"La presencia del chino está ya al mismo nivel que el inglés en Sevilla"

los invisibles

Lola Pons Rodríguez. Barcelonesa por casualidad, esta sevillana que se formó en Oxford y en Tubinga ha estudiado los subtítulos de la película urbana de Sevilla, su torre de Babel

Francisco Correal

23 de marzo 2013 - 01:00

FIEL a Pedro Salinas, vive en los pronombres. Lola Pons (Barcelona, 1976) es historiadora de la Lengua y ganó el concurso Archivo Hispalense con su libro El paisaje lingüístico de Sevilla.

-¿El catalán forma parte de su paisaje por nacimiento?

-Mi hermana Blanca y yo nacimos allí por casualidad. A mi padre lo destinaron a la Telefónica en Barcelona. Me trajeron de bebé a Sevilla en un R8.

-¿Qué lenguas le marcan?

-Además de la materna, la que mejor hablo es el inglés; la que más me gusta, el francés; el alemán lo domino porque en 2005 fui a Tubinga, donde se formó Ratzinger, a dar clases de dialectología andaluza a alemanes.

-Por la portada de su libro, es la primera en la Campana...

-Es el centro con compás de Sevilla. En la foto más reciente hay mayor presencia de rótulos foráneos. Lo sorprendente es que en la antigua, la Campana que saqué de la foto de la hemeroteca, hay más rótulos, porque la legislación actual es más protectora.

-¿Dónde nace el paisaje lingüístico?

-Es un concepto que surge en Canadá para el estudio de la segunda lengua en lugares donde hay bilingüismo conflictivo. Nace como estudio del impacto de los rótulos de la calle en los escolares. Yo lo aplico a Sevilla, en un ámbito aparentemente monolingüe.

-Donde encontró 28 lenguas...

-No son demasiadas. En Madrid hay muchas más. Lenguas vivas, sobre todo el chino, que en Sevilla ya está al mismo nivel que el inglés. Lo que es notable, ya que el inglés entra por todos sitios: es la lengua del turismo, de lo moderno, la segunda lengua de muchos subsaharianos. Muchos negocios chinos conservan su sistema de escritura, sobre todo en las tiendas de chinos para chinos que empiezan a florecer en Marqués de Nervión o Ciudad Jardín.

-Destaca en su libro el gusto por el italiano en Sevilla. No era sólo una obsesión de Silvio...

-El italiano le gusta a todos los europeos. A los alemanes, a los ingleses, a todos menos a los franceses, que se gustan demasiado a sí mismos. El italiano es la forma más rápida de acceder al mundo de la estética y el diseño, al barniz de la antigüedad y la cultura occidental. A mis alumnos de Filología les puse la canción que Silvio le dedica al Betis. Cuando habla de San Fernando, usa una expresión misteriosa, el rey que conquista a Sevilla. Esa preposición la usaba Ramón Menéndez Pidal. Es algo en común de dos genios del siglo XX.

-¿Hay lenguas emergentes?

-El portugués, siempre marginado, está entrando mucho.

-¿La barriada del Cerezo es la torre de Babel de Sevilla?

-Es un ejemplo precioso de convivencia de paisajes lingüísticos, gracias sobre todo a los locales comerciales de los bajos donde conviven gentes de diferentes procedencias.

-¿Hay hermanos del silencio?

-Hay colectivos silenciosos. Los rumanos en Sevilla son muy numerosos, pero apenas están en el paisaje lingüístico. Afortunadamente, en Sevilla hay colectivos silenciosos, pero no silenciados, como donde se regulan las señales lingüísticas para proteger a determinada lengua.

-¿Es lo que pasa en Cataluña?

-Y en ciudades europeas.

-Dicen que el habla de Sevilla es la que llegó a América...

-Y volvió con los emigrantes hispanoamericanos, como los cantes de ida y vuelta.

-Ha hecho una fe de erratas de los rótulos de la ciudad...

-Son muy significativas. Un tipo de errores son del aprendiente del español, de lo que técnicamente llamamos interlenguas. Errores que están en la primera generación de emigrantes, no en sus hijos. En tiendas chinas encuentras el vocablo siemple.

-¿Por qué eligió este tema?

-Fue un trabajo de campo. Empecé en 2010. Estaba embarazada y aproveché los paseos preceptivos para hacer muchas fotos. Le dedico el libro a mi hijo Alonso, que nació el 31 de agosto de 2010.

-¿Le llegaron los rótulos y banderas del triunfo del Mundial?

-No soy futbolera. Sólo recuerdo lo de Shakira y Piqué. Tengo un recuerdo más preciso del Mundial de Alemania de 2006. Me pilló en Alemania y lo recuerdo como una pesadilla.

-¿Es uniforme el habla de Sevilla?

-En la capital domina el seseo y en la provincia el ceceo. Mi madre es de Albaida del Aljarafe y en ese pueblo se conserva la palatal lateral, un uso de los castellanos medievales que se perdió en el siglo XV. Son islotes de la lengua.

-Ha encontrado grafitis en latín.

-Fui alumna de Rocío Carande. El latín es una lengua muerta que está muy viva. En el Alcázar fotografié una pintada, Memento Mori (Recuerda que morirás).

-¿Este paisaje tiene ecologistas partidarios de su conservación?

-Lo característico del paisaje lingüístico es que es efímero. Son textos que no permanecerán. Ahora estoy en un trabajo llamado hapax, en griego, solamente una vez, aunque hay un adjetivo español que significa lo mismo, íngrimo. Cosas que sólo se escriben una vez. Me hace gracia ver eso de Prohibido fijar carteles. Ninguno permanece.

-¿Historiadora o lingüista?

-Van unidas. Participo en un proyecto llamado Historia 15. Es un guiño a la revista Historia 16. Trabajo con historiografía del siglo XV. En la Baja Edad Media se ponen en marcha géneros como la crónica o la biografía, encargos de la nobleza; nace el anhelo por cuidar la imagen personal pública.

-¿Ese anhelo sigue presente?

-Nos pasamos la vida reivindicándonos verbalmente.

-¿Cómo es el joven grafitero?

-Son yeístas.

-¿Y yoístas?

-Afirman su identidad con las tónicas yo, mi, conmigo.

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