Una semana sevillana en Madrid
Calle Rioja
'Fitur'. Francisco Gallardo presenta su novela, Israel Galván estrena espectáculo y Enriqueta Vila ingresa en la Academia de la Historia.
Es como un Fitur cultural de Sevilla en Madrid. Mientras la capital de España ya vive inmersa en ese ambiente previo a las navidades, va recibiendo por un mágico goteo a una serie de embajadores de Sevilla. La semana pasada, el Instituto de Cultura Gitana entregó los premios de Cultura Gitana en el Conde Duque de Madrid. En la categoría musical fueron premiados ex aequo, ese latinajo que se abrió paso con el ciclismo, Los Chichos y Los Chunguitos. La tauromaquia estuvo muy bien representada: sendos galardones fueron para Curro Romero, el Faraón de Camas, y en el apartado de Literatura para Joaquín Albaicín. Madrileño de cuna, es sevillano consorte por ser marido de Salomé Pavón, nieta de Manolo Caracol, y por formar parte de la nómina de los alamederos del año. En la categoría de Comunicación, el premio fue para Angels Barceló. La periodista catalana vive sus días más sureños: el 12 del 12 del 12, a las 12, recibe uno de los premios Andalucía de Periodismo por un reportaje en la cadena Ser sobre la vida de los pescadores de Barbate.
Si tienen tiempo y posibilidades, cojan bien temprano el AVE en Santa Justa y vayan a disfrutar de la semana más sevillana de Madrid. Esta tarde, el médico y novelista Francisco Gallardo, galeno de la plaza de San Lorenzo, presenta en la librería Tipos Infames, en el corazón de Malasaña, su novela La última noche con la que el autor de El rock de la calle Feria obtuvo el premio Ateneo de novela histórica.
El 12 del 12 del 12, Israel Galván pondrá el no hay billetes en el Teatro Real con el estreno de su obra Lo Real, un encargo que Gerard Mortier, director de la sala madrileña, le hizo cuando vio al bailaor sevillano presentar en el teatro de La Abadía el espectáculo Solo. Lo Real tiene mucho que ver con esos valores que le han reconocido a Curro Romero y a Joaquín Albaicín. El punto de partida es una idea sobre la persecución nazi de los gitanos. Galván llega a Madrid con un tren lleno de sevillanos: la dirección artística de Pedro G. Romero, Caracafé y Bobote, gitanos de las Tres Mil Viviendas que lucieron en la película Polígono Sur. Una Sevilla universal, ya que Israel Galván, al que acompañan las bailaoras Belén Maya e Isabel Bayón, ha contado con la colaboración del Théâtre de la Ville de París, el Mercado de las Flores de Barcelona y el Festival Internacional de Música y Danza de Granada. La sombra de Mario Maya es muy alargada en la trayectoria del bailaor que llevó a los escenarios La metamorfosis de Kafka.
Historia viva de Sevilla en un escenario tan sublime como el Teatro Real. Historia de siempre en el Madrid de los Austrias y el de los Borbones la que se revivirá el próximo domingo, 16 de diciembre, con el ingreso de Enriqueta Vila en la Academia de la Historia cubriendo la vacante por el fallecimiento del arabista Juan Vermet. El discurso de ingreso de la presidenta de la Academia de Buenas Letras está llena de ecos de Elliott, de Carande y de Marcel Bataillon. Se titula Hispanismo e hispanización: el Atlántico como nuevo Mare Nostrum. Una vuelta de tuerca al Mediterráneo de Serrat con cantes de ida y vuelta. Le responderá la historiadora Carmen Iglesias, una de las que propuso su candidatura junto a Faustino Menéndez Pidal y José Luis Díez. Enriqueta Vila fue delegada de Cultura del Ayuntamiento de Sevilla en la alcaldía de Alejandro Rojas-Marcos (1991-1995). La época de la Expo 92, para mayor gloria de aquellas agua oceánicas. El nombre de esta historiadora sevillana aparece en los libros de historia de Hugh Thomas o en la documentación de las novelas de Matilde Asensi.
Para completar este paseo de Sevilla por Madrid, la reina Sofía tiene prevista la próxima semana una visita a la exposición sobre el legado artístico de la Casa de Alba que se puede ver en el Palacio de Cibeles. Una muestra que se inauguró en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, alentada por la sevillana adoptiva Cayetana Fitz-James Stuart, duquesa de Alba, tan sevillana que para dos de sus tres matrimonios eligió Sevilla como escenario.
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