Dos trayectos, el mismo éxito
Universidad Reconocimiento a los mejores estudiantes de Selectividad
Los dos alumnos que han accedido con mayor nota a la Hispalense estudiarán Filología Inglesa e Ingeniería Aeronáutica · Casi rozaron el 10 en sus calificaciones
Los dos se llaman Manuel, tienen las mismas siglas por nombre y apellido (C de Calderón y Cólera), son de Cádiz y ambos lograron en la Selectividad una calificación cercana al 10. Toda una excelencia. Manuel Calderón y Manuel Cólera son los dos estudiantes que han ingresado en la Hispalense con las notas más altas en las pruebas de acceso universitarias (PAU): 9,77 y 9,78, respectivamente. A pesar de las meras coincidencias, sus trayectorias y aficiones difieren bastante: uno siente predilección por las Humanidades y la música, otro por las Ciencias y el tenis, pero hay algo que se repite en los currículos de ambos y que ha servido de base para su éxito: el constante interés por el conocimiento.
Manuel Calderón estudió el Bachillerato en el Instituto Alminares de Arcos de la Frontera. Este joven de 18 años se ha matriculado en la Facultad de Filología Inglesa de la capital andaluza. Aún no tiene claro su futuro laboral. "Todavía es muy pronto para saber a qué me voy a dedicar, pero me gustaría trabajar como docente, bien en España o en el extranjero, dando clases de español, que es algo que se ha puesto de moda y que tiene mucha demanda", afirma Calderón, quien no descarta realizar también una cátedra.
Su afición por la lengua de Shakespeare forma parte de la predilección que siente por las Humanidades. Desde pequeño siempre prefirió la Historia a la Técnica, asignatura que supuso "todo un suplicio" durante sus años como estudiante de Secundaria. En esto no se parece en nada a su paisano Manuel Cólera, quien se quedó a siete décimas de arrebatarle el puesto de alumno con mayor nota. Este otro gaditano que cursó la etapa preuniversitaria en el IES Mar de Cádiz, en El Puerto de Santa María, goza con las ecuaciones de segundo grado y las fórmulas. Él es de números, que no le hablen de Historia, asignatura que aprobó el último curso a base de "hincar codos, no por gusto".
La pasión de este joven por la Física y las Matemáticas -algo inusual en los adolescentes andaluces a tenor de los resultados del último informe PISA- le ha llevado a matricularse en Ingeniería Aeronáutica. Su futuro laboral también podría estar en la enseñanza, aunque es una cuestión que no se ha planteado seriamente. Por ahora, quiere disfrutar de lo que más le interesa. "No sólo se trata de estudiar una carrera por la salida profesional que ofrece, sino de hacer lo que verdaderamente te gusta y las Matemáticas son mi mundo", asegura Cólera.
Ambos reconocen que en más de una ocasión "lo han dejado todo para el día antes de un examen". "Es un pecado que todos cometemos", asegura Calderón, quien incide en que "si en clase se atiende a todo lo que te explican, el trabajo en casa es después más ligero y no cuesta tanto recordar el temario".
Los dos tienen aficiones distintas. A Calderón le gusta el teatro y la música, de hecho tiene el Elemental de clarinete y este año se ha propuesto terminar sus conocimientos sobre guitarra. El fútbol-sala -siempre juega de portero-, el tenis y los videojuegos son las opciones preferidas de Cólera para sus horas de ocio.
Sin embargo, tanto uno como otro, repiten la idea de que el éxito en la educación se asienta desde el inicio: "Si no logras una buena base en Primaria es difícil alcanzarla más tarde". Y una receta que, por repetida, no deja de ser cierta: "Para que todo funcione se necesita la implicación de los profesores y de los padres, en una etapa en la que los hijos no tienen las ideas muy claras. Aunque claro está -como dice Calderón- cada colegio y cada familia es un mundo".
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