Un macuto y las obras de Lorca
Calle rioja
Figuración. Antonio Nodal se fue en 1962 a Alemania, allí trabajó de albañil, ceramista, antropólogo y arqueólogo, hizo una familia y regresó a Sevilla 35 años después con su obra.
AAntonio Nodal (Carmona, 1932) le sobran 80 de los 84 años que tiene para explicar por qué se hizo pintor. "Le voy a decir por qué pinto yo", dice este carmonense que en 1962, recién terminados los estudios de Bellas Artes, cogió un macuto y las obras completas de García Lorca y se marchó a Alemania, recorrió medio mundo y no volvió hasta 35 años después.
En el piso de Antonio Nodal Rodríguez hay un cuadro de Antonio Nodal Pulido, un paisaje de Carmona. "Mi padre también era pintor y decorador. Pintó el techo de la antigua Alcaldía de Carmona. Lo mataron en la guerra civil, en el 36. Yo tenía cuatro años". En otro rincón de la casa hay una obra "que es una alegoría de la muerte de mi padre".
Por parte paterna, su familia era republicana: también mataron a su abuelo, concejal en el Ayuntamiento de Carmona de la República; por parte materna, pertenecían a los llamados nacionales. "Después de la muerte de mi padre, mis tíos me vistieron de falangista". Es una de las fotos del álbum La ilusión que vuela, con fotografías familiares y textos en español y en alemán.
Esa dramática historia familiar pudo ser el germen de una exposición sobre la guerra y la paz. Una serie con más de cien cuadros que expuso en varias ciudades alemanas. En la inauguración de Bonn, el 10 de mayo de 1987, estuvo Willy Brandt.
En Alemania pulió su estilo, trabajó primero en la construcción, después en una fábrica de cerámica. Los estudios de Bellas Artes le abrieron las puertas de la Universidad para estudiar Antropología Sudamericana. De esa forma fue a Ecuador, a investigar con un antropólogo alemán la pesca en la isla indígena de los Chorritos; y participó en unas excavaciones arqueológicas en Bolivia, en Valle Grande, "muy cerca de donde mataron al Che".
En Alemania viven sus tres hijos: Susana se casó con un iraquí; Gracita, diminutivo cariñoso de la patrona de Carmona; y Antonio, reportero y poeta de una sensibilidad superlativa que tiene síndrome de Down y se enfundó la camiseta de la selección española cuando Fernando Torres batió al portero alemán en la final de la Eurocopa de 2008. En Alemania tiene seis nietos y una bisnieta. "Es mi segunda patria".
Su viaje a Alemania fue una odisea. Su madre, al enviudar, se quedó al cuidado de cinco huérfanos. Mitad monje, mitad soldado, estudió cuatro años "para cura" entre Antequera y Montilla e hizo la mili en los Cazadores de Montaña de los Pirineos. Necesitaba volar, conocer nuevos aires.
Su hermana Paquita se casaba en Barcelona con un francés. "El francés no quería venir a Sevilla para casarse. Se llamaba René, ya murió, vivieron en Niza y en Mónaco". Su hermano Daniel entró de botones en una entidad bancaria que les daba a los empleados dos uniformes por año: gris en invierno, azul marino en verano. Gracia Rodríguez, la viuda del decorador, le quitó los galones al uniforme azul marino y lo habilitó para traje de invitado a la boda de su hijo Antonio, el pintor bohemio y trashumante.
"Después de la boda, me quité el traje de mi hermano, me puse la chaqueta de pana y me fui a buscar mundo". En Alemania pintó una de sus series más ambiciosas, la de la Pasión. Un centenar largo de interpretaciones. "Yo me invento un mundo y los demás que se metan dentro. He visto lagos y montañas, he pintado en el Círculo Polar Ártico, pero yo reinterpreto esas visiones".
El hijo pródigo volvía a Carmona. El 9 de abril de 1995 se inauguraba una exposición en su patria chica, tan grande. "No hubo un solo niño de los colegios de Carmona que se quedara sin ver mis cuadros". El alcalde de entonces se comprometió a habilitar un museo para la obra de Antonio Nodal y a cambio el artista entregaría en depósito a Carmona un fondo de 600 cuadros. Pasaron los años y los alcaldes "y quedó en nada". Con varios amigos se citó con Juan Ávila, el actual alcalde. "Aquí yo no veo nada de Carmona", les espetó el regidor al ver una muestra de la obra. Uno de sus amigos le dijo al alcalde que Antonio no era un pintor local, sino universal. "Yo me quedé con ganas de decirle que sin Carmona, sin mi padre, sin su muerte, sin los pocos cuadros que le dio tiempo a pintar, yo no habría hecho ni un dibujo".
Suena música de Brahms. En la compañía de sus cuadros. Metáfora de la soledad. "La pintura es un trabajo sin espectadores, sin nadie que te anime". Aprendió a montar en bicicleta en Holanda. Toca la batería y el contrabajo en un grupo internacional que vienen a Sevilla "en los jubileos, en los cumpleaños redondos". Del álbum familiar falta su hermana Gracia. "Yo iba para cura, ella se metió a monja". Viven sus hermanos Daniel, Paquita y Carmen.
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