"¿Nos tenemos que ir?"

Los vecinos del Edificio Cristina temen por las repercusiones que el hundimiento pueda tener en sus viviendas

Los operarios trabajan para consolidar la zona donde se produjo el socavón.
Los operarios trabajan para consolidar la zona donde se produjo el socavón.
D. J. G. / Sevilla

28 de noviembre 2008 - 05:03

Incertidumbre y escepticismo. Con estas palabras puede resumirse el estado de ánimo de los vecinos y comerciantes de la calle Almirante Lobo, donde se produjo el socavón. Los residentes del Edificio Cristina están preocupados por las repercusiones que este hundimiento pueda en sus viviendas, que se quedaron sin suministro telefónico.

No es laprimera vez que reciben un susto de estas caracaterísticas. Las grietas y ruidos vienen de antes. Miguel Boceta asegura que estas molestias ya la soportababan en la construcción del aparcamiento del Cristina. Pocos años después llegaron las obras del Metro. De nuevo las grietas aparecieron en sus viviendas. Tras el incidente del miércoles todos se hacen la misma pregunta: "¿Nos tenemos que ir de aquí?".

Razones tienen para esta incertidumbre. El día en el que el socavón se "tragó"el quiosco de Juan Ariza, los técnicos del Metro no descartaban que tuvieran que desalojar el edificio. Así lo recuerda Juan Carlos López, portero del inmueble: "Nos han dicho que estemos tranquilos, pero ayer (por el miércoles) no lo teníamos tan claro". Juan Antonio Míguez trabaja en una empresa de alquiler de coches que se encuentra en los locales del edificio y desconfía por completo de lo que dicen tanto los técnicos del Metro como las autoridades: "Aquí no hay ninguna seguridad, no dejan de hacerse chapuzas. Además, los bomberos tardaron 40 minutos en venir. Desde luego, ni yo ni mis hijos vamos a coger el Metro después de tantas incidencias".

Los comerciantes tampoco permanecen ajenos a las obras. Uno de ellos es Ricardo, empleado de una tienda de souvenirs, que no comprende cómo "se hunde la calzada cuando los políticos aseguran que éste es el metro más seguro". Mientras, numerosos curiosos se acercaron ayer para ver el socavón. A muchos les impresionó; a otros, no tanto. "Estamos acostumbrados a las chapuzas", era la frase más repetida.

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