Las pruebas de acceso a la enseñanza superior

La Selectividad del Covid. Un adelanto de la 'nueva' Universidad

  • El primer día de exámenes se desarrolla sin incidencias y con un gran control en la seguridad

  • Alumnos y profesores aseguran que la prueba resulta más fácil que otros años

Examen de Selectividad celebrado en la biblioteca de la UPO. Examen de Selectividad celebrado en la biblioteca de la UPO.

Examen de Selectividad celebrado en la biblioteca de la UPO. / Juan Carlos Muñoz

El primer día de los exámenes de Selectividad se han convertido este martes en un adelanto de la nueva universidad que se pondrá en marcha en otoño, cuando los estudiantes vuelvan a las facultades tras no pisarlas desde que se decretó el estado de alarma. Mascarillas, gel hidroalcohólico, aulas con aforo reducido, medidas de seguridad y control de acceso han sido las pautas convertidas en protagonistas de esta edición, marcada por la pandemia del Covid-19 y que ha provocado que su celebración comience un 7 de julio con máximas de 42 grados.

Aunque no hay aún un modelo claro establecido para cuando comience el curso académico, la imagen que podrá contemplarse dentro de tres meses no distaría mucho de la que se ha visto este martes, una jornada que transcurrió sin incidencias y en la que el nuevo tipo de examen ha resultado para los alumnos bastante “fácil” al poder elegir entre más opciones.

A estas pruebas concurren en Sevilla 12.746 jóvenes, un 18,53% más que en 2019. De ellos, 11.060 se han examinado en las 30 sedes de las que ha dispuesto la Hispalense y 1.686 en las cuatro de la UPO. Sara Rodrigo es una de estas aspirantes. Tiene 19 años y es la segunda vez que afronta la Selectividad. La primera fue el curso pasado. Desde septiembre ha estudiado Farmacia en Granada. Ahora quiere mudarse a Sevilla y matricularse en Enfermería.

Su impresión al acabar el examen de Lengua Española y Literatura, el primero de la jornada, es contundente: “No hay color”. Para Sara, “ese año es mucho más fácil, al existir más opciones que el año pasado”.

Los alumnos esperan a entrar en la sede de Ramón y Cajal de la US. Los alumnos esperan a entrar en la sede de Ramón y Cajal de la US.

Los alumnos esperan a entrar en la sede de Ramón y Cajal de la US. / Antonio Pizarro

La prueba consta de dos bloques. En el primero los aspirantes han elegido entre un editorial de El País sobre la soledad de las personas mayores y un fragmento de la novela El cuarto de atrás, de Carmen Martín Gaite. Sara se decantó por la segunda opción. La razón que ha determinado esta elección es bien sencilla: “Me la preparé porque es la única mujer entre los autores estudiados y la novedad de este año”.

En el segundo bloque se decantó en el último apartado por El árbol de la ciencia, de Pío Baroja. Aquí “tenía claro” cuál no iba a elegir, al sevillano Luis Cernuda y su obra La realidad y el deseo. “La poesía siempre resulta más difícil, por eso es mejor centrarse en la novela”, detalla esta joven, quien reconoce que, al ampliarse las opciones, hay preguntas “más fáciles que otros años”. Los cuatro apartados de este segundo bloque lo componían, a la vez, varias opciones, de las que debía elegirse una, lo que otorga más oportunidades a los alumnos, ya que la programación didáctica de segundo de Bachillerato no se ha podido completar por el estado de alarma y el cierre de los centros educativos.

Un profesor recuerda las instrucciones a los alumnos que se examinan en la Olavide. Un profesor recuerda las instrucciones a los alumnos que se examinan en la Olavide.

Un profesor recuerda las instrucciones a los alumnos que se examinan en la Olavide. / Juan Carlos Muñoz

Esta opinión sobre la “mayor facilidad” también la comparte Rosario Díaz, profesora de Lengua y Literatura del IES Margarita Salas, un instituto de Sevilla Este que ha llevado 70 alumnos a la Pevau (pruebas de evaluación para el acceso a la universidad) y que se examinan en el Rectorado de la Hispalense. A Díaz le sorprende que haya “entrado” Martín Gaite, una autora contemporánea que la mayoría de los centros desarrollan en el tercer trimestre, periodo del que, en principio, al impartirse de forma telemática se iban a evitar contenidos en las pruebas. “Por suerte, nosotros tratamos su novela al inicio de curso, porque no es una obra fácil. Requiere mucho trabajo y no me gusta dejarla para el final”, señala la docente.

Para esta profesora, la inclusión del texto de Martín Gaite indica que “la prueba es la que ya estaba preparada antes del estado de alarma, sólo que se ha ampliado en el segundo bloque con más preguntas para dar más opciones a los estudiantes”. “La prueba es un regalito este año, tanto para aprobar como para sacar más nota”, afirma.

Uso del gel hidroalcohólico antes de entrar en las facultades. Uso del gel hidroalcohólico antes de entrar en las facultades.

Uso del gel hidroalcohólico antes de entrar en las facultades. / Juan Carlos Muñoz

En el siguiente examen, el de Historia de España, en el bloque A se pudo desarrollar uno de los cuatro temas propuestos: La revolución liberal en el reinado de Isabel II, la Restauración borbónica, la Dictadura de Primo Rivera y los gobiernos democráticos desde 1975 al año 2000. El segundo apartado lo conformaban seis opciones, de las que había que elegir tres: la Reconquista, la unidad política y religiosa de los Reyes Católicos, los decretos de nueva planta, la Guerra de la Independencia, la Desamortización del bienio Progresista y la Dictadura de Primo de Rivera.

Sara y Rosario coinciden, no obstante, en que la facilidad dada al incluirse más opciones en las pruebas y el consiguiente aumento de aprobados tendrá también su repercusión en las notas de acceso a las carreras. “La nota de corte en Enfermería está en un 11,6, pero no me voy a conformar hasta tener un 12, porque serán muchos los que logren esa calificación al ser unos exámenes menos difíciles”, advierte Sara. Rosario Díaz, por su parte, confía en que los exámenes de las asignaturas específicas sirvan después para “ponderar” la nota.

Varias alumnas llegan a la sede de Ramón y Cajal de la Hispalense. Varias alumnas llegan a la sede de Ramón y Cajal de la Hispalense.

Varias alumnas llegan a la sede de Ramón y Cajal de la Hispalense. / Antonio Pizarro

La vicerrectora de Estudiantes de la US, Pastora Revuelta, ha negado que los exámenes de acceso fueran más fáciles que otros años por la pandemia. “Tienen la misma dificultad, pero se ofrecen más opciones porque ha habido asignaturas que no se han podido impartir al 100% debido al confinamiento”, ha defendido Revuelta, quien estima que las calificaciones serán iguales que otros años, por lo que no incidirá en las notas de corte de las carreras.

Era la primera vez que la Hispalense y la UPO volvían a acoger a alumnos en sus aulas tras el estado de alarma, una especie de ensayo de lo que podrá ocurrir el próximo curso, para el que se plantean varios escenarios en función de la evolución de la pandemia. Lo que está claro, como aseveró Revuelta, es que la Selectividad de 2020 ha tenido un sobrecoste bastante elevado en medidas de seguridad e higiene, en ampliación de sedes (más de 400 aulas en la US) y en personal. Un gasto que se calculará cuando acaben las pruebas.

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