El honor de ser rey Melchor
LA primera Cabalgata de Reyes de Sevilla salió en enero de 1918. La junta directiva elegida en sesión de 31 de mayo de 1917, el año de la revolución rusa, debió pensar que era un buen momento para mezclar las clases sociales: en la primera terna de Reyes Magos irán dos vicepresidentes del Ateneo, Jesús Bravo-Ferrer y José María Izquierdo, el padre de la criatura, y Antoñito, botones del Salón Llorens, que encarnó al rey Baltasar.
José María Izquierdo fue Gaspar y a Jesús Bravo-Ferrer, médico militar (1882-1946), le cupo el honor de ser el primer Melchor. Un monarca crucial que abre cortejo, cuya honra se ha visto mancillada por la serie de decisiones e indecisiones de la propia institución. Con los Reyes Magos, tan cargados de juguetes, no se juega. Y menos con Melchor, primero que sigue la estela de la estrella.
Jesús Bravo-Ferrer lo fue todo en el Ateneo: vocal, secretario, vicepresidente en dos mandatos, el que le llevó a ser rey mago, y el de 1926-1927 que preparó la reunión de los poetas de la generación reunida por Sánchez Mejías en torno a Góngora. Fue presidente del Ateneo de 1930 a 1932. Quien prestó los salones del Ateneo a los profesores de Derecho cuando Berenguer cerró en febrero de 1931 las Universidades llevaba el timón del Ateneo en la proclamación de la II República.
El primer Melchor mediático será el torero Juan Belmonte, que llevará su corona en 1955. Un año después lo hará el escritor y académico Manuel Halcón Villalón-Daoiz. Jacinto Benavente fue Gaspar en 1924, dos años después de ganar el Nobel de Literatura. Y el pintor Alfonso Grosso en 1925. En la década de los 40, Melchor recae en años sucesivos en periodistas de la ciudad: Antonio Olmedo, Ramón Resa, Joaquín Carlos López Lozano.
Ramón Sánchez Pizjuán (Baltasar 1956) y Benito Villamarín (Gaspar 1957) son monarcas sucesivos. En los 60 encarnan a Melchor el ex pregonero Antonio Rodríguez Buzón o el fundador de El Corte Inglés Ramón Areces (en 1968, un año después de abrir el centro comercial en Sevilla). El año que muere Franco, a Melchor le presta su energía el ganadero Gabriel Rojas. Manuel Olivencia lo será un mes después de la aprobación de la Constitución.
Enrique Barrero, anterior presidente del Ateneo, fue Melchor en 1981. En 2005 lo sería su sucesor, el doctor Alberto Máximo Pérez Calero. El empresario Diodoro Canorea encabeza la Cabalgata de 1982, la del Mundial, el triunfo de Felipe y la visita del Papa. Al torero Espartaco, Melchor 87, lo acompañan en la terna Jesús Aguirre y José Rodríguez de la Borbolla. Un rey al que le dieron fuste y prestigio cómplices como Manuel Prado y Colón de Carvajal, José Luis Manzanares, Eustasio Cobreros, Santiago Herrero -su derrota en las elecciones de la CEOE la habrá aliviado al recordar que diez años antes fue rey mago, el primero del siglo XXI-, Iñaki Gabilondo, Luis Miguel Martín Rubio, Ángel Díaz del Río en las bodas de diamante del Colegio de Arquitectos o José Luis Sáez con Romay en una carroza.
Siempre hubo tres reyes y este año tres Melchores (Manuel Marchena, Fernando Fabiani, Emilio Santiago). Una revolución nada revolucionaria para la Cabalgata que nace en la junta del 17 y pronto será centenaria.
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