La sandía no es indigesta

calle rioja

Complicidad. Los hermanos Morón, Isabel y Antonio, celebran los éxitos de su amigo y cliente Alex O'Dogherty, que compraba en su frutería sandías que partía en el espectáculo.

La sandía no es indigesta
La sandía no es indigesta
Francisco Correal

20 de enero 2015 - 01:00

LE vendían las sandías y le regalaban las lechugas. Era el trato que Antonio e Isabel Morón Medina, "mis pedazos de fruteros oficiales" los llama en su dedicatoria, tenían con el actor Alex O'Dogherty. Han perdido la cuenta de los años que lleva en la frutería el cartel de su espectáculo Y tú, ¿de qué te ríes?, en el que los artículos de este negocio formaban parte del atrezzo. "Cada noche partía una sandía con un bate de beisbol y repartía entre el público hojas de lechuga".

"Yo llevo 17 años casada y antes ya estaba el cartel", recuerda Isabel. En el traslado de los impares a los pares de Faustino Álvarez con Antonio Susillo, se rompió el cristal que lo protegía, pero ahí sigue el cómico como santo patrón de pepinos y tomates, junto a una pantalla de televisión por la que alguien dice que con la nieve que ha caído en Granada lo único que no se congelan son las coles y los ajos porros.

Estos fruteros han tenido una fecunda relación con el artista que anoche presentó en el Lope de Vega su espectáculo Mi imaginación y yo. "No nos ha invitado porque es a las once y media de la noche y yo a las tres y media de la mañana ya estoy en planta", dice Antonio. A los hermanos Morón Medina sí los invitó cuando llevó Y tú, ¿de qué te ríes? al teatro de la Villa de La Rinconada. "Nos dio dos entradas a cada uno", recuerda Isabel, "mi marido no quiso ir y me llevé a mi cuñada. Después se arrepintió porque nos hartamos de reír. Dos horas el tío hablando sin parar".

A veces les ha comprado sandías para llevárselas a Madrid, donde tuvo que cambiar su residencia. "Era un pedazo de tío cuando estaba tieso y cortito, y lo sigue siendo ahora que está en la cresta de la ola", dice Antonio, que estuvo a punto de contratar a La Banda de la María en la que tocaba O'Dogherty para su boda. "Si te haces rico", dice en su román paladino de hombre pegado a la tierra, "si quieres mantener tu dinero tienes que mantener los amigos que tenías de chico y es lo que ha hecho Alex".

Una vez les contó a los fruteros de San José de La Rinconada su proyecto de viajar a Irlanda a buscar las huellas de los O'Dogherty, los celtas que un día aparecieron por San Fernando, su ciudad natal. Una partícula muy frecuente en Sevilla. Un O'Neill, Tulio, llegó a ser teniente mayor de la Maestranza; los O'Kean han estado relacionados con la hermandad del Valle y el gremio de la sastrería; un O'Connell le dio al Betis la Liga de 1935; una O'Brien, Mary, es consorte de Carmona, esposa del medievalista Manuel González Jiménez; y O'Donnell, que presidió el gobierno entre Espartero y Narváez, da nombre a una calle que une la Campana y la Magdalena.

Menos mal que interrumpió las funciones de la obra cuyo cartel ilustra la pared de la frutería, porque hace unos días que se han quedado sin sandías. "Las mejores vienen de Sanlúcar de Barrameda", dice Antonio, "ahora, en invierno, vienen de Ecuador, de Panamá".

La relación con este singular cliente nació cuando O'Dogherty vivía en la Alameda. "También han comprado aquí la fruta Paco León y Mariano Peña", dice Antonio de los actores que encarnan a Luisma y Mauricio en Aida. Cada vez que aparecía el músico y actor que estos días actúa en el Lope de Vega, saludaba a Jorge Cuadrelli, un argentino que también estudió en el Centro Andaluz de Teatro y tiene junto a la frutería el local de Viento Sur.

O'Dogherty, paisano del cardenal Spínola, Camarón y Niña Pastori, se fue a vivir a Madrid, pero mantiene su impronta en la calle Feria. Además del cartel dedicado a sus fruteros favoritos, asesores de cucurbitáceas en el elenco de su anterior espectáculo, en la esquina de Feria con Relator se puede tomar una cervecita con un montadito O'Dogherty. Es el homenaje que le hacen sus amigos de Síndrome Clown Práxedes Nieto y Víctor Carretero, socios del bar El Carromato a los que el cómico invitó ayer a la función junto al Casino de la Exposición.

O'Dogherty prologa el libro Ser payaso es una cosa muy seria en la que Síndrome Clown celebraban sus diez años en el panorama teatral. En 1993, O'Dogherty coincidió con Práxedes en las pruebas del Centro Andaluz de Teatro.

Una década después, como cuenta en el prólogo, había doble función en la Sala Cero. Él presentaba a las ocho de la tarde Y tú, ¿de qué te ríes?. Dos horas después, le tocaba el turno a Síndrome Clown. Entre uno y otros, Canal Sur televisaba un Betis-Sevilla. "Llevaba diez minutos de monólogo cuando se abre la puerta y aparecen Práxedes y Víctor con un televisor, unos panchitos y unas cervezas coreando cánticos futboleros". Colocaron la tele de espaldas al público y se pusieron a ver el partido. Después O'Dogherty hizo lo propio y se coló en el espectáculo de sus amigos con una guitarra "y cantamos juntos Comando G".

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