"Para mi padre lo de la poesía es una excentricidad, no sabe quién es Borges"

Los invisibles · Carlos Vaquerizo

Fue portero de fútbol y con edad de futbolista (27 años) ganó en 2005 el Adonais. Cónsul de Rilke en Pino Montano, enseña en el instituto Fernando de Herrera.

Carlos Vaquerizo, premio Adonais 2005, en la Plaza Nueva.
Carlos Vaquerizo, premio Adonais 2005, en la Plaza Nueva.
Francisco Correal

11 de julio 2015 - 05:03

HOY hace cinco años del gol de Iniesta y hace diez años que Carlos Vaquerizo (Sevilla, 1978) ganó el Adonais. Jugó de portero en Preferente y enseña Lengua y Literatura en el instituto Fernando de Herrera.

-Dos niños, varios libros. ¿Y el árbol?

-En el instituto hay un huerto.

-¿Cómo surge su vocación?

-Parece una pregunta fácil pero no lo es. El primer acercamiento fue material. En el colegio me quedaba embriagado con el olor de los libros. Olerlos, ver sus dibujos, leer algunas líneas a vuelapluma empezó a ser tan excitante como jugar al fútbol o ir con los amigos a la piscina.

-¿La poesía es universal?

-Yo soy un chico de barrio que ve la luz en el Polígono San Pablo y crece en Pino Montano. Mi guía literario fue un primo segundo que para mí fue primero. Mi primer Fernando, Nandi en familia, vivía en Pino Montano y estudiaba en el San Francisco de Paula. Me regaló un ejemplar de El Principito, una novela de Julio Verne. Estoy muy influido por sus gustos. Le pedí consejo sobre qué novelas leer. Lo intenté con el Ulises, que no llegué a terminar, pero sí me adentré en el mundo de ángeles y arcángeles de Rilke cuando leí Elegías del Duino. Para mí Rilke es la exigencia de calidad. No es una pose, es lo que me divierte. La lectura se convierte en un reto que debes superar.

-¿Como el salto de Fosbury?

-Borges decía que un autor son todos los autores, que todo está en la muerte, la vida, el amor, la trascendencia. Todo eso alimentado con tus gustos, en mi caso la influencia del cine de Bergman.

-¿Cómo es el poeta en clase?

-Este año he dado primero de ESO y primero de Bachillerato. Más que autores, se da teoría de la literatura, géneros literarios, literatura realista y fantástica, la prosa y el verso. Hicimos un ejercicio didáctico con el que disfruté tanto o más que los alumnos. Tenía que leer El perro de los Baskerville de Conan Doyle y vimos la película. Una versión en la que trabajan Peter Cushing y Christopher Lee, que murió al día siguiente de verla. También hacíamos una lectura obligatoria de La isla del tesoro de Stevenson acompañada de una de las adaptaciones al cine.

-¿Quién le animó a presentarse al Adonais?

-Un compañero del Isbilya, un instituto junto a la estación de Santa Justa. Con José Antonio Gómez Coronado coincidí a partir de los trece años. Congeniamos desde el principio. Dábamos largos paseos por su barrio o el mío comiendo gominolas. Mientras yo estaba titubeando él ya hacía sonetos y endecasílabos con locura. En 2001, cuatro años antes que yo, ganó el Adonais.

-'Fiera venganza del tiempo'. ¿Cómo surge el título?

-Estaba a punto de terminar el plazo de presentación y no daba con el título. Es de un tango de Gardel que escuché afeitándome frente al espejo con la radio puesta: esta noche me emborracho...

-Suena a las sevillanas de Muñoz y Pabón: ¡Tiempo, Detente!

-Me gusta conjugar lo popular y lo culto. El tango es una música arrabalera. Me encanta la copla.

-¿Sus hijos saben que es poeta?

-Me vieron una vez en televisión. El niño tiene cinco años y se sabe de memoria un poema de José Agustín Goytisolo.

-¿Una afición oculta?

-Nunca la oculté, pero puede resultar extraña. Soy muy futbolero y he jugado al fútbol en Preferente. He sido portero en el Consolación de Dos Hermanas y el Demo de San Jerónimo. La vena futbolera me viene de mi padre. A él le habría hecho ilusión verme triunfar como futbolista.

-¿Ver su nombre en el 'Marca' antes que en 'Mercurio'?

-Para mi padre lo de la poesía es una excentricidad. Le enorgullece, pero no sabe quién es Borges. No llega a disfrutarlo.

-¿Y su madre?

-A ella le gusta mucho el cine. Por ella conocí clásicos como Luz que agoniza, Sin remisión o Pequeñeces. La copla le gusta con delirio. Ya no se escucha a la gente cantar mientras hace la faena. Por ella me vienen esas inquietudes populares que siempre están en mis libros. El amor a la copla que en mi caso derivó en amor al tango y a los boleros.

-¿La mayor goleada?

-Mi debut fue horroroso. Para mí salir a jugar un partido era como quien iba a la guerra. Lo vivía de una forma muy trascendental. Mi mayor adversario no eran los delanteros contrarios, sino que no encontraba el equilibrio anímico para jugar. Me iba del corazón a mis asuntos, como decía Miguel Hernández.

-Que fue portero de fútbol...

-No me extraña.

-Al menos ganó el Adonais con edad de futbolista.

-Con 27 años. Es mi número. Nací un 27 de junio y Tributo de Caronte es el número 27 de la colección Valparaíso de poesía.

-Los libros los lee, los escribe, los enseña, los huele...

-Y los he vendido. Una época de mi vida trabajé de dependiente vendiendo libros en Beta.

-¿Cuál es el que más vendió?

-A mi pesar, libros que no habría leído nunca. Títulos como El caballero de la armadura oxidada o El poder del ahora, que están escritos para niños de cuatro y cinco años y los compran los adultos. Algunos venían a la librería con la receta del terapeuta.

-Si 'Fiera venganza del tiempo' fuera libro de autoayuda, ¿a quién ayudaría?

-No sé si la palabra es ayudar. Le puede interesar a quien vea en la poesía un modo de reflexión sobre la condición humana; de intentar escudriñar las preguntas que no tienen respuesta: ¿quiénes somos?, ¿qué hacemos aquí?, ¿existe Dios?; y una manera de llegar a otros autores: Lezama Lima, Borges, Rilke, Ezra Pound.

-Vicente Verdú escribía en su ensayo sobre fútbol que el portero es la madre del equipo...

-La madre te salva siempre del último apuro.

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