La poética tapa y el prosaico desayuno
Calle Rioja
Novedades. Un antiguo cocinero de Oriza abre un bar que ofrece "gastronomía poética" y pretende recuperar a la clientela bohemia de los Cuadernos de Roldán.
ES la zona de moda. Un pájaro ha volado desde Los Remedios a la Alameda. Desde que abrió el 1 de diciembre a espaldas de la Casa de las Sirenas con el nombre de Bar Tarín, ha habido alguna señora que entró buscando alguna imagen del padre Tarín (1847-1910), que en la misma calle Jesús del Gran Poder tiene un azulejo en la iglesia del Sagrado Corazón de los Jesuitas con un texto que dice que en 1987 el cura valenciano fue declarado Venerable por Juan Pablo II.
El Bar Tarín se encuentra donde estuvo muchos años La Palma de Oro, llamado en su penúltima etapa bar Alarife. El nuevo nombre del local no es una manera de sumarse a la causa de beatificación del padre Tarín. No es un tema de santidad, pero no le va a la zaga: encierra una hermosa historia de amor y aventura.
Mientras finalizan los trabajos de reapertura de La Norte y del estreno de La Sureña, el bar Tarín es una historia de norte y sur. Francisco Camacho Jiménez, sevillano de San Lorenzo, trabajó en la cocina del Oriza. Allí conoció a Jaione Egaña Egaña, hermana de José Mari, el propietario. El sevillano se casó con la guipuzcoana de Deva, con la que tiene un hijo, Pachi, y varios proyectos profesionales en común. "El tarín es un pájaro típico de Deva", cuenta Francisco Camacho, "un pájaro que canta mucho, muy alegre y de vistosos colores".
Jaione Egaña es del Betis y de la Real Sociedad, quintaesencia de José Ramón Esnaola. Después de Oriza, este cocinero trabajó en Yebra, en Casa Paco de la calle Sinaí y le abrió al Tarín un primer nido en el barrio de Los Remedios.
Ofrece Gastronomía Poética en uno de los rincones más literarios de la ciudad. Está donde termina Hombre de Piedra y empieza Arias Montano. En esta calle que desemboca en la Alameda hay dos bares, El Barón Rampante y El Bosque Animado, que deben sus nombre a sendas obras de Italo Calvino y Wenceslao Fernández Flórez. ¿Qué es la gastronomía poética? "Platos hechos con poesía, como el crêpe envuelto en puré con pétalo de amapola o el nido de patatas relleno de caviar de erizo con algas marinas". No hay desayunos. Demasiado prosaicos. Quiere buscar fotos de poetas, "de Alberti y toda esta gente", y recuperar a unos parroquianos muy especiales. Cuando Rafael regentaba La Palma de Oro, el bar acogía a la cuadrilla bohemia de Cuadernos de Roldán, que organizó exposiciones, viajes, editó libros y hasta un homenaje al escritor portugués José Saramago.
Poetas, pintores, hijos de Baco itinerantes que antes moraron en la casa de Marcelina y su hijo Aniceto en San Lorenzo, pasaron por Casa Joaquín y en los últimos tiempos se les vio en Dueñas, el bar próximo al palacio del mismo nombre donde hay desayunos que se dirimen en partidas de ajedrez. "Me gustaría que volvieran", dice el cocinero. Cuadernos que hicieron Manuel Carrasco, Abelardo Rodríguez, Manuel Rico Lara, José María Bedoya, Salvador Compán, Francisco Núñez Roldán y un largo etcétera.
Vive la calle Jesús del Gran Poder momentos de esplendor literario. A la apertura de este bar especializado en gastronomía poética y El Loco Sibarita, unos metros más hacia el centro, hay que añadir el premio Ateneo de Novela Histórica que el vecino de esta calle Francisco Gallardo, hijo de Santa Ana, médico de profesión, ha obtenido con su obra La última noche en esta tierra, o la novela publicada con el título de El Al-Mizar desde su voluntario destierro en Heidelberg por Carmen de la Rosa, nacida en una casa de Jesús del Gran Poder, calle preñada de historia y sometida a los caprichos y vaivenes municipales en las direcciones del tráfico.
Manuel Romero, titular de la óptica que lleva su apellido en esta calle, diván de Rompetechos, acaba de ser abuelo. Su hija Sonia es de la primera promoción de mujeres que salieron como nazarenas en el Gran Poder. Por esta calle va en su vespino Ulises Bidón Vigil de Quiñones, psiquiatra, autoestopista y mantenedor de tertulia cofrade. Para no desentonar con el entorno literario de la calle, prepara un homenaje para su ilustre y lejano pariente Luis Cernuda, Bidón de segundo. Es una calle que le echa un pulso a los presagios de la crisis y sin encomendarse a Samuelson apuesta por la nueva cocina, puente entre Sevilla y California, de La Azotea; por las vigilias musicales del antiguo Minueto, hoy bar Daoiz, apellido de fuste en este 1 de febrero, aniversario de la entrada del mariscal Schult en Sevilla cual elefante en cacharrería.
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