Otras obras eternas en la avenida de Hytasa
Los trabajos de reurbanización se retrasan de nuevo en el mismo cruce donde falleció atropellada una mujer en 2008
El cruce de la avenida de Hytasa en el que falleció atropellada una mujer en mayo de 2008 vuelve a llevar varios meses en obras sin que los trabajos avancen. Las aceras están levantadas desde mediados del año pasado, obligando a los peatones a caminar por la calzada, con lo que el riesgo de atropello vuelve a ser bastante alto.
Así lo han denunciado a este periódico un grupo de vecinos y comerciantes de esta zona de la avenida de Hytasa que linda con el polígono Navisa. Los trabajos de reurbanización y mejora de las canalizaciones están programados desde abril hasta diciembre de 2009, pero hace aproximadamente dos meses que no hay obreros trabajando y en la acera permanecen unos agujeros de grandes dimensiones.
Estos hoyos están situados a apenas diez metros de donde fue atropellada por un camión el 28 de mayo de 2008 la funcionaria de la Junta Consuelo González Gutiérrez, en un cruce en el que los semáforos llevaban siete meses sin funcionar por las obras del carril bici. El accidente derivó en una crisis política en el seno del gobierno municipal, en el que las delegaciones de Movilidad, en manos de Francisco Fernández, y Urbanismo, entonces dirigida por Emilio Carrillo, se cruzaron acusaciones sobre la responsabilidad del siniestro.
Un año y siete meses después, el mismo cruce vuelve a llevar varios meses en obras sin que los trabajos parezcan avanzar. Los agujeros realizados en la acera de la calle Andalucía Amarga, bocacalle de Hytasa, obligan a los peatones a caminar por la calzada, puesto que tampoco está terminado el acerado en el otro lado de la calle.
Los hoyos llevan más de dos meses abiertos y se han convertido en unos pequeños vertederos y refugio de toxicómanos e indigentes. Uno de los comerciantes del barrio explicó a este periódico que habló directamente con el encargado de la obra y éste le reconoció que al conductor de la máquina que hizo los agujeros "se le fue la mano porque esa zona no había que taladrarla".
Un montículo de tierra invade la calle y obliga a los vehículos a desviar su trayectoria. Por esta calle circula una gran cantidad de camiones y furgonetas, ya que es la salida de un polígono industrial. Ambas circunstancias generan un tapón de tráfico importante, ya que se genera un cuello de botella.
Los agujeros permanecen llenos de agua, basura y ropa y hay colchones y botellas llenas de orina. Están supuestamente protegidos con unas vallas metálicas que se han caído varias veces en los últimos días debido al viento. En una ocasión, una de estas vallas impactó contra el coche de una empleada de una tienda que se encontraba aparcado junto a la puerta del negocio.
La situación ha desatado la indignación de los comerciantes del polígono Navisa, que se quejan de las elevadas tasas municipales en concepto de basuras que tienen que abonar trimestralmente para que luego nadie les arregle, o al menos les limpie, estos agujeros. "Si dejamos algún paquete con el logotipo de nuestra tienda fuera de un contenedor, viene un inspector de Lipasam y nos multa. No entiendo cómo no hacen nada para arreglar esto con la misma celeridad", expuso uno de los afectados, que también lamentó la mala imagen que tiene que dar a sus clientes.
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