La vaca sagrada

Un sevillano en Texas

El 45% de la población de EEUU posee al menos un arma de fuego y el 55% quiere leyes menos estrictas.

Eugenio Cazorla Bermúdez

13 de agosto 2012 - 07:53

COMO es sabido, la vaca es un animal que los hindúes veneran y hacen objeto de culto y glorificación. En una escena de una película antigua, La Vuelta al Mundo en Ochenta Días, Cantinflas, el cómico mexicano, ve cómo una vaca, que, respetada por los transeúntes, deambula pacíficamente por las calles de la superpoblada Bombay se aproxima a un puesto de flores y comienza a comérselas. Cantinflas le llama la atención a la dueña del puesto pero ni ella ni los numerosos transeúntes hacen nada por evitarlo. La vaca es sagrada.

En los EEUU "sacred cow" o vaca sagrada es cualquier tema o tópico blindado a cualquier crítica negativa u objeción. Hay varias vacas sagradas en USA. La más sagrada, sacratísima, es el derecho a poseer y portar armas (de fuego).

Este derecho proviene al parecer de la práctica seguida (hoy abandonada) en la Inglaterra de fines del siglo XVII. El Parlamento inglés, siempre en desafío con el poder de la Corona, estableció el derecho del ciudadano a poseer armas con que defenderse. La constitución de los EEUU data de 1778. En 1791 el Congreso aprobó 10 amendments a la Constitución que vinieron en llamarse el Bill of Rights, o Carta de Derechos del ciudadano. Como ya he explicado en otras ocasiones, yo no traduzco tal palabra, amendment, como enmienda (que es su traducción literal) porque no se trata de enmendar o corregir nada, sino de ajustar o afinar el texto constitucional. Pues, bien, el ajuste segundo trata de este derecho a poseer y portar armas. La traducción de tal ajuste es como sigue: una bien reglamentada milicia siendo necesaria para la seguridad de un estado libre, el derecho del pueblo a poseer y portar armas no será vulnerado.

El día 20 de julio de 2012, James Holmes, un estudiante de doctorado, portando una pistola y dos rifles, uno de asalto, abrió fuego en un abarrotado cine en la ciudad de Aurora, Colorado, matando a 12 personas e hiriendo a más de cincuenta. Como ocurre cada vez que una masacre de este tipo tiene lugar, lo que sucede prácticamente casi todos los años en este país, el tema del derecho a poseer y usar armas (y aunque el ajuste constitucional no precisa si las ramas son blancas o de fuego se sobrentiende que son de fuego) se ha puesto de nuevo sobre el tapete.

La gente con sentido común, que por lo general se alinea con el partido demócrata, se pregunta y justamente critica cómo en el siglo XXI puede mantenerse un precepto constitucional que se refiere a la necesidad de mantener una fuerza voluntaria adecuadamente armada para la seguridad del Estado. Con abundante policía, gigantescas fuerzas armadas, FBI y CIA cualquiera diría que la seguridad de los Estados Unidos está más que asegurada. No obstante, los republicanos insisten que el derecho sigue existiendo después de 221 años tal y como fue promulgado. Para defender sus creencias los republicanos cuentan con el más grande lobby que nunca haya existido: la superpoderosa NRA o Asociación Nacional del Rifle, que con sus más de cuatro millones de socios se deleita en apabullar las voces democráticas del sentido común.

La NRA está conforme, sin embargo, en que los estados impongan, individualmente, condiciones para adquirir armas. Pero estas condiciones son mínimas o de fácil cumplimiento. Si un comprador potencial carece de antecedentes penales y no es un loco certificado (condiciones que cumplía James Holmes) tal comprador puede irse a su casa, no sólo con una simple pistola, sino, si se le apetece, con un rifle militar AK-15 y peines con cabida para 100 proyectiles, capaces de masacrar a todo lo que se ponga por delante. Los republicanos dicen: no son las armas las que matan, son los que las manejan. De acuerdo, pero si las armas no están disponibles, la ocasión no se presenta. Los republicanos dicen: países con más duros reglamentos no han sido capaces de evitar estas tragedias aludiendo a la masacre del año pasado en Noruega. Callan, sin embargo, que tales tragedias son cosa habitual en USA y no en el extranjero (excepto últimamente México). Callan que en los EEUU hubo más de 18.000 muertos por armas de fuego el año pasado (la mitad suicidios). Callan que mientras Dallas (Texas), con una población de 1.223.000 habitantes, tuvo en 2011 140 homicidios, Londres, con una población de más de ocho millones tuvo en el mismo año 124.

El tema ha sido litigado muchas veces. La última decisión del Tribunal Supremo, en 2008, protege tal derecho personal, que no depende para su reconocimiento de la existencia de una milicia. Mientras tanto, según Gallup reveló el pasado octubre, el 45% de la población de este país posee al menos un arma de fuego, el 55% está a favor de leyes menos estrictas que las actuales concernientes con la venta de armas de fuego y el 53% está en contra de cualquier ley que declare ilegal la fabricación, venta o posesión de rifles de asalto. Se calcula que hay en el país 300 millones de armas de fuego en manos de civiles.

En la película mencionada, Cantinflas trata de alejar a la vaca sagrada india dándole unos capotazos (o chaquetazos). Pero a esta vaca sagrada americana no la torea ni el mismísimo Manolete que resucitara. Y como a sus 221 años tiene que tener la carne durísima, no sirve ni para hamburguesas. Así que tenemos vaca sagrada para rato…

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