Toros y Cofradías

Un vestido de Morante para la Virgen de la Caridad del Baratillo

  • El torero de La Puebla del Río regala a su hermandad el vestido verde y oro que será transformado por los Sucesores de Elena Caro en una saya para la Virgen de la Caridad

El proyecto del vestido convertido en saya El proyecto del vestido convertido en saya

El proyecto del vestido convertido en saya / (Sevilla)

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Un vestido de torear de feliz y especial recuerdo para Morante de la Puebla será transformado en saya para la Virgen de la Caridad en su Soledad de la Hermandad del Baratillo. El torero de La Puebla del Río se lo ha regalado a la Virgen de su cofradía, en la que lleva casi 20 años inscrito como hermano y en la que cada Miércoles Santo sale de nazareno junto a su hijo. El taller de bordados Sucesores de Elena Caro ha realizado el proyecto de transformación del vestido en saya para la Dolorosa. Un hermano se hará cargo del coste de este trabajo.

Morante de la Puebla ha estrechado mucho sus vínculos con la hermandad del Arenal desde hace varios años. Tras un tiempo sin anunciarse en Sevilla, en 2016 regresó al abono abrileño. Entonces tocó hacer cosas especiales, como acudir a la Capilla de la Piedad a rezar antes de cada corrida, como hacían los toreros en otros tiempos, pues el templo cuenta con conexión directa con el coso por medio de unas dependencias que desembocan directamente en la calle Gracia Fernández Palacios.

Tan medido hizo todo Morante a la hora de recuperar el rito que se propuso hacerlo a pie. Del hotel de la calle Castelar a la capilla como un aficionado más. Y de la capilla a la plaza, pisando simbólicamente el callejón de Iris, que nunca puede faltar. En la capilla se quedaron cada tarde las oraciones del diestro al San José del XVIII que donó el matador Pepe Hillo.

Aquel año tardó en llegar el triunfo. Nada menos que hasta la cuarta tarde, cuando cortó dos orejas a un toro de Núñez del Cuvillo, lo que le valió los premios oficiales al mejor toreo de capa y a la mejor faena de la Feria. Ese mismo año también, el diestro de La Puebla acudió acompañado por su abogado, Joaquín Moeckel, y por Ramón Valencia, máximo responsable de la empresa Pagés que regenta la Plaza de Toros de la Real Maestranza, acudió a un acto entrañable en hermandad: una charla con las cuadrillas de costaleros. Aquella noche dejó el vestido de torear a los pies de la Virgen de la Caridad. Regaló hasta la silla de enea donde estaba colocado el terno.

Morante de la Puebla, con el vestido que ha regalado al Baratillo Morante de la Puebla, con el vestido que ha regalado al Baratillo

Morante de la Puebla, con el vestido que ha regalado al Baratillo / Juan Carlos Muñoz (Sevilla)

Los costaleros todavía recuerdan algunas de las reflexiones del torero aquella noche: “Jesucristo fue el mejor torero. Resistió el miedo en Getsemaní y se enfrentó a la muerte, una muerte en la cruz”. El torero es hermano del Baratillo desde hace dieciséis años. “De novillero salía en el Gran Poder”. Aquel año salió con una vara muy cerca de la Piedad. Le encanta la túnica azul con la botonadura roja porque tienen el valor añadido de ser los colores de La Puebla del Río. “Estoy muy a gusto aquí porque me siento tratado como uno más”, dijo a las cuadrillas. A Morante se le nota que encaja más con la alegría de barrio que con la severidad del ruan. Tan bonito fue el ambiente de la noche que Morante invitó a todos los miembros de la cuadrilla a asistir a un tentadero: “En el Baratillo hay arte”. Por eso siempre reza en la capilla antes de cada corrida. Habló también de los antitaurinos y de otros asuntos entonces de actualidad.

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