"Nunca pondría muebles de Ikea en una película"

Los invisibles

Hijo y nieto de profesionales del mueble, cambió de negocio. Prepara su segunda película de director, ha hecho un cómic y presenta en Sevilla su primera novela.

El sevillano Miguel Ángel Vivas, en su casa del madrileño barrio de San Bernardo, cerca de la Gran Vía.
El sevillano Miguel Ángel Vivas, en su casa del madrileño barrio de San Bernardo, cerca de la Gran Vía.

08 de mayo 2010 - 05:03

TERCER Miguel Ángel Vivas de la saga, primero que se desvinculó de las tiendas de muebles Vivas Hermanos, un clásico entre Triana y Los Remedios. Miguel Ángel Vivas (Sevilla, 1974) amuebló su cabeza y hoy presenta en su ciudad natal su primera novela.

-¿Por qué no siguió en la tienda?

-Mi padre nos reunió a los cuatro hijos, el pequeño era demasiado pequeño, y nos preguntó si alguno quería seguir con el negocio familiar de los muebles y electrodomésticos. Todos dijimos que no. Cada uno teníamos nuestros gustos e inquietudes.

-¿Qué gustos e inquietudes?

-En mi caso, el cine, la literatura y el cómic. Eso sí lo heredé de mi padre, que me aficionó a la lectura de novelas de ciencia-ficción y policiacas. Iván, el segundo, estudió jazz y orquestación en Boston, en Berkeley. Moisés hizo Educación Física y se casó con una juez destinada en Canarias. Norman, el cuarto, estudia Informática.

-¿Por Norman Bates?

-No. Por Norman Mailer.

-Dos películas y una novela. ¿El guión es puente entre ambos géneros?

-No tiene nada que ver. En la novela tienes que tener la historia en la cabeza, yo estuve dos años investigando para escribir Los sueños de la razón. Vi que el guión no era soporte adecuado. Había trabajado con Fernando Marías en un guión que hicimos juntos, La sangre santa, y me dijo algo fundamental: que para escribir una novela lo único que hacía falta era sentarse y ponerse a escribir. Y es lo que hice. Me senté y me puse.

-¿Fue brusco irse a Madrid?

-Para mí Sevilla más que una ciudad es la familia, los amigos. Mantengo los vínculos. En mi segunda película, Secuestrados, el técnico de efectos especiales, Juanma Nogales, y el de sonido, Nacho Arenas, son de Sevilla.

-¿Quién se la produce?

-Están Vaca Films y La Fabrique 2, los mismos que produjeron Celda 211.

-Ganó ocho Goyas y el productor ni citó al novelista, el periodista sevillano Paco Pérez Gandul.

-Leí la novela antes de ver la película. Me fascinó el lenguaje de los presos.

-El autor contó que no había pisado una cárcel en su vida.

-Pues parece que se crió allí.

-¿Usted pisó manicomios para su novela?

-Algunos, en concreto un geriátrico que fue antiguo manicomio al que fui gracias a un amigo médico. Siempre me interesaron la locura y los manicomios. Hasta el año 86, cuando se decide que ya no se les llame locos sino pacientes, no había ningún control para los ingresos. No estamos hablando del tiempo de nuestros abuelos, sino del 86.

-¿La película Secuestrados está basada en un hecho real?

-Desgraciadamente está inspirada en muchos hechos reales. Esa invasión de lo más sagrado, el hogar, la familia, para robarles. Es una película de terror absoluto.

-Su documental sobre el Agua para el pabellón de Andalucía en la Expo de Zaragoza, ¿tiene algo de Waterworld?

-En parte sí. Después de aquello me la jugué. Dejé mi trabajo docente en la Universidad Europea de Madrid, donde era profesor de Dirección Cinematográfica. Decidí volcarme en el cine y terminar mi novela. Lo conseguí y además he sacado mi primer cómic, Lorna y el cementerio de marfil rojo.

-¿Tiene padrino su novela?

-Tuvo madrina. En Madrid me la presentó Ana Fernández. Trabajé con ella en mi primer largometraje, Tesoro, yo creo que antes que Solas, y conté con Ana para mi primera película, Reflejos.

-Nació en Sevilla y vive en Madrid. ¿Sevilla o Atleti?

-Nunca me ha interesado el fútbol. Yo tenía que dejar fuera algún vicio. Eso no lo heredé de mi padre, que fue vicepresidente del Sevilla.

-En noviembre del 75 tiene catorce meses. Echa a andar con la muerte de Franco...

-Como toda España, ¿no?. Estoy mucho más a gusto ahora que cuando era pequeño, aunque recuerdo con cariño los veraneos primero en Matalascañas, después en Punta Umbría.

-La Feria del Libro de Madrid se dedica a los escritores suecos y noruegos. ¿Quién es más serio competidor, Ikea para el mueble o Larsson para la literatura?

-Ikea, sin duda. Esos autores están escribiendo muy buenas novelas, pero no acaparan el mercado. Se venden muy bien nombres españoles como Lorenzo Silva, Fernando Marías o Andreu Martín. Los nórdicos escriben literatura criminal, novela negra, lo que beneficia el auge del género. Tú te compras una cama, no te compras catorce. Pero sí te puedes comprar 14 libros. Yo además soy fan de Ikea. Te da muchas facilidades. Lo soy para mi casa, pero nunca pondría muebles de Ikea en una película mía.

-¿Un rincón de Sevilla?

-Mi casa en la Plaza de Cuba.

-¿Qué género utilizaría para la historia de Vivas Hermanos?

-La novela, sin duda. Hay muchas cosas que contar y puedes hacerlo en primera persona.

-¿Va por ahí su segunda novela?

-No. Es una crónica familiar ambientada en una ciudad de provincias.

-¿Por qué eligió el cine?

-El cómic y la literatura también me gustaban, pero ni sabía dibujar ni me veía capaz de escribir una novela.

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