Por qué ha cambiado de opinión?

-Creo que todavía tengo cosas pendientes en el Parlamento. Por ejemplo, estar permanentemente exigiendo la red completa de Metro. Desde la lealtad institucional, haciendo comprender a la Junta lo que necesita Sevilla no ya hoy, sino dentro de todo este siglo. Hay medidas que conviene impulsar desde el Parlamento. Lo de la Ciudad de la Justicia, por ejemplo, es algo que ya no puede esperar más. Y también centros de día y centros sociales que necesita Sevilla. Estoy en el Parlamento defendiendo los intereses de Sevilla. Nunca me he metido en otros temas. He interpelado para que se nos pague la deuda de más de seis millones de euros de la Junta con Sevilla, por los intereses de los trabajadores de Mercasevilla, por el Metro…Y por tantos y tantos asuntos. Mientras haya un sitio donde pueda defender a Sevilla y a los sevillanos lo haré con la misma firmeza que hasta ahora.

-¿Va a presidir como alcalde los consejos de administración de las empresas municipales?

-En principio, hasta que la situación se vaya aclarando, presidiré sin dieta los consejos de las empresas públicas, porque creo que es hora de hacer un esfuerzo importante y no quiero eludir mi responsabilidad.

-¿Mantendrá en el organigrama la figura del hombre fuerte de las empresas municipales, como ahora es Manuel Marchena como vicepresidente de la Agrupación de Interés Económico?

-Aún no está tomada la decisión.

-Sevilla ha sido la clave para el PP en estas elecciones. ¿Cómo ayudará a partir de ahora a Javier Arenas para alcanzar la presidencia de la Junta de Andalucía?

-Cuando decíamos todos que Sevilla era clave, estábamos en lo cierto. Pero no por Sevilla en sí, sino porque la clave eran lo sevillanos, que han tomado una decisión el día 22 de mayo. Han optado por el cambio, por el proyecto coherente y serio del PP, que no depende de caprichos de minorías, lo cual no significa que no vayamos a escuchar a todo el mundo. Muchos españoles y andaluces se van a ver reflejados en las ganas de cambios que han mostrado los sevillanos, que han sabido tomar una decisión en absoluta libertad. Estoy seguro de que Javier Arenas ha recibido perfectamente el mensaje de los sevillanos. Y lo va a saber interpretar.

-El PSOE ya ha anunciado que trabajará los barrios desde la oposición, algo que usted lleva cinco años haciendo.

-Llevo mucho tiempo recibiendo por parte del PSOE determinados mensajes. Cada uno que tome la decisión que le parezca más acertada. Hace cinco años que estoy recorriendo los barrios. En los sevillanos no he visto a votantes, sino a personas que tenían problemas y querían resolverlos. Tenemos un camino ya recorrido, tenemos una credibilidad y tenemos una confianza que nos acaban de dar. Seguiré ejerciendo la misma política desde la Alcaldía de la ciudad que he llevado a cabo desde la oposición. Que tendré que estar mucho más tiempo en un despacho, pues tendré menos horas de descanso, porque no voy a perder tiempo de estar hablando y en contacto personal y directo con los sevillanos. Las horas de despacho no se las voy a quitar a los sevillanos, sino a mi descanso. Si el PSOE quiere ahora ir a los barrios, pues pienso que no debería haberlos dejado nunca. Si ahora quieren recuperar a la gente, yo les animo a que lo hagan y a que se dediquen con la máxima intensidad a resolver los problemas de la gente desde la oposición. A mí por eso no me van a cambiar ni mi forma de ser, ni mi forma de entender la política.

-Usted sabe lo difícil que es estar en la oposición y la imaginación que hay que echarle para conseguir espacio en los medios. ¿Le produce náuseas o alguna sensación parecida la cantidad de gente que ahora dice que siempre apostó por usted?

-No… Hay muchas personas de bien que han cambiado su voto, que se han visto defraudados por el anterior gobierno. Muchísimas. Las cifras son tremendas. Yo sólo digo que no les voy a defraudar.

-Entonces, se descarta que Sevilla sea una ciudad veleta, novelera o arribista.

-A Sevilla la veo como una ciudad que está compuesta por muchos sevillanos de distintas maneras de ser y a los que yo me voy a dedicar. Que puede haber personas que sean veletas o arribistas, pues como en cualquier sitio. Las habrá, pero no tienen ni misma forma de ser, ni mi misma manera de pensar.

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