Era lunes, pero casi nadie habló de fútbol

29 años del 23-F. Todos recuerdan lo que hicieron ese día. Más bien esa tarde y su larga noche de espera y transistores. De la intentona golpista sólo queda el recuerdo.

La fecha de ayer, 23 de febrero, en una farmacia de la Magdalena.
La fecha de ayer, 23 de febrero, en una farmacia de la Magdalena.

24 de febrero 2010 - 05:03

CADA cual hace su particular anatomía de aquel instante, por utilizar la expresión que el novelista Javier Cercas eligió para su libro sobre el 23-F. El recuerdo ya tiene 29 años, pero goza de una excelente salud. Todo el mundo sabe qué estaba haciendo aquel lunes. En principio, un lunes cualquiera propicio para comentar los partidos de la víspera. El Betis empató en casa con el Barcelona (goles de Morán y Schuster). El Sevilla empató en La Condomina con el Murcia.

La gente dejó de hablar de fútbol ese lunes. El novelista Juan Eslava Galán viajaba en un tren a Madrid. Su destino era la Biblioteca Nacional, donde tenía previsto documentarse para su tesis doctoral sobre castillos y fortalezas. Al escritor le chocó que en las paradas al tren sólo subieran soldados. Al llegar a Atocha, se enteró del motivo.

El fiscal Alfredo Flores se adelantó en un cuarto de siglo a la alianza de las civilizaciones. El 23-F le sorprendió en el hotel de una playa de Tailandia preparando las notas del pregón de Semana Santa que pronunciaría ese año. El que fuera hermano mayor de San Gonzalo formaba parte de la expedición de Rocieros por el mundo. Rafael Alberti (1902-1999) había vuelto del exilio hacía tres años y medio. Le echó valor y la misma tarde del tejerazo se disfrazó de marinero, el atuendo que le hizo poeta universal, para pronunciar el pregón del Carnaval de Cádiz de ese año. Dos días antes lo dio en Trebujena Pepe Aguilar, jefe de opinión del Grupo Joly.

El abogado sevillano Eugenio Alés (1936-2004) fue diputado a Cortes y concejal del Ayuntamiento de Sevilla. El 23 de febrero de 1981 llegó en viaje profesional a Valencia. Se bajó del avión y cogió un taxi. En la radio oye música militar, sólo interrumpida por una voz firme leyendo el bando de Milans del Bosch. Se acordó de Clemenceau con sus analogías entre música y justicia y le dijo al taxista que le llevara a Sevilla en la carrera más cara de toda su vida.

La sevillana Pilar Pardo recuerda el caso de su amiga la actriz Mayrata O'Wisiedo, que lo relató en su bellísimo libro Chico no sabe que es perro. Chico era el perro de la actriz, que aquel lunes de febrero iba al teatro y dejó el coche, con el perro dentro, en un garaje próximo al Congreso de los Diputados. Cuando regresó, le impidieron el acceso al aparcamiento y la mascota tuvo que pernoctar en el garaje.

"Me enteré en un bar. Lo recuerdo perfectamente porque allí mismo una francesa me quitó a mi novio". Lo cuenta María José, sevillana con apellidos en el secreto del sumario. Rafael Gordillo jugó la víspera contra el Barcelona en el Benito Villamarín y al día siguiente celebraba su vigésimo cuarto cumpleaños. Tejero fue el inoportuno paréntesis entre dos celebraciones.

"Estábamos rehabilitando el mercado de la Feria", recuerda 29 años después el aparejador José María Cabeza. El que fuera muchos años conservador del Alcázar -en 1981 lo era Rafael Manzano-, hijo del secretario de Viviendas y Refugios tras las inundaciones del Tamarguillo, era funcionario municipal y estaba rodeado de concejales comunistas, un epíteto que ese día se convirtió en carne de temblores. Cabeza pertenecía a la delegación de Conservación de Edificios que llevaba Eugenio López, concejal comunista y electricista de profesión. Y la reparación de los mercados la coordinaba políticamente José Villa, delegado de Salud perteneciente entonces a ese grupo político.

Tres días después del 23-F, José María de Mena cumplió 58 años. Ayer paseaba sus casi 87 años por la calle Relator. "Ese día estaba trabajando en la unidad de Traumatología y Rehabilitación del Lenguaje del hospital Virgen del Rocío". Francisco García Chaparro estaba en una tienda de la calle Imagen. "Mi hermano Felipe era alcalde de Villaverde del Río. Esa tarde, cogió a un policía municipal y se puso a dar vueltas por el pueblo. Los dos solos, el alcalde y el policía".

Conocidos líderes comunistas sacaron de sus domicilios esa misma noche papeles y documentos comprometidos y los llevaron a La Sacristía, una taberna de la Alameda convertida hoy día en hotel.

Al día siguiente del 23-F finalizaba el mandato de Tarancón al frente de la Conferencia Episcopal. Lo sustituyó Gabino Díaz Merchán. Le ganó por tres votos a Elías Yanes.

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