Sevilla

Contenedores de vidrio inteligentes

  • Lipasam ha participado en un proyecto europeo que reduce el coste de la recogida de vidrio gracias a sensores ultrasonido que detectan en tiempo real si están llenos o sufren daños.

Con contenendor de recogida de vidrio en el Arenal. Con contenendor de recogida de vidrio en el Arenal.

Con contenendor de recogida de vidrio en el Arenal. / Juan Carlos Muñoz

La empresa municipal Lipasam dio a conocer ayer en unas jornadas técnicas los resultados del proyecto piloto europeo que se ha aplicado a los contenedores de vidrio de la ciudad para mejorar la eficiencia y sostenibilidad de su gestión, ya que el 65% de los contenedores destinados a los envases de cristal se vacían con muy pocos vidrios (cuando están unicamente a un 25% de llenado), según explicó ayer el responsable de mobiliario urbano de Lipasam, José Andrés Ferrete. Esto es así porque la recogida se basa en datos históricos.Se trata del proyecto Life Ewas basado en el uso de metodologías eficientes y sostenibles para la gestión de residuos mediante el uso de herramientas TIC que permiten reducir las emisiones contaminantes. Se ha desarrollado en Sevilla y en la ciudad griega de Chania con la participación de Wellness Smart Cites & Solutions, D-Waste y ENT, además de Lipasam, la corporación de empresas municipales del Ayuntamiento de Sevilla y la griega Dedisa. Para el año 2020, Europa obliga a que el 50% de los residuos (en peso) han de ser reutilizados o reciclados, mientras que en 2030 ha de ser el 70% (en peso).

La gerente de Lipasam, la bióloga Virginia Pividal, expuso que la tecnología aplicada en Sevilla se basa en sensores láser instalados en su interior que transmiten en tiempo real la información de llenado (el nivel óptimo es que estén al 80% de su capacidad) a un software y una plataforma desarrollada por Wellness Smart Cites & Solutions. Esa información permite reajustar la frecuencia de las rutas de recogida y planificar mejor para reducir los costes económicos y ambientales. Las conclusiones del proyecto indican que la necesidad de recogida de vidrio con estos sensores se ha reducido un 66% en los contenedores, al pasar de 100 servicios anuales a 34, los camiones circularon 400 horas menos y las rutas de recogida pasaron de hacerse tres de cada 12 días a uno de cada siete, con el ahorro en combustible y en ruidos que supone. En definitiva, su instalación implica menos rutas de camiones, menos gasto de combustible y menos contaminación en general.

José Antonio Cabo, ingeniero superior de Quamtra en Wellness Smart Cities & Solutions, expuso los detalles del dispositivo que va dentro de los contenedores, que alerta en tiempo real también del vaciado de éste, de la temperatura, del nivel de la batería e incluso de si ha sido forzado manualmente, algo útil en los casos de vandalismo. Por esta última razón, otra de las ventajas es que permite un ahorro en seguros de responsabilidad civil.

El sensor, gestionado por control remoto por ordenador, detecta el llenado del contenedor mediante ultrasonidos (40KHz), está protegido contra el fuego, la lluvia y el polvo, y su batería dura 10 años. En las jornadas no se habló de la inversión que precisa esta tecnología, pero Ferrete aclaró a este periódico que en un año y medio se amortiza la inversión realizada. El ingeniero Cabo precisó que el dispositivo se ha probado en más de diez tipos de contenedores diferentes de la ciudad con vistas a adaptarlo a cada receptáculo.

En Sevilla, la mayor parte de la recogida de vidrio es de carga lateral, según la gerente de Lipasam. El coste de esta recogida es costoso desde el punto de vista económico y ambiental por la cantidad de rutas que deben hacer los camiones y por el ruido y contaminación que generan circulando.

El responsable de mobiliario de Lipasam, José Andrés Ferrete, un empleado con más de 30 años en la empresa que comenzó como operario en la recogida de basura, explicó que el proyecto arrancó con la recogida de papel y cartón pero, dado que se trata de un material voluminoso que podía dar error en el dispositivo y restarle eficacia, se cambió a vidrio. En el vidrio, además, se había detectado un llenado más dispar en algunos barrios con menor implicación ciudadana en los días estipulados de recogida, mientras que la recogida de cartón y el papel es más periódica: cada tres o cuatro días se hace.

Según Ferrete, se han colocado 215 sensores en tres zonas de Sevilla: Santa Justa, Polígono San Pablo y Porvenir, por estar entre los puntos donde menos vidrio se recoge y por tanto los barrios que más necesitaban una optimización de la recogida de vidrio. La instalación comenzó en febrero de 2016. Entre las sorpresas del proyecto Ferrete destacó el dato de los 70 grados, en algunos casos hasta 74, que alcanzan estos contenedores en verano y que nadie imaginaba.

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