La mejor terapia: dieta equilibrada y ejercicio físico

Los pacientes que cambian de hábitos y reducen un 10% el peso corporal logran la curación

Javier Ampuero, médico de la Unidad de Hepatología Virgen del Rocío.
Javier Ampuero, médico de la Unidad de Hepatología Virgen del Rocío.
N. Márquez

09 de julio 2017 - 05:50

"El tratamiento más eficaz frente a la enfermedad hepática es dieta y ejercicio físico, el problemas es que sólo logramos que los pacientes cambien de hábitos en uno de cada diez casos", explica el doctor Manuel Romero, al reseñar un estudio que demostró la eficacia de una dieta mediterránea equilibrada frente a los problemas de hígado graso. "En el estudio en el que participaron 293 pacientes se comprobó que los pacientes que logran perder el 10% de su peso, mediante ejercicio y dieta, logra la curación (en estos casos la grasa en el hígado desaparece, en el 100% de los casos; la inflamación desaparece en el 90% y la fibrosis en el 80%)", asevera Romero. El problema: el 90% de los pacientes no siguen el consejo médico de eliminar de la dieta el alcohol, los embutidos y los azúcares de liberación rápida; además de realizar ejercicio moderado.

"La dieta mediterránea (fundamentada en aceite de oliva, fibra, aceite de pescado rico en omega-3, frutas y verduras) y con escaso consumo de azúcares refinados, grasas saturadas y carnes rojas procesadas previene el desarrollo de esteatosis hepática y esteatohepatitis", explica el doctor Javier Ampuero. Por otro lado, "una dieta hipocalórica y baja en grasas (<30%) ha demostrado inducir resolución de la esteatohepatitis y regresión de la fibrosis en pacientes con pérdida de peso, de forma que el porcentaje de pacientes que mejoran es directamente proporcional al porcentaje de peso perdido", añade el doctor Ampuero.

Por otro lado, entre pacientes con sobrepeso y obesidad, los especialistas han comprobado que "no todos los sujetos son iguales ni están expuestos a los mismos riesgos", advierte. Esta novedosa distinción (obesidad metabólicamente sana frente a obesidad metabólicamente enferma) se basa en la adición de factores de riesgo metabólicos (hipertensión arterial, hipercolesterolemia, diabetes), siendo este escenario propicio para incorporar una dieta saludable y la realización de ejercicio físico moderado, según explican los especialistas.

El doctor Romero incide en que los últimos estudios evidencian que "el hígado funciona a modo de catalizador" de modo que "el hígado enfermo está asociado a problemas cardiovasculares, cáncer o enfermedad hepática. Es el hígado el que modula estos riesgos", concluye.

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