Dos lustros de diálisis y de sed de "vida normal"

Es una de las tres sevillanas que han hallado donante con la nueva prueba cruzada virtual

Encarnación, fotografiada en su casa de Dos Hermanas.
Encarnación, fotografiada en su casa de Dos Hermanas.
T. Perdiguero

23 de agosto 2013 - 05:03

Cuando a Encarnación Millán (53 años) se le pregunta qué cosas hará ahora, cuando se recupera de un trasplante de riñón que recibió el 15 de mayo, que no podía hacer por su enfermedad, su respuesta es sencilla en las formas y en el contenido: "Vivir, porque lo de antes, con la diálisis, no lo era", explica, recordando las tres horas y media o cuatro que debía pasar, tres días a la semana, en una clínica de Bellavista -es vecina de Dos Hermanas-, y con una dieta estricta. No podía tomar frutas, ni verduras, y sólo podía beber medio litro de agua al día, un poco más si tenía mucha sed, pero con cuidado, porque luego se complicaba todo. Así ha estado cinco años, desde que rechazó, 19 años después de tenerlo, el riñón que ya le trasplantaron con 34 años, después de otro lustro de espera. Esa permanencia en lista está muy por encima de la media de los pacientes renales en Andalucía, que es de dos años. Encarnación forma parte de ese grupo -uno de cada siete- hiperinmunizados, los que tienen un alto grado de rechazo a los tejidos humanos y sólo pueden recibir un órgano de una persona muy parecida, que existe, pero que hay que buscar entre una mayor población. Es una de las tres pacientes sevillanas, once en toda Andalucía, que han hallado a ese donante ideal gracias a la nueva "prueba cruzada virtual" -una suerte de programa informático o base de datos que contrasta de forma inmediata dónde está el receptor que más se parece a un donante-. El SAS lo puso en marcha en junio de 2012 y su funcionamiento ha sido, según sus responsables, un éxito. Tanto, que se va a exportar a la Organización Nacional de Trasplantes. Uno de los que han logrado abandonar la diálisis, llevaba la friolera de 21 años esperando. Pero Encarnación dice que ella no sabía nada del programa, que se lo dijeron después de una noticia que, como la primera vez, recibió con "muchos nervios", pero "loca" de contenta porque, por propia experiencia, sabía que el riñón le permitiría saciar de nuevo su sed de agua y de vida sencilla. "A los que esperan, les digo que no desesperen, que llega, a los que pueden donar, que piensen que hay algo que ya no vale que puede seguir dando vida".

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