Triple crimen en Dos Hermanas

El Pollino y su familia celebraron una barbacoa tras el triple crimen "para no levantar sospechas"

  • El escrito de la Fiscalía asegura que "ofrecieron café" a los trabajadores de la cementera para distraerlos mientras Ricardo vertía el hormigón sobre la fosa donde estaban los cadáveres.

El investigado Ricardo García Hernández, el Pollino, tras ser detenido como autor del triple asesinato. El investigado Ricardo García Hernández, el Pollino, tras ser detenido como autor del triple asesinato.

El investigado Ricardo García Hernández, el Pollino, tras ser detenido como autor del triple asesinato. / juan carlos muñoz

Ricardo G. El pollino y el resto de su familia organizaron una barbacoa en el exterior de la casa en la que acababan de asesinar a Sandra Capitán, de 26 años, su hija Lucía, de 6, y su pareja Mehmed El turco, cuyos cuerpos enterraron en una fosa séptica que cubrieron con cemento.

Según el relato de la Fiscalía, que acusa a los siete investigados por este triple crimen -cinco de ellos en prisión provisional- de tres asesinatos, detención ilegal y tenencia ilícita de armas, "a fin de no levantar sospechas y con la excusa de celebrar el cumpleaños de Ricardo G. alias El Pollino, la familia organizó una barbacoa en el exterior del domicilio, con música alta".

El pollino, su mujer y sus padres -todos ellos acusados- actuaron "con normalidad cuando, sobre las 17:00 horas, los trabajadores de la cementera, desconociendo por completo que poco antes se habían cometido tales crímenes" en la vivienda de Dos Hermanas propiedad de la familia "llegaron a la casa" para cubrir con cemento una fosa séptica desconociendo que en ella acababan de arrojar los cuerpos de las tres víctimas.

El escrito de la Fiscalía con el relato de los hechos presentado al Juzgado de Instrucción 19 de Sevilla en la vista previa antes de enviar el caso a juicio, que será con jurado, señala que una vez allí los trabajadores, El Pollino les indicó que él utilizaría la manguera con la que se echaba el hormigón, consiguiendo así que no pudieran ver el lugar exacto donde se vertería".

"Ricardo vertió unos siete u ocho metros cúbicos de hormigón líquido en la fosa donde se encontraban los cuerpos sin vida de la familia, hasta alcanzar una altura de casi un metro", añade, mientras sus padres y su mujer "distrajeron a los trabajadores de la hormigonera, llegando a ofrecerles café".

Los siete investigados en esta causa son Ricardo G. El pollino, su padre, su mujer, el monitor de boxeo David R.H., al que supuestamente El pollino pidió ayuda para retener a Mehmed ante una disputa por una deuda relacionada con la droga, y un amigo de éste, J.A.M.B. -todos en prisión preventiva-, así como la madre de El pollino y Manuela M.O., que presuntamente puso en contacto a El pollino con el monitor de boxeo, ambas en libertad provisional.

Además de los cargos que la Fiscalía atribuye a todos ellos, las acusaciones particulares que ejercen las familias de Mehmed El Turco, Sandra Capitán y el padre de Lucía les acusan también de pertenencia a grupo criminal, una acusación realizada por la abogado que representa a familiares de Mehmed y a la que se han adherido las otras dos acusaciones.

Para el abogado Juan de Dios Ramírez, que representa a la ex pareja de Sandra Capitán y padre de la pequeña Lucía, el relato de los hechos demuestra que no fue "un ajuste de cuentas" sino un "terrible crimen" merecedor de la "prisión permanente revisable" que ya anunciaron que solicitarían todas las acusaciones.

Las defensas han pedido el sobreseimiento de la causa y una de ellas la nulidad de la instrucción.

La Fiscalía señala que la pequeña Lucía fue la primera en ser tiroteada, pese a lo cual fue arrojada aún con vida en el pozo ya que la autopsia revela abrasiones por la aspiración de los gases de la cal viva con la que la taparon, mientras que a Sandra Capitán llegaron a darle cinco tiros, mientras que el último en ser asesinado fue El turco.

Todo ello con la participación y conocimiento de la familia de El pollino, ya que fue su mujer la encargada de traer a Sandra y a su hija a la casa cuando ya el principal acusado, su padre y el monitor de boxeo y su amigo habían retenido a El turco y le habían dado una paliza por una deuda que le reclamaban por asuntos de droga.

El monitor de boxeo y su amigo participaron en esta parte y al ver entrar a la mujer y la hija, por no ser lo acordado, se marcharon dejando muy malherido a El turco, conocedores de que iban a acabar con su vida.

La séptima investigada, Manuela M.O., fue quien puso en contacto de el pollino con el monitor de boxeo y su amigo a petición del primero para que le ayudaran a retener a El turco.

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