Tribuna de Opinión

Dos reales instituciones caminan juntas

  • La Maestranza entrega a la Real Academia de Medicina un óleo del rey Alfonso XIII

Dos reales instituciones caminan juntas Dos reales instituciones caminan juntas

Dos reales instituciones caminan juntas

La Real Maestranza de Caballería de Sevilla ha hecho entrega a la Real Academia de Medicina de Sevilla de un óleo de S. M. el rey Alfonso XIII con el uniforme de caballero maestrante y que ha sido ubicado en el Salón Ramón y Cajal de la Real Institución. Ambas reales instituciones han caminado siempre juntas y han estado vinculadas a la dinastía borbónica. Los orígenes se aproximan en el tiempo, aunque cada una de ellas ha tenido un recorrido histórico y una personalidad propia.

Los orígenes de la Real Academia de Medicina de Sevilla hay que buscarlo en el Dr. Juan Muñoz de Peralta, que nace en 1675 en Arahal, provincia de Sevilla. Cursa los estudios de Medicina en la Universidad de Sevilla, de la que fue catedrático. Renuncia a su cátedra en la Facultad de Medicina por estar disconforme con los anticuados métodos universitarios que se empleaban y, por su cuenta, funda la Veneranda Tertulia Hispalense en 1693. Se ha dicho que era una sociedad de "carácter progresista y de hecho revolucionaria". Ciertamente no se reniega de lo antiguo, pero hay que comprobar, rectificar y, también, retocar "posibles imperfecciones". Para formar parte de la Tertulia se exigía "hallarse muy instruido en filosofía y en la medicina moderna".

Los socios pertenecían a un grupo de intelectuales descontentos con los escasos avances que se observaban en España, en el estudio y aplicación de las Ciencias, así como en el retraso con que llegaban las nuevas ideas filosóficas y del pensamiento. La Tertulia toma rumbos de gran seriedad y la labor se realiza bajo una pauta científica de gran modernidad y originalidad. De ese modo, llegamos a un momento en que se va fraguando la idea de constituirse en una Sociedad Científica, oficialmente reconocida. Es decir, la medicina de Hipócrates y Galeno ha sido sustituida por la basada en la experimentación y en el estudio de la anatomía microscópica (Histología), la macroscópica (Anatomía) y en el funcionamiento del cuerpo humano (Fisiología).

S.M. Carlos II, poco antes de morir, firma las Constituciones; es el 25 de mayo de 1700. Unos meses más tarde, el 1 de octubre de 1701, el nuevo monarca, Felipe V, concede la Primera Cédula Real y la primitiva Tertulia pasa a llamarse Regia Sociedad de Medicina y demás Ciencias de Sevilla. Bajo el reinado de Felipe V, el Dr. Juan Muñoz de Peralta impulsa la renovación de la carrera de Medicina en España. La renovación va en contra del galenismo imperante en el siglo XVIII. Esta defensa le costó enfrentamientos con la Santa Inquisición, bajo la acusación de ser judaizante.

En la fachada de la casa en la que vivió el Dr. Muñoz , y donde se celebraban las Tertulias, hay una placa conmemorativa en la que está grabado que la Real Academia de Medicina es la academia más antigua del mundo. Dicha placa se colocó con motivo de la celebración del Primer Congreso Mundial de Academias. Recientemente he tenido la oportunidad de consultar documentos (las Memorias de la Academia de Ciencia de Moscú, el Boletín de la Academia de Medicina de Nueva York, Documento de la Universidad de Waterloo en Canadá y las Memorias de la Real Academia Matritense Nacional de Medicina) que ratifican el dato cronológico.

Con posterioridad, en 1830, la Regia Sociedad de Medicina y demás Ciencias de Sevilla pasa a denominarse Real Academia de Medicina de Sevilla o Real Academia de Medicina y Cirugía de Sevilla. Es curioso que Sevilla, durante casi un lustro (1729-1733), fue residencia y sede de la Corte de Felipe V, con la que se instaura la dinastía borbónica en España. El traslado de la Familia Real a Sevilla es un acontecimiento insólito en la Historia de España, donde sólo hubo un precedente de traslado de la Corte a Valladolid.

Durante su estancia promocionó la construcción del mayor edificio de planta cubierta de España, la Real Fábrica de Tabacos, hoy Universidad de Sevilla. Colaboró activamente con la Real Maestranza de Caballería, otorgándole el privilegio de poder celebrar todos los años corridas de toros.

Aunque el pasado histórico de la Real Maestranza se remonta a la conquista de la ciudad (año 1248) por el rey Fernando III, con el devenir de los tiempos esta hermandad caballeresca pierde actividad en sus dedicaciones hasta desaparecer. Se impone la necesidad, por deseo real primero de Felipe II y luego de Felipe III, de mantener su espíritu en una nueva institución, y así se funda en 1670, durante el reinado de Carlos II, el Real Cuerpo de Maestranza de Caballería.

Particular mención merece el periodo comprendido entre 1729 y 1733, que coincide con la estancia de Felipe V en Sevilla. Este monarca, primero de la Casa de Borbón, había recibido apoyo material y moral de la Real Maestranza en la Guerra de Sucesión a la Corona Española, según el preámbulo de las Ordenanzas de la Real Maestranza de Caballería.

En agradecimiento, el rey concedió importantes privilegios a la Corporación, que desde ese momento recibirá el tratamiento de "Real". El cargo de hermano mayor del Real Cuerpo sería desde entonces ostentado por uno de los hijos del rey. A partir de Fernando VII sería el propio rey el Hermano Mayor de la Corporación, presidida en la actualidad por Felipe VI.

Real Maestranza de Caballería de Sevilla y Real Academia de Medicina de Sevilla son instituciones gemelas en su origen, fundación y recorrido histórico. El denominador común en sus historias ha sido la Corona Española, representada por SS. MM. Carlos II y Felipe V.

La Real Maestranza de Caballería es un cuerpo nobiliario cuyo hermano mayor es el Rey. Una corporación enraizada en el pasado que ha sabido, gracias a su vocación de servicio a la Corona y por ende a la sociedad, seguir siendo útil y estar plenamente vigente. Hoy, con motivo de la entrega del óleo del rey don Alfonso XIII donado por la Real Maestranza, contamos con la presencia de una amplia y dignísima representación de su junta de gobierno, encabezada por su teniente de hermano mayor D. Santiago de León y Domecq. Pero me gustaría en esta solemne ocasión resaltar la generosidad que caracteriza a la Real Maestranza; y, para ello, voy a emplear las palabras del propio Rey. "Nobleza obliga y obliga precisamente a ser generoso con quien más lo necesita, a volcarse con los demás, a mostrar una vocación de servicio y una lealtad sin límites ni reparos. Una nobleza que, en nuestros días, está apartada de sus privilegios de antaño y que no busca más reconocimientos que los que les proporcionan su dedicación altruista y su firme interés en servir a la Corona y a la Patria". Así es la Real Maestranza, así son los caballeros maestrantes. Los que un día acompañaron al Rey Santo en la conquista de Sevilla, los que fundaron una cofradía o hermandad caballeresca bajo la advocación de San Hermenegildo; y que, tras una decadencia en sus actividades y por iniciativa real, surge la Real Maestranza cuando se volvía a necesitar del concurso de la nobleza para participar activamente en la defensa de España, aportando personas y equipos, preparando a los jóvenes en el arte de la equitación y de la guerra o criando buenos caballos, que fueran útiles, como diría el propio rey Felipe II, "en la guarda y defensa del Reyno" (sic).

A lo largo de su historia, la Maestranza ha armonizado la modernidad con la tradición, ha llevado a cabo proyectos materiales de importancia como la reestructuración y adaptación de la plaza de toros, inmueble de su propiedad; ha reconocido el mérito y la excelencia en el estudio, la investigación y al arte taurino a través de los Premios Universitarios a los mejores expedientes académicos, así como los Trofeos Taurinos entregados cada año a los triunfadores de la temporada. La labor editorial, el apoyo a la fiesta de los toros, al deporte hípico y la ayuda a los más necesitados han hecho que sea una de las instituciones nobiliarias más valoradas.

Real Maestranza y Real Academia de Medicina son dos instituciones reales que a lo largo de la historia han caminado juntas. Ambas tienen caracteres comunes: antigüedad, realeza y tradición. Realeza que se refleja en las palabras que pronuncia el presidente de esta institución cuando ingresa un académico de número, siempre en domingo y a las doce del medio día: "En nombre de Su Majestad el rey Felipe VI, que Dios guarde, presidente de las Reales Academias de España y de la Regia Sociedad de Medicina y otras Ciencias, corporación fundada en Sevilla en 1693 y cuya tradición continúa esta Real Academia os impongo esta medalla y os hago entrega del Diploma Acreditativo".

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