"No me opondría a hacer un referéndum para ciertos temas"
El líder de IU critica que al gobierno local no se le reconozca su arriesgada voluntad de cambio: "Contra nuestro modelo están los inmovilistas, organizados por motivos políticos y económicos"
Interior día. Despacho del ayuntamiento, planta baja. Noble y espacioso. Fuera suena la música monótona del tranvía. No es Londres, obviamente. Probablemente, aunque no es del todo seguro, sea Sevilla.
-Acaban de rebasar el ecuador del mandato. ¿Está satisfecho?
-Sí, porque veo que el proyecto de transformación que comenzó en 2003 con nuestra entrada en el gobierno local avanza. La garantía de que ese modelo de transformación es irreversible pasa porque nosotros sigamos en el gobierno local.
-¿Puede concretar?
-Claro. A partir de 2003 se empezaron a construir VPO, se inició el dabate sobre la movilidad sostenible, se ensayó la democracia participativa y empezó a primar el interés general sobre el particular. Nada de eso se había hecho antes: ni Otainsa [Oficina de Protección a los Inquilinos], ni el carril bici. Atribuirlo todo a nosotros sería quizás un exceso, pero quiero dejar claro que IU es la que trae todo ese aire nuevo.
-¿Tienen ustedes la sensación de ser los que dan las ideas que después patrimonializa el PSOE?
-Efectivamente. Eso, por un lado, es positivo: hacemos hegemonía, como diría Gramsci. Ante la evidencia de la gran aceptación social, es natural que el éxito se pretenda que sea compartido.
-Hay quien no está tan satisfecho
-Es lógico. Contra nuestro modelo están los inmovilistas, organizados por motivos políticos, económicos y mediáticos, que siempre se resisten a cualquier cambio. Ninguno de nuestros proyectos ha tenido su aquiescencia. Eso, en todo caso, tampoco significa que nosotros tengamos siempre la razón.
-¿Es autocrítico entonces?
-Hombre, yo creo que podrán gustar más o menos la Alameda, la Encarnación y la Avenida. Pero es un hecho es que hemos recuperado y socializado estos espacios. Otra cosa es que venga un experto y nos diga que el diseño utilizado es malo, pero eso es distinto. Puede ser.
-Las críticas no suelen recibirlas muy bien. Dan la sensación de estar siempre a la defensiva.
-Puede tener razón. Nadie está en posesión absoluta de la verdad. Le pongo un ejemplo: el otro día en Bellavista inauguramos un polideportivo: una reivindicación histórica, de décadas. Y me dijo una señora: bueno, bueno, está muy bien, pero los azulejos que han puesto son muy feos. ¿Qué quiero decirle con esto? Que a veces se valora poco el gran esfuerzo de transformación y las críticas se limitan a la terminación. No digo que no sea razonable, pero no se valoran algunas grandes apuestas. Sevilla ha tenido durante estos años una intervención pública inaudita, desconocida. Y se presenta como si fuera una cuestión meteorológica. Como la lluvia: llueve porque tiene que llover. Pero aquí hubo años en los que no llovía.
-La gente tiene derecho a criticar.
-Hombre, yo soy hijo de la conflictividad social. A mí una reivindicación ciudadana no me genera incomodidad. No me preocupa que los ciudadanos demanden cosas.
-Con sus socios no pasa lo mismo.
-Somos dos partidos. No somos idénticos. Al PSOE quizás le cuesta más trabajo hacer las cosas no para la gente, sino con la gente. A nosotros, no. Damos la cara. Eso explica que veamos los presupuestos participativos como una oportunidad en lugar de como un problema.
-Pues entonces es que tienen un grave problema de comunicación.
-Podríamos, según yo lo veo, hacer un esfuerzo mayor para superar el déficit de participación.
-¿Y no es más lógico hacer más pedagogía en lugar de responder a las críticas con vehemencia, incluso con ira, si me permite el término?
-Tendríamos que buscar una síntesis entre la pedagogía y la crítica.
-A ustedes se les achaca que todos sus proyectos están en el centro mientras en los barrios, en cambio, las cosas no son tan brillantes
-Hay sectores sociales intelectualmente avanzados y con dominio cultural que son muy críticos con lo que está sucediendo en el casco histórico. Sin embargo, están alejados de lo que sucede en los barrios. En Bellavista se ha hecho una transformación urbana que, por ejemplo, estas personas no discuten ni valoran. Pasa inadvertida. No se tiene en cuenta que este barrio estaba segregado, que hubo 110 muertos en accidentes de tráfico hasta que se hizo el bulevar y que había un déficit tremendo de equipamientos sociales. Igual pasa en Torreblanca: se han hecho escuelas taller, un bulevar, un centro cívico. Pero no se ha contado. No se contempla.
-¿Cree que es desprecio?
-No. Tienen una concepción patrimonialista de la ciudad. Sólo valoran lo que tiene impacto estético.
-¿Le gusta la Torre Cajasol?
-A mí me gustaría recordar que la torre ya estaba cuando se hizo el PGOU, que se hizo con participación y entonces nadie dijo nada. A veces ocurre que debates legítimos de gente interesada en el interés general brotan, casualmente, en función ciertas demandas políticas. ¿Por qué no se manifestaron cuando aún podía modificarse?
-Igual es que la gente no conocía que entonces podía protestar. Estos procesos son reglamentistas.
-Es posible: Pero perversamente yo puedo pensar que ese debate ha tomado cuerpo cuando alguien ha pensado que era el momento.
-Quienes se oponen no son, digamos, del perfil sociológico del PP.
-Todos somos utilizables, el primero yo. Nadie es tan brillante para pensar que gobierna su capacidad de forma absolutamente soberana. La ciudad no puede construirse a impulsos y en función de cuándo algunos se dan cuenta de las cosas. Hay que planificar. A mí me preocupa más el efecto de la torre sobre la movilidad.
-No está resuelto.
- Efectivamente. Debe activarse ya el ramal de Renfe de la Cartuja, incluirlo en el proyecto de transportes del área metropolitana. ¿Por qué no aprovechamos el debate que ha surgido ahora para esto?
-En el Plan de Transporte, aparece.
-Es que lo que puede ocurrir es que tengamos la torre construida y esto esté todavía por resolver.
-Es justo lo que va a ocurrir.
-Exacto. Por eso hay que concienciar sobre esto, para que esto fortalezca a los representantes de la izquierda en su demanda frente al Gobierno central y a la Junta.
-Ustedes gobiernan. ¿Por qué no negocian directamente con ellos?
-Por lo que usted y yo sabemos. Hay cosas que no se pueden explicar públicamente.
-A mí la sensación que me dan es que ustedes están, si me permite, muy 'pez' en urbanismo.
-Puede... No lo comparto del todo, pero estamos más reducidos que antes. Aunque en Tablada hemos sido nosotros quienes hemos impulsado un mayor grado de protección.
-No tocaba. Es tema cerrado.
-No. Sí tocaba porque hay ruido de ladrillos. Igual que cuando hay ruido de sables se mueven los cuarteles, cuando hay ruido de ladrillos se mueven algunos sectores sociales y ciertos medios de comunicación.
-En el caso de la Biblioteca del Prado lo que se han movido son ciudadanos anónimos.
-Nosotros respaldamos esta operación. El PGOU cambió de uso la parcela para la Biblioteca. Uno podrá estar de acuerdo o no. Pero es nuestra soberanía lo que se cuestiona. Esta sentencia es política. Aquí no hay ningún interés particular: la Universidad no lo es. La Universidad es de interés general. Estamos hablando de uno de los elementos centrales de la sociedad civil sevillana. Y no sustraemos a los vecinos su legítimo derecho a disfrutar de una zona verde. El proyecto se limita al 8% del espacio.
-La sentencia no cuestiona su capacidad de planeamiento. Dice que es incoherente lo que se dice en el PGOU y lo que después se hace.
-Yo lo que digo es que la capacidad de intervención del poder político nos legitima para cambiar el uso del suelo. Para mí lo importante es el equipamiento educativo. No estamos agrediendo a la población dejándola sin espacios verdes. A partir de ahí, las opiniones son libres.
-¿Cree que hay una conspiración?
-Esta sentencia, como la de Tablada, es política. No tengo una visión conspirativa, pero hay cosas que encajan: primero hay una sentencia que cuestiona la expropiación y después se insinúa que sería conveniente negociar el justiprecio.
-A mí me parece que han caído en algunas contradicciones. Ahora planean expropiar el suelo de Altadis y , sin embargo, no han sido capaces de hacerlo en la calle Betis.
- Lo de Altadis habrá que verlo. Con respecto a lo otro sólo puede decirle que touché.
-¿Cómo dice?
-Touché. Tocado.
-¿Qué quiere decir?
-En política la correlación de fuerzas es muy importante. Igual que la modestia. Tenemos nuestra prioridades. Y la primera es la transmisión de las rentas del capital hacia las rentas sociales. Nuestra prioridad son las VPO, la lucha contra la desigualdad. Y es verdad que sólo son ciento y pico de pisos los que hemos entregado. No decimos que lo hemos conseguido todo, pero sí hemos hecho que estos temas estén en la agenda de la ciudad. Hemos hecho cosas que nunca se han hecho y, cuando se han inaugurado, no han existido para algunos. Es muy curioso. Anda que si Zoido hace algo siquiera parecido, ni te cuento. Si no inaugura nada de nada y ya ves.
-Yo le preguntaba por las contradicciones...
-En todo no se puede estar.
-Los ciudadanos no saben cuál es su posición real en ciertos temas. ¿Eso es razonable?
-Me pone usted en la duda. No digo que tengamos razón, pero cuando gobernaron PA-PP y PSOE-PA la imagen del gobierno local era la de la confrontación permanente. En política hay que optar. Nuestra opción es el debate interno. Fuera se traslada seguridad jurídica y civica.
-Yo llamo a eso un voto de silencio
-Puede ser.
-Hay quien piensa que ustedes mismos son los que terminan pervirtiendo sus propias iniciativas. Un ejemplo: semipeatonalizan la Avenida y, acto seguido, autorizan veladores que reducen el espacio de paso y de tránsito.
-Cierto. Pero la valoración sobre el proceso de transformación de la ciudad no es neutra. Si estuviese también en el debate lo que hemos hecho en Palmete, en Pino Montano y en el Polígono Sur junto a los temas que salen en los medios, quizás podríamos valorar. Pero yo tengo que utilizar mi respaldo electoral, que es exíguo, para lo prioritario. Si quizás ceder en los veladores me permite hacer 20 kilómetros de carril bici.... Es puro pragmatismo.
-¿Y eso no se puede explicar?
-Lo intento. Pero no hay manera. No se pone todo sobre el tablero y se nos valora de forma ecuánime.
-Si no explican sus discrepancias...
-Las hay, no le quepa duda.
-También ha habido denuncias del PP sobre su política de subvenciones y cooperación internacional
-Responden a la idea de la derecha, que no quiere tanto que el pacto PSOE e IU se rompa, sino que IU no gobierne. Atribuyen la transferencia de las rentas del capital a rentas sociales. Eso nunca se había hecho y en Sevilla han gobernado PSOE, PA y PP. Su estrategia es buscar cualquier tipo de acuerdo al margen de nosotros para que las aguas vuelvan a su cauce. Es lógico: cuando entregas la llave de una VPO a alguien sabes que haces perder 30 millones de pesetas a un señor que hasta entonces los ganaba. Es lógico que te odie.
-¿Se sienten víctimas?
-No. Lo que digo es que se genera una dinámica endiablada: magnifican nuestros errores, que los cometemos, y se inventan falsedades permanentes. Se dice que el dinero de los sevillanos se lo damos a dictaduras comunistas. Y lo repiten. Hemos dado suvbvenciones a entidades comunistas, cierto. ¿Por qué no? La cosa es poner en solfa la honorabilidad d e una fuerza política.
-¿Lo que pasa en Mercasevilla es mentira?
-Se ha decidido la disolución de la fundación. El PP, en un proceso inquisitorial, puso una querella, sin concretar nada, contra un montón de gente. Inquisitio generalis. Zoido sabe lo que ha hecho.Fue juez. Dicho esto, lo que pasa en Mercasevilla es que alguien ha tomado decisiones sin informar a los órganos de gobierno. Alguien nos engañó.
-¿Monteseirín debe seguir?
-No voy a valorar lo que debe hacer otra fuerza política. Es mi filosofía.
-Ustedes aprobaron una ordenanza para cerrar el centro al tráfico. No la cumplen.
-Es prioritaria y estratégica. Debe aplicarse ya. No hay cosa peor para que no que se consigan los objetivos que mirar para otro lado.
-Antes habló de más participación. ¿Por qué no hacen referéndums?
-Los mecanismos de participación deben darse antes, durante y después de una decisión. No haría un referéndum por ejemplo para la Torre Pelli. Pero no me hubiera negado en otros muchos temas.
-¿Cuáles?
-Hay que pensarlo despacio. No quiero precipitarme. Pero no hay que ridiculizar este mecanismo.
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