Coronavirus La Junta, en contra de quitar las mascarillas en el transporte

Sevilla

Una máquina de generar riqueza

  • Un estudio de la Hispalense señala que la prohibición del tráfico fuera del centro aumenta el consumo un 50%

En 2009, los vecinos y comerciantes de la calle Asunción empapelaron la zona con carteles en contra de los planes de peatonalización del ex alcalde socialista Alfredo Sánchez Monteseirín. Criticaban la propuesta, entre otras razones, por la pérdida de plazas de aparcamiento en una zona principalmente comercial y la inseguridad nocturna ante la posible instalación de la botellona. Por esta calle circulaban cerca de 9.000 vehículos al día, que emitían alrededor de 160 toneladas de CO2 al año, según datos de la Universidad de Sevilla.

Hoy, siete años después, los sevillanos otorgan una nota de satisfacción de 7 sobre 10 tanto a la peatonalización de Asunción como a la de San Jacinto, en Triana. Los más satisfechos son los propios vecinos de ambos barrios, a pesar de que fueron ellos los que más sufrieron con las obras, y este valor crece con el tiempo, según un estudio realizado por el grupo de investigación Applied Economics & Management de la Universidad de Sevilla.

Este proyecto de investigación fue financiado con fondos Feder en una convocatoria competitiva de la Agencia de Obra Pública de la Junta de Andalucía. Para su elaboración se llevaron a cabo un total de 773 encuestas en tres campañas distintas: en febrero de 2011 -cuando aún gobernaba Monteseirín-, junio de 2011 y junio de 2012, las dos últimas con Juan Ignacio Zoido en el Ayuntamiento. "Los proyectos de peatonalización en la ciudad provocaron una confrontación política que sesgó la valoración de los ciudadanos", comenta Castillo.

"La peatonalización es una máquina de generar riqueza, pero necesita una buena planificación", subraya José Ignacio Castillo Manzano, uno de los autores del informe. Éste fue publicado recientemente en la revista Habitat International, de referencia en las Naciones Unidas para estudios urbanos.

"Las calles peatonales son un elemento cotidiano de las ciudades europeas, especialmente de aquellas que cuentan con un casco histórico singular, aunque en extramuros, en los barrios, siguen siendo un elemento novedoso que necesita de análisis como éste", menciona la profesora Lourdes López Valpuesta, otra de las investigadoras del proyecto, junto al doctor Juan Pedro Asencio Flores.

Según este estudio, tras la peatonalización de Asunción y San Jacinto aumentó más de un 26% las visitas de los sevillanos a ambas calles. Además, los cambios de hábitos de consumo de los viandantes, unido a la prohibición del tráfico rodado, incrementaron las probabilidades de compras y el consumo en los bares de la zona un 47% y un 55%, respectivamente.

"El concepto de ocio urbano ha cambiado y ahora se relaciona con el consumo", apunta el profesor Castillo. "Esto explicaría el éxito de los centros comerciales".

El informe señala que en estas calles se pueden desarrollar actividades que antiguamente se llevaban a cabo en los parques al aire libre, como conciertos de bandas o mercadillos. "Las calles peatonales están sustituyendo a los parques. Puedes pasear, entrar en tiendas y consumir en los bares, funciones que los parques no cumplen. Son centros comerciales al aire libre", apunta José Ignacio Castillo. "Probablemente, la mejor alternativa mediterránea al modelo anglosajón de los centros comerciales cerrados sean las calles peatonales".

Como contrapartida, cuanto más éxito tiene la peatonalización, más se revaloriza la zona y sube el precio de los alquileres. "Esto conlleva un efecto de expulsión de los establecimientos tradicionales, que no pueden hacer frente a los nuevos precios, y sus huecos son ocupados por franquicias y grandes firmas", que podría empobrecer la variedad del tejido comercial y hostelero de los barrios.

Desde la Universidad de Sevilla apuestan por la peatonalización de los barrios fuera del casco histórico de la ciudad. El profesor Castillo asegura que existe una "gran demanda" ciudadana en este sentido. Pero la prohibición del tráfico rodado debe ir acompañada por una planificación y una regulación apropiada para que, entre otros aspectos, éste tenga el "menor impacto posible sobre el tejido comercial y la hostelería" y se evite "una descontrolada privatización del espacio público", como ocurre con los veladores, según apuntan los autores del informe.

"La instalación de veladores requiere un estudio específico", indica Castillo. "No tiene sentido la privatización de un espacio público creado para los ciudadanos y que los viandantes tengan ahora menos espacio para pasear que antes de la peatonalización", apunta el profesor sin negar la rentabilidad de los veladores en una ciudad turística y con un clima como el de Sevilla.

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