Sevilla Fútbol Club | El reportaje

Caparrós, en Getafe catorce años después

  • El entrenador utrerano vuelve al escenario en el que se le escurrió la Champions del 2005 con la ocasión de sacarse esa espina

  • Ganar allí y los tres de casa sería casi definitivo para ser cuarto

Renato golpea la pelota en el Getafe-Sevilla de mayo del 2005 (0-0). Renato golpea la pelota en el Getafe-Sevilla de mayo del 2005 (0-0).

Renato golpea la pelota en el Getafe-Sevilla de mayo del 2005 (0-0). / José Manuel Fontelo (Efe)

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Casi catorce años después, un mes le faltará, Joaquín Caparrós Camino retornará con su Sevilla al lugar de autos en el que se le escurrió de las manos aquella clasificación para la Liga de Campeones de 2005, el Coliseum Alfonso Pérez. Y lo hará de nuevo en puesto de Champions, como entonces, y con el objetivo de tomar el AVE de vuelta dependiendo aún de sí mismo para certificar la vuelta a la competición de las estrellas, lo que no pudo conseguir en aquella visita, que fue la primera a Getafe con el equipo azul en Primera. El preparador utrerano dispone, pues, de una ocasión inmejorable para quitarse esa espina. El destino jamás dejará de hacer guiños cómplices que, en el fondo, encierran su guasa.

Por entonces, se trataba de la jornada 37ª, la penúltima de la Liga. El Sevilla acudió al sur de Madrid con cierto temblor de piernas por la enorme presión que de repente sufrió a causa de los anteriores tropiezos. Aún dependía de sí mismo para acabar entre los cuatro primeros y clasificarse por primera vez para la Liga de Campeones –aunque ya jugara la Copa de Europa en la campaña 57-58–. Pero necesitaba derrotar al Getafe para no brindarle al Betis la posibilidad de adelantarlo. Los sevillistas sumaban 59 puntos por 58 los verdiblancos, que se reengancharon a la pelea dos jornadas antes, en aquel derbi en Heliópolis que resolvió Ricardo Oliveira a los siete minutos. Ese 1-0, que supuso la única de Caparrós tras 12 partidos de rivalidad sevillana, dejaba al equipo que adiestraba Lorenzo Serra a tres puntos, 58 por 55, pero el empate del Real Madrid en el Ramón Sánchez-Pizjuán (2-2) y la victoria bética ante el Atlético en el Calderón (1-2) dejaba ese referido margen de un solo punto que obligaba a los sevillistas a no fallar en el Alfonso Pérez aquel 22 de mayo.

Alineaciones de nivel

Ese día dispuso Caparrós un equipo integrado por Notario; Daniel Alves, Javi Navarro, Sergio Ramos, David; Jesús Navas, Renato, Martí, Adriano (Jesuli, 54’); Makukula (Darío Silva, 76’) y Julio Baptista. Un equipo con sólidos argumentos para llevarse los tres puntos del feudo de un recién ascendido que, sin embargo, compitió muy bien en su estreno en la máxima categoría de la mano de Quique Sánchez Flores y con buenos jugadores en sus filas: Belenguer, Raúl Albiol, Gabi, Mario Cotelo o Craioveanu, entre otros.

Aquel Getafe no se jugaba nada cuando recibió al Sevilla más que acabar lo más alto posible en su primera campaña entre los mejores. Estaba salvado pero no podía aspirar a Europa. Pero eso no atemperó su intensidad. El partido fue de altísimo voltaje, pudo ganar cualquiera pero la mejor ocasión la falló Renato, que quiso asegurar demasiado su tiro, optó por colocar en lugar de pegarle duro y Sergio Aragoneses evitó un gol claro.

Cuando Caparrós se siente a las dos de la tarde de este domingo en el banquillo de visitante del Coliseum, seguro que le asalta a la memoria aquel partido tan decisivo para que acabara su primera singladura como entrenador del Sevilla. Si el pasado sábado ajustó cuentas con el Betis, ahora tiene ante sí saldarlas con el Getafe y, de paso, dar un espaldarazo a las opciones de que su equipo acabe cuarto, el objetivo preferente con el que él mismo encaró el diseño de la plantilla como director deportivo en verano.

Ganar en Getafe dejaría al que hoy es su perseguidor más cercano a cuatro puntos con 15 ya por disputar, y en el peor de los casos, al término de la jornada, el quinto, a tres puntos, podría ser el Valencia si vence el domingo por la noche al Betis en el Benito Villamarín.

Si se da el caso y los sevillistas enlazan su tercer triunfo seguido a domicilio tras Espanyol y Valladolid, la llave de la Champions llegará a Nervión: ganar los tres partidos en casa ante Rayo, Leganés y Athletic aseguran los 64 puntos y obligaría al Valencia (tiene 49) a vencer en cinco de las seis jornadas que aún le quedan –Eibar y Alavés en casa, y Betis, Atlético, Huesca y Valladolid fuera– y al Getafe a sacar al menos 13 de los 15 puntos que le quedarían por litigar ante Real Madrid, Girona y Villarreal como locales y ante Real Sociedad y Barcelona como visitante.

El Athletic quedaría fuera de la lucha, ya que, con 46 puntos hoy, sólo podría llegar a 61 si cae en Nervión.

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