Nervios, frío e incertidumbre en el examen MIR en Sevilla

Más de 2.100 aspirantes ponen fin en la capital a jornadas maratonianas de estudio por hacerse con una plaza de formación sanitaria especializada en una convocatoria no exenta de polémica

La incertidumbre por el retraso de las listas del MIR inquieta a los aspirantes sevillanos: "Este ruido de fondo no ayuda"

Aspirantes al examen y familiares se agolpan a las puertas de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales.
Aspirantes al examen y familiares se agolpan a las puertas de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales. / Ismael Rubio

Sevilla volvió a convertirse este sábado en uno de los epicentros del futuro de la sanidad pública. Un total de 2.119 aspirantes fueron admitidos para realizar el examen para la formación especializada de las titulaciones de Medicina, Farmacia, Enfermería y del ámbito de la Química, Biología, Psicología y Física en la capital andaluza, repartidos entre dos sedes de la Universidad de Sevilla, la Facultad de Derecho y la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales.

Los aspirantes en la sede de la Facultad de Derecho de la US.
Los aspirantes en la sede de la Facultad de Derecho de la US. / Ismael Rubio

Aunque el llamamiento oficial estaba fijado a las 13:30 horas, las puertas de ambas facultades se abrieron con antelación. Más de una hora antes, ya comenzaban a llegar los primeros opositores, muchos de ellos acompañados por familiares, envueltos en abrigos gruesos y con los nervios a flor de piel. A las 14:00 horas dio comienzo la prueba, que se prolongó durante cuatro horas y media, hasta la salida escalonada de los aspirantes entrada ya la tarde.

El examen, compuesto por 200 preguntas más 10 de reserva, ha estado marcado este año por una circunstancia inédita en las más de cuatro décadas de historia del MIR. La publicación tardía de las listas provisionales y definitivas de admitidos, apenas nueve días antes del examen, y la aparición posterior de errores, han añadido una dosis extra de incertidumbre a un proceso ya de por sí exigente.

Como novedad destacada, el Ministerio de Sanidad permitió que las personas que no figuraban como admitidas en el listado definitivo pudieran presentarse igualmente al examen, siempre que hubieran interpuesto, o fueran a interponer, un recurso de alzada. Su participación se realizó en las mismas condiciones que el resto de aspirantes, sin distinción alguna en el acceso a aulas o recintos, aunque la corrección de la prueba quedará condicionada a la resolución administrativa de dichos recursos.

El acceso de los opositores a la facultad y el apoyo de algunos sindicatos.
El acceso de los opositores a la facultad y el apoyo de algunos sindicatos. / Ismael Rubio

Mientras dentro se libraba la batalla contra el reloj y las preguntas tipo test, en el exterior el ambiente era de apoyo y reivindicación. A pesar del frío que calaba hasta los huesos, familiares, academias de preparación, compañeros de profesión y representantes sindicales se congregaron desde primera hora, repartiendo bolígrafos y, sobre todo, palabras de ánimo "desde el otro lado", el de quienes ya ejercen la medicina.

Con el examen ya a sus espaldas, los aspirantes dejan atrás meses, e inluso años, de estudio maratoniano, nervios e inseguridades. Desde la Delegación de Estudiantes de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sevilla, sus portavoces denunciaron públicamente las "irregularidades" del proceso. Señalaron los retrasos acumulados, los errores en los baremos y la reducción del número de sedes, que ha pasado de 28 a 22 en toda España, eliminándose en algunas comunidades autónomas. Una situación que, aseguran, "no hace más que aumentar la dificultad y la tensión en un momento tan crítico de la formación".

Los estudiantes lamentan haber tenido que presentar reclamaciones en pleno período navideño y alertan de que estos cambios constantes ponen "en entredicho la legitimidad del proceso". En su discurso, también ampliaron el foco para contextualizar el MIR dentro de lo que consideran un "deterioro progresivo de la sanidad y la educación públicas", con "falta de financiación, recursos insuficientes y condiciones laborales precarias durante la residencia". Critican, además, medidas como la eliminación de la nota de corte o algunas propuestas del nuevo Estatuto Marco, que, a su juicio, "no atacan la raíz del problema y se limitan a poner parches a un sistema que no es sostenible".

Una vez superada la prueba, el proceso continuará con la elección de plaza, que volverá a realizarse de forma electrónica o por comparecencia personal. Tras el llamamiento ordinario, se prevé un llamamiento extraordinario si quedaran vacantes. Además, esta convocatoria incorpora por primera vez un procedimiento adicional de adjudicación para cubrir plazas que queden libres por renuncia expresa.

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