Cuatro ojos comen más que dos
calle rioja
Visitas. Retrato aleatorio de diferentes motivaciones para ver la exposición que ha organizado este otoño Luis Gordillo en el Alcázar.
CABEZAS. La inauguración de la exposición de Luis Gordillo en el Alcázar, en la vorágine del último día de rodaje de Juego de Tronos, trajo de cabeza a los responsables de los diferentes protocolos. Las primeras corresponden a la época en la que era conservador del Alcázar Joaquín Romero Murube. Rafael Manzano llegó a la sala cuando ya había salido Susana Díaz y antes de que entraran Zoido y su séquito.
"Conozco mucho a su hermano", dice el arquitecto que también fue conservador del Alcázar. Se refiere al historiador José Manuel Rodríguez Gordillo, a quien el pintor atribuye la idea de esta exposición. Gordillo no tiene un hermano cineasta, como Antonio Saura. La cabeza está presente en el título de algunas películas: Quiero la cabeza de Alfredo García, del gran Sam Peckinpah, o El cuchillo en la cabeza, de Volker Schlöndorff.
La exposoción generó una sucesión de diferentes acercamientos a la obra y su estela de Luis Gordillo. Paco Pérez Valencia, artista de las emociones, es amigo y exegeta del pintor y acudió fiel a la cita. Hay doce cabezas en un cuadro de 1974, el año que nace la presidenta de la Junta, en la semana del congreso de Suresnes, que suena a comida campestre de impresionistas más que a conciliábulo de socialistas.
Uno de los cuadros salió de una casa de Santa Clara. Se titula Cuatro ojos y es de 1965, la época pop de Luis Gordillo. La obra es propiedad de Juan Carlos Aguilar y de Concha, su esposa. Un andalucista abogado y cinéfilo casado con una vasca de Baracaldo. Ella cuenta que a veces el cuadro de Gordillo era el último argumento para que sus hijos comieran con la excusa del aspecto que tuvo quien se negó a comer.
Juan Carlos Aguilar fue uno de los cinco diputados que el PSA consiguió en las elecciones de 1979. Uno de los que estaban en el Congreso de los Diputados cuando entró Tejero. Eran tiempos de otras cabezas. Las de Gordillo son un viaje en el tiempo, porque las primeras se remontan a 1963, el año de la muerte de Cernuda y Juan XXIII y el asesinato de John Fitzgerald Kennedy.
Reyes de la Lastra recorre el Patio de Banderas para subir a ver la exposición de Luis Gordillo. Le tiene un afecto especial. El mismo año que España ganó el Mundial de Sudáfrica y Vargas Llosa el Nobel de Literatura, Reyes y Gordillo compartieron el mejor de los escaparates: el de difundir a los cuatro vientos los encantos de la ciudad. Luis Gordillo hizo el cartel de la Maestranza y Reyes de la Lastra el de fiestas primaverales, el binomio formado por la duquesa de Alba y Juanita Reina, marquesa de Parras.
Días de exposiciones. El fotógrafo Juan Carlos Cazalla ha inaugurado una muestra en la sede de la Asociación de la Prensa. Ricardo Suárez ultima los detalles del cartel de la Cabalgata de Reyes Magos. Las hermanas Cobo no se quisieron perder el acontecimiento. Son hermanas del galerista Pepe Cobo, que alentó desde La Máquina Española, en la calle Pastor y Landero, a toda una generación de artistas: Agredano, Paneque, Espaliu, Cadenas, Fede Guzmán, Patricio Cabrera. Recuerdos de un episódico cronista de arte que compartió sesión fotográfica y gastronómica con estos artistas en la Peña Trianera. El hermano de las hermanas Cobo se fue a Madrid.
Pilar Linares, la mujer de Luis Gordillo, se mantenía en un segundo plano. "Igual he metido la pata", decía cuando propició que Susana Díaz viera la exposición antes de que llegara la corte de Faraón. Antonio Muñoz, portavoz adjunto de la oposición, subió en el momento álgido. Los jíbaros habían dejado la sala sin cabezas. Pies para qué os quiero.
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