La música no amansa a las fieras

Calle Rioja

13 de septiembre 2010 - 05:03

FUE una de sus últimas apariciones. Edward Said está fotografiado junto a Manuel Chaves y Daniel Barenboim en la sede que la Orquesta Este-Oeste tiene en Pilas y que el intelectual palestino y el músico argentino-israelí fundaron en 1999. La foto la hizo Anna Elías en julio de 2003 y forma parte de la exposición Música para el compromiso que puede verse en la Plaza Nueva hasta el próximo jueves. El 25 de septiembre de 2003, Said fallecía en Nueva York. Un año antes, había compartido con su amigo Barenboim el premio Príncipe de Asturias a la Concordia.

La filosofía del Taller, que reúne a músicos judíos, palestinos y españoles, la propia concordia que ilustra el galardón que le entregó el heredero de la Corona se han visto soliviantados por el alevoso destrozo producido en la fotografía de Anna Elías. Una mano cobarde rajó de arriba abajo la espléndida fotografía en la que los perfiles de Barenboim se pierden cuando uno se acerca y resultan precisos cuando la mira de lejos. El destrozo lo hicieron en la zona ocupada por el rostro de Chaves, que acompañaba a los patronos de la Fundación en la rueda de prensa que ambos dieron en Pilas.

La exposición viajará a Málaga, Córdoba y Buenos Aires. La foto de Elías probablemente no formará parte de la muestra ya que ha resultado muy dañada y sus organizadores temen que pueda repetirse el acto vandálico. A la fotógrafa le preguntaron si no tenía otra imagen en la que no apareciera el ex presidente de la Junta.

Edward Said (Jerusalén, 1935- Nueva York, 2003) sólo sale en esa fotografía de Anna Elías, mientras que Daniel Barenboim prodiga su presencia en ensayos, conciertos o alguna espléndida imagen como la espontánea carcajada con que lo sorprendió el fotógrafo Luis Castilla, autor de la mayoría de las imágenes, durante un ensayo del quinteto La Trucha de Schubert, en Doha (Qatar). No hay más fotos de Said, pero su huella intelectual está en la frase que abre la exposición, ideal para discípulos del reverendo Terry Jones -"la separación de los pueblos no es la solución a ninguno de los problemas que los dividen"- y en una fotografía de niños que aprenden a tocar el piano en el Jardín de Infancia Musical Edward Said en Ramala (Palestina).

Junto a Luis Castilla y Anna Elías, la exposición cuenta con fotografías de Agustín Hurtado y de los alemanes Peter Dammann y Monika Rittershaus. Estampas de escenarios sevillanos (el teatro de la Maestranza, el Central, la Academia de Estudios Orquestales) y también de Salzburgo, Berlín, la Scala de Milán, Huelva, la Plaza Mayor de Madrid. Imágenes cargadas de simbolismo como los alumnos de violín afincados en el campamento de refugiados de Amari o el joven violonchelista que acude a un ensayo en el camino de Ramala a Jerusalén.

La foto de Anna Elías es como un testamento sevillano de Edward Said, un profesor de Literatura Comparada que formó parte del Consejo Nacional Palestino hasta que rompió con Arafat por discrepancias ante los Acuerdos de Oslo. En la imagen, Said ya mostraba signos de su decaimiento físico. "Le tuve que quitar amarillo a la foto", dice la autora.

Quien comisarió la exposición, ilustrada con algunas de las ciudades en las que ha actuado la orquesta, olvidó hacer mención a Pilas, la población sevillana que acogió desde un primer momento el proyecto de Said y Barenboim. Son 32 fotografías, una orquesta de imágenes junto a la puerta del Ayuntamiento por la que entran los concejales y salen los novios. Curiosos y paseantes se detenían ante las imágenes. "Mira, esa niña es Estrella", dice una señora señalando a una precoz violinista que participa en el llamado Proyecto de Educación Musical.

A la izquierda de la puerta principal de la Casa Consistorial, la rúbrica de la Dirección General del Instituto Geográfico y Estadístico que informa que la zona está a nueve metros y un centímetro de altura "sobre el nivel medio del Mediterráneo en Alicante". El mar que baña a estas tres culturas hermanadas en la exposición y en la foto de Anna Elías objeto del destrozo: un judío-argentino, un palestino y un ceutí que de presidente de la Junta pasó a ministro.

stats