Un triángulo histórico y romántico

Un triángulo histórico y romántico
Un triángulo histórico y romántico

11 de junio 2011 - 05:03

EL jardín romántico aparece en Sevilla con todo su esplendor como resultado del ajardinamiento de la orilla del Guadalquivir que va desde la Torre del Oro, por el salón de Cristina, hasta la venta de Eritaña. En 1828 José Manuel Arjona, asistente-alcalde de Sevilla, con la dirección jardinera de Claudio Boutolou, terminó este paseo que se convirtió en lugar de encuentro y esparcimiento para la sociedad sevillana: el Paseo de Arjona.

Pasado el tiempo, y hasta nuestros días, nos encontramos con los restos, y no tímidos, de aquel proyecto y espíritu: los actuales Jardines de las Delicias, frente a la Plaza de América, que van desde el antiguo pabellón de Argentina, hoy sede del Instituto Andaluz de la Danza, hasta el puesto de Los Monos por la Avenida de La Palmera y la orilla del río en su lado oeste. Es un triángulo de aproximadamente 50.000 metros cuadrados que conserva el antiguo trazado romántico con praderas de configuración mas moderna.

El jardín tiene tres entradas, una al lado del antiguo pabellón de Marruecos en su lado sur, otra al norte, junto al que era pabellón de Argentina, y la tercera y principal, frente a la Plaza de América, que es por la que iniciamos este recorrido.

Ante nosotros se abre un hermoso paseo de paraísos (melia azedarach) donde confluyen caminos, a los lados arriates y una plataforma escalonada con pedestales y jarrones y al fondo una glorieta con una fuente. Disposiciones de caminos y paseos que nos hacen imaginar una visita diferente. Vamos hacia la izquierda donde los caminos se van rompiendo en glorietas rodeadas de naranjos morunos de hojas de mirto (citrus mirtifolia) o de falsos pomelos (citrus grandis), otras con esculturas sobre pedestales como la del dios Pan o el busto del pintor Sorolla; más allá un arbusto de buganvilla cubre un banco de hierro que la rodea.

Los parterres, de diferentes formas, con setos de arrayanes están llenos de vegetación variada: espireas, celestinas, árboles de Júpiter, plumas de fuego, masas de helecho bastardo, laureles, un boj gigantesco, cocos plumosos, cañas de india, lirios blancos… un viejo y descomunal eucalipto al borde de uno de ellos. Un estanque rectangular con un ordenado seto de arrayán dando a una plataforma, como un pequeño mirador, con escalones laterales para su acceso.

Seguimos caminando hacia el suroeste, donde el río, y vemos hermosos grupos de palmeras del Senegal, bambúes tapizantes, algún fresno y ejemplares de coculos (cocculus laurifolius) de bonitas hojas; los caminos de albero con musgo dan una sensación natural, fresca, protegidos del sol por la arboleda de poniente.

Por el lado sur, junto al río, son praderas salpicadas de grandes árboles con caminos más amplios y soleados. Se ven algunos cipreses alineados con un aire romántico, magníficos ejemplares de eucaliptos (uno de ellos compite en altura con un brachichiton), robinias, más coculos, albizias, una parquinsonia,en el lado del río, magnifica en su desarrollo natural. Los caminos serpenteantes dibujan las praderas de descanso donde las esculturas alegóricas del Guadalquivir y el Magdalena colombiano junto a una Ibera, con aire de Dama de Elche, lo presiden todo ; cipreses de los pantanos, el árbol de las lianas, dombeyas, acacias negras, más palmeras del Senegal…

Y seguimos caminando hacia el norte del jardín. Un paseo de robinias y naranjos divide el jardín como un eje central y en su derecha el lado romántico aparece de nuevo con su juego de caminos y glorietas (a Venus, a Urania - donde vive un jazmín- , una fuente con niño soplando una caracola) y vegetación abigarrada de celindas, membrilleros, lirios blancos y morados, granados,…

Por ese eje, de vuelta al sur, llegamos al centro del jardín, donde hay una gran glorieta con fuente y un banco circular de piedra con pedestales y bustos, algunos sin cabeza. Sentados, descansando, vemos el hermoso paseo flanqueado de paraísos por el que entramos.

El jardín tiene cerca de cien especies vegetales, algunas curiosas y muy singulares, pero los elementos no vegetales aquí son muy significativos y nos hablan claramente de su carácter. Fuentes, estatuaria, pedestales y bases, bustos, bancos y restos arquitectonicos repartidos por sus praderas; caminos curvos para glorietas circulares, paseos evocadores; cierto clasicismo y ambiente escénico.

Disfrutémoslo. En el año 2004 fue declarado como Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Jardín Histórico.

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