Un incendio obliga a desalojar un edificio de la clínica Santa Isabel

Un cortocircuito en un equipo de alimentación eléctrica genera gran cantidad de humo y fuerza el traslado de una decena de pacientes a otra parte del centro

Los bomberos trabajan en la puerta de la clínica Santa Isabel, ayer por la mañana.
Fernando Pérez Ávila

05 de octubre 2008 - 05:03

Dos enfermeras salían de la clínica Santa Isabel a las doce y media del mediodía de ayer. Se quitaban las mascarillas de la cara y las dejaban colgando sobre el cuello. "Ahh... respira, respira", le decía una a la otra mientras caminaban por Luis Montoto. Apenas una hora antes se había declarado un incendio en el interior de la clínica que generó una gran cantidad de humo y obligó a desalojar uno de los dos edificios de los que está compuesto el centro. Todo quedó en un susto, no hubo heridos ni afectados por inhalación de humo, pero la tensión aún se reflejaba en las caras de los empleados de la clínica mientras los Bomberos recogían sus máquinas y herramientas tras extraer el humo.

El incendio se originó sobre las once y cuarto de la mañana en el interior de la clínica. La causa del fuego fue un cortocircuito localizado en un equipo UPS (siglas del inglés Uninterruptible Power Supply, que se traduce como Sistema de Alimentación Ininterrumpida). Se trata de un dispositivo que mejora la calidad de la electricidad, filtrando subidas y bajadas de tensión, y además cuenta con unas baterías autonómas para mantener los aparatos conectados en caso de apagón, por lo que es usado habitualmente en hospitales y sobre todo en quirófanos y UCI.

El cortocircuito no generó llamas, pero sí provocó una humareda considerable. Según algunos testigos consultados por este periódico, los propios empleados de la clínica trataron de sofocar el fuego utilizando extintores, pero el humo se extendió por buena parte del hospital y fue necesaria la intervención de los Bomberos. Antes, los trabajadores cerraron las ventanas para evitar que el humo se propagara, como recoge el protocolo de emergencias del centro. "Sonó la alarma de incendios y subimos, intentamos apagarlo pero el humo era demasiado negro y había mucho", explicaron ayer a este periódico algunos de los empleados de la clínica, que cuentan con un curso de respuesta ante incendios.

Los Bomberos tardaron apenas dos minutos en llegar desde que fueron llamados, debido a la cercanía del parque central situado junto al puente de San Bernardo y a que apenas había tráfico por tratarse de un sábado. "Por prevención nos hemos visto obligado a desalojar uno de los edificios y trasladar a los enfermos al otro, pero ninguno de ellos ha sufrido ningún daño ni ha inhalado humo", explicó el subdirector médico de la clínica, el doctor Castro de la Nuez, que precisó que habían sido trasladados varios enfermos de la UCI y del quirófano.

Algunos de los trabajadores bromeaban en la puerta del centro a la espera de que se marcharan los agentes. "Es que hemos pasado un rato que para nosotros se queda", se excusaban ante los periodistas. "Afortunadamente no ha pasado nada porque todo ha salido muy bien y los bomberos han llegado muy rápido". Los funcionarios del servicio de extinción de incendios estuvieron aproximadamente una hora extrayendo el humo acumulado con ventiladores y se marcharon sobre las doce y media.

Las ambulancias regresaron a su lugares de origen y en la puerta del hospital los familiares de los pacientes contaban lo ocurrido a sus allegados por teléfono móvil. "Nada, no te preocupes, que no ha pasado nada". Otros tenían mejor cara porque ayer mismo les daban el alta médica. "Nos vamos a casa después de diez días aquí", decía una joven a su abuela que, sentada en una silla de ruedas, esperaba a que llegara alguien en un coche para recogerlas. "Hace fresco", dijo la mujer, ajena a todo lo que acaba de ocurrir.

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