los invisibles

"No es muy romántico, pero nosotros teníamos poco de intelectuales"

  • José María Sagrista. En tiempos de Felipe y de la peseta, su grupo, Círculo Vicioso, ganó el festival de Benidorm. Superviviente del quinteto sevillano, hoy presenta el séptimo disco

José María Sagrista José María Sagrista

José María Sagrista / Belén Vargas

Una sirenita de oro, "la misma que tiene Julio Iglesias", un millón de pesetas y un contrato para grabar en Londres su primer disco. Fue lo que el grupo Círculo Vicioso se llevó por ganar en 1985 el festival de Benidorm. José María Sagrista (Huelva, 1955) es el único que permanece. Hoy vuelve con su séptimo disco.

-¿Qué recuerda de Benidorm?

-Se presentaron mil grupos a la preselección. Seguridad Social, como eran de Alicante, nos hicieron la guerra psicológica. El otro finalista era Alphaville, cuya cantante estaba en comisaría. Amenazamos con retirarnos porque Joe Cocker cerraba el festival y nos quería arrinconar en el escenario. Carlos Tena nos dio el empujón final y lo ganamos. Llevamos dos autobuses de Sevilla.

-¿Qué fue del resto del grupo?

-Aquiles del Campo está de profesor en el Conservatorio de La Línea. El año pasado fue mágico. Le di los acordes de Portero de Noche y la bordó, llevábamos veinte años sin tocar juntos. Juan Ortiz hace unos micrófonos maravillosos. Nacho se fue a Berlín, creíamos que había muerto y resucitó en las redes sociales. Miguel Ángel Redondo volvió a Sevilla después de tocar la guitarra flamenca en Inglaterra.

-¿Cuál fue su escuela musical?

-Empecé con la guitarra bastante tarde, pero ya no la solté. La guitarra de Tu Frialdad de Triana es mía. Estuve dos años con Jesús de la Rosa. Me lo presentó nuestro mánager, José María Pachón, al que conozco desde la mili.

-Círculo suena a 'Cita en Sevilla'.

-En Puerta España de Silvio es mío. Salió en un viaje a Madrid con Javier García Pelayo, que iba escuchando en una cinta Carlos Puebla y los Tradicionales. Produje el último disco de Silvio, A color. Se hizo en dos días, como se hacen los grandes discos.

-¿Y el nombre del grupo?

-No suena muy romántico, pero nosotros teníamos poco de intelectuales. El nombre del grupo o las letras de las canciones los elegíamos si sonaban bien. Portero de noche, la canción con la que ganamos Benidorm y que dio nombre a nuestro primer disco, la elegimos después de la letra.

-¿Ha visto pasar ballenas?

-En el tema Viendo pasar ballenas colabora Kiko Veneno. Me gusta mucho bucear, la pesca submarina, me fabrico mis arpones, aunque sólo pesco lo que como. Llevo más de treinta años viviendo en Tarifa, allí me gusta ensoñar, pensar en el mar como origen de todo. Por el Estrecho pasan todo tipo de cetáceos.

-¿Y las pateras?

-Muchísimas, gente que se juega la vida. No los he visto morir, los he escuchado morir y tengo amigos que los han llevado a la orilla. Desde mi casa los oía cantar, canciones como de películas africanas, celebrando la llegada a la tierra prometida hasta que descubrían que esto no era lo que les habían prometido.

-¿Hay carretera al futuro?

-Es un homenaje a la gente que disfruta con nuestras canciones. Llámale complicidad, reconocimiento, vanidad.

-También ve los toros de la música desde la barrera...

-En Punta Paloma tengo un estudio de grabación, soy productor y técnico de sonido. Allí han grabado Kiko Veneno, Antonio Orozco, Chambao, El Barrio, Reincidentes, los Chanclas. Hice el mastering de Camarón en París.

-¿Les aplastó la movida madrileña?

-El centralismo siempre fastidió y sigue fastidiando. Se ha democratizado con las redes sociales.

-¿Qué supuso ganar Benidorm?

-Recorrimos España entera. Un año después, actuamos en la Plaza Mayor de Salamanca.

-¿Le seduce Eurovisión?

-No comparto ese concepto de música de Operación Triunfo donde el plagio, el parecerse a alguien, en vez de provocar desdén merece el elogio.

-¿En tarifa hace windsurf?

-Eso es para vividores, como decía el Crispi, un pirata auténtico que con lo que pescaba en mi barquito se montó el piso entero.

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