Causas de muertes en Sevilla

Récords históricos de muertes en Sevilla por Alzheimer, hipertensión, envenenamientos o suicidios

Un enfermo, en una imagen de archivo.

Un enfermo, en una imagen de archivo. / M. H.

La pandemia de coronavirus ha provocado que el año 2020 se cerrara en la provincia de Sevilla con el mayor aumento de la mortalidad desde 1980. Así se refleja en la estadística sobre defunciones publicada recientemente por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Según estos datos, en la provincia fallecieron el año pasado 17.415 personas, un 10% más respecto al año anterior, y supone el mayor incremento porcentual desde 1980, año en el que el INE comienza a ofrecer registros sobre defunciones por causas.

Como única peculiaridad, el coronavirus, que apareció oficialmente en la provincia en febrero de 2020 y que ha sido el motivo de la muerte de hasta 1.370 personas en el último año, a los que hay que añadir 65 casos más con síntomas sospechosos de infección. No obstante, aunque el coronavirus ha llevado la mortalidad sevillana a máximos sin precedentes en 40 años, no todo el daño que ha causado la pandemia lo ha provocado directamente el virus. 

El primer año de la pandemia se registraron máximos sin precedentes en las muertes provocadas por nueve causas diferentes. Nunca antes desde que el INE ofrece datos se habían registrado tantos fallecimientos por enfermedades hipertensivas, Alzheimer, cáncer de páncreas y de próstata, suicidios y envenenamientos por psicofármacos y drogas de abuso o caídas accidentales.

Quizá la causa de muerte que más llama la atención por su abrupto aumento respecto a la tendencia histórica es el Alzheimer. Según el INE, que utiliza como fuente los certificados de defunción firmados por los médicos siguiendo la metodología establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS), los fallecimientos por esta enfermedad neurodegenerativa repuntaron el año pasado un 13,5% en términos interanuales, siendo la causa de muerte de 593 sevillanos.

La pandemia ha afectado de una forma especial y muy dura a estos enfermos, provocando un agravamiento de la situación de aquellos ya diagnosticados y, además, acelerando la aparición de nuevos casos. "La pandemia ha agravado, y mucho, los trastornos de comportamiento de las personas con enfermedad de Alzheimer. Son varios los motivos. Fundamentalmente la eliminación del componente de sociabilidad y de contacto humano y físico con otras personas que necesitamos todos, pero que las personas con esta enfermedad, si cabe, lo necesitan más porque si hay deterioro cognitivo es mucho más necesario mantener estabilizado lo conductual y emocional", explicaba recientemente a este periódico el responsable de la consulta de Deterioro Cognitivo en el Hospital Virgen Macarena, Félix Viñuela, con motivo del día internacional de la enfermedad, el pasado 21 de septiembre.

También repuntaron de forma anómala el año pasado los decesos que tuvieron como causa la las enfermedades hipertensivas, que en 2020 mataron a 49 personas más que en 2019 (424 en total). Lo mismo ha sucedido con las muertes por cáncer de páncreas, que se saldaron el año pasado con 285 fallecidos por esta causa (en 2019 fueron 255); por cáncer de próstata que han pasado entre un año y otro pasando de 179 a 215; por síndrome mielodisplásico (47); y otras enfermedades de los vasos sanguíneos (195).

Por último, entre las causas no naturales de mortalidad, el primer año de la pandemia ha visto dispararse las cifras de suicidios y envenenamientos accidentales por psicofármacos y drogas, así como las de caídas accidentales, a niveles sin precedentes. En el primer caso, el INE registra 160 fallecimientos por esta causa (un 30% más que en 2019). Los envenenamientos y caídas accidentales añadieron 60 y 120 muertes, respectivamente, a las estadísticas de 2020.

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