Sevilla

Una denuncia más en el caso de los seis policías de la Macarena

  • Uno de los agentes acusa a un inspector jefe de falso testimonio por mentir en sus declaraciones 

El fotograma que ha dado un vuelco al caso. El fotograma que ha dado un vuelco al caso.

El fotograma que ha dado un vuelco al caso. / M. G.

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Un policía nacional ha denunciado a un inspector jefe del cuerpo por falso testimonio. El denunciante es uno de los seis policías que pasó casi tres años suspendido de empleo y sueldo, después de que fueran denunciados por la dueña de una tienda de alimentación de la Ronda de Pío XII en la que se vendía tabaco de contrabando. 

La investigación de este caso sigue a la espera de que se practiquen nuevas pruebas por parte del juzgado de Instrucción 1 de Sevilla, después de que el hallazgo de unas imágenes inéditas de las cámaras de seguridad del local hayan dado un vuelco al asunto. Mientras tanto, uno de los seis agentes investigados ha decidido presentar esta nueva denuncia en el juzgado de Guardia.

En ella acusa de falso testimonio al inspector jefe A. F. O., que declaró en calidad de testigo tanto ante el juzgado de Instrucción 1 como ante la Unidad de Coordinación Operativa Territorial (UCOT), que en Sevilla ejerce la función de Asuntos Internos. En ambas declaraciones, según el denunciante, el inspector jefe se contradijo y actuó con la "supuesta intención de perjudicar a los funcionarios" investigados.

El denunciante detalla hasta ocho afirmaciones declaradas por el inspector jefe en las que, a su juicio, éste podría haber incurrido en un delito de falso testimonio. Este mando aseguró que los policías habían registrado la tienda por propia iniciativa, cuando éstos aportaron un correo electrónico de la Delegación de Participación Ciudadana de la Jefatura Superior en el que se apuntaba que en esa tienda se vendía tabaco, como había puesto de manifiesto la Asociación de Estanqueros de Sevilla.

También hay un desfase con las horas y los turnos de los policías que intervinieron. El inspector jefe aseguró que el horario terminaba a las diez de la noche, cuando el denunciante acredita, aportando los turnos de cada uno de los agentes, que se prolongaba hasta la una de la madrugada. Además, el mando declaró que dos policías habían coincidido de pareja anteriormente, cuando en realidad nunca lo habían hecho.

Otro de las manifestaciones que el denunciante desmonta es que la superioridad no tuviera conocimiento del registro, algo que ocurre siempre que hay un operativo. "Los responsables jerárquicos conocen el procedimiento de la intervención que se va a llevar a cabo", apunta la denuncia, que añade que sólo había un inspector en la sección de Seguridad Ciudadana, por lo que obligatoriamente tenía que estar informando del trabajo que hacía su grupo.

La denuncia hace referencia a la "amistad personal" entre el inspector jefe denunciado y un inspector de Extranjería al que la dueña de la tienda acudió para denunciar que los policías que intervinieron le habían robado el tabaco y 17.000 euros. Esta mujer, de nacionalidad rumana y que ha sido recientemente detenida de nuevo por una reclamación, no presentó la denuncia siguiendo el procedimiento ordinario de acudir a una oficina de denuncias de la Policía Nacional o al juzgado de Guardia, sino que se lo comentó a un inspector de la Brigada de Extranjería amigo suyo y fue éste quien denunció los hechos a la UCOT.

Fue precisamente este inspector quien entregó las imágenes "manipuladas y entrecortadas" de la intervención, "sin guardar ningún tipo de cadena de custodia legal", que había extraído previamente un informático magrebí amigo de los dueños de la tienda. El procedimiento habitual debería haber sido de otra manera: una vez presentada la denuncia, el videograbador habría quedado a disposición de la Policía Científica, que habría extraído las imágenes completas del registro.

Sin embargo, la UCOT tuvo desde el primer momento una grabación editada y, por tanto, manipulada. Tras casi tres años intentando acceder a las imágenes originales, y después de pasar por varias unidades informáticas de la Policía y la Guardia Civil, la Comisaría General de la Policía Científica ha logrado por fin sacar unos fotogramas que dan un vuelco al caso: horas después del registro, una mujer no identificada se guarda el dinero en el pecho. La Fiscalía pidió que se identificara a esta mujer y se la llamara a declarar, así como de nuevo a la dueña de la tienda. Hay que tener en cuenta que la rumana denunció a Asuntos Internos y al juez que los policías se habían llevado todo el dinero, cuando ahora unas imágenes muestran a otra mujer con fajos de billetes.

El denunciante pide que no sea el juzgado de Instrucción 1 de Sevilla quien investigue esta denuncia por falso testimonio. Este órgano archivó una primera denuncia que presentaron los seis policías que fueron suspendidos de empleo y sueldo, sin ni siquiera tomar declaración al inspector jefe denunciado.

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