Sevilla FC Varios tipos de fondo y varios tipos de armario

Monchi y Lopetegui charlan durante un entrenamiento del Sevilla FC. Monchi y Lopetegui charlan durante un entrenamiento del Sevilla FC.

Monchi y Lopetegui charlan durante un entrenamiento del Sevilla FC. / José Ángel García

Mientras en algunos estamentos del club se hablaba a boca llena de crecer y crecer para algún día poder “ganar una Liga”, Julen Lopetegui, el hombre destinado junto a su equipo de técnicos a lidiar con la tropa a diario durante los nueve meses que en circunstancias normales dura una temporada, avisaba: “Necesitamos fondo de armario”.

Ahora, con tres derrotas seguidas, la táctica del avestruz le gana la partida a la de sacar pecho por las inversiones realizadas, aunque el fútbol aconseja siempre, pero siempre, no precipitar las conclusiones. Todo esto puede cambiar. De hecho cambia, pues no será la primera vez que las críticas se vuelven elogios con muy pocas semanas de diferencia.

Sin ir más lejos, Lopetegui lo sufrió en dos etapas la temporada pasada antes de acabar ganándose el más absoluto de los respetos de cara a un sector de la afición y, también por qué no decirlo, ciertos miembros del consejo de administración.

El entrenador sevillista ya avisó antes de que el balón de la Champions empezara a rodar acerca de que la fase de grupos de la Europa League no tiene nada que ver con competir en el torneo de las estrellas. Jugar ante el Qarabag y el Dudelange no es lo mismo que hacerlo ante el Chelsea y el Rennes y sólo hay que repasar las alineaciones de los primeros encuentros europeos de la campaña pasada y compararlos con los de ahora.

Y todo eso se acaba resintiendo en el nivel de competitividad que hoy en día requiere el fútbol de alta competición. Jugar un partido requiere descanso con respecto al duelo anterior y la guerra de Lopetegui con LaLiga demuestra que no anda del todo tranquilo con la plantilla que maneja. Compararla con la de los otros tres equipos españoles que compiten en Champions, Real Madrid, Barcelona y Atlético, es, como poco, atrevido.

El Sevilla casi repitió en Bilbao, con menos de 72 horas de recuperación, el once que jugó ante el Rennes. Sólo dos cambios y con jugadores tocados físicamente desde hace varias semanas (Jesús Navas u Ocampos) que repitieron. ¿Qué ocurre entonces para que Lopetegui prefiera no rotar y gaste sus energías en protestar vehementemente ante LaLiga con el horario del partido de Cádiz o el de San Mamés?

“Podíamos haber jugado el lunes, pero lo que pasa en esta liga no pasa en ninguna parte”. “Podíamos haber jugado a las nueve de la noche en vez de a las cuatro de la tarde”. “Ya sabemos el desastre que existe y a lo que uno está sometido”, han sido tres de las andanadas enviadas por el de Asteasu a Javier Tebas.

Pues ocurre que Jesús Navas no tiene sustituto en el lateral derecho, que Ocampos tampoco lo tiene en el extremo y que Suso, lesionado, igualmente no puede ser suplido por otro jugador que no sea un delantero (Munir el miércoles, En-Nesyri, el sábado…) reconvertido a extremo.

Un mes después de su llegada, Oussama Idrissi ni siquiera ha podido entrar en una convocatoria, mientras que en otros puestos pueden hacerse múltiples consideraciones.

El Sevilla es un equipo que ha demostrado que puede competir y llegar al límite si se centra en una competición concreta. Pero en el momento que tiene que repartir esfuerzos no está al nivel de otros. La prueba es que logró su objetivo de ser cuarto en la Liga compitiendo sólo en la Liga debido a que los calendarios cambiaron con la pandemia. Y que llegó a la final y la ganó en la Europa League compitiendo sólo en la Europa League, sin tener que repartir esfuerzos con otro torneo. Es su único argumento a la hora de tutear a plantillas como las del Manchester United o las del Bayern Múnich, por citar a algunos rivales con los que recibió elogios.

En la actual plantilla del Sevilla hay jugadores que no pueden considerarse, ahora mismo, fondo de armario, pero que ocupan una licencia federativa, ya sea sólo en la Liga (se permiten 25 a todos los equipos) o también en Europa. ¿Puede considerarse Aleix Vidal hoy por hoy fondo de armario? ¿Y Gnagnon sin siquiera entrenar con el grupo?

Igualmente, hay otros jugadores que también ocupan una licencia y que hasta el momento han tenido muy poca presencia. Óscar Rodríguez, pese a ser una inversión de 15 millones de euros, ha tenido hasta el momento una participación residual habiendo jugado apenas 90 minutos en total repartidos en 3 partidos, mientras que Franco Vázquez, un jugador que parecía que había acabado su ciclo en el club, ha sido utilizado ya en 7 encuentros. Con Carlos Fernández ocurre prácticamente igual, tras ser titular en Granada y una actuación discreta, tiene la confianza justa por parte del entrenador.

Está claro que, remitiéndonos a las pruebas, Lopetegui confía en un bloque que se circunscribe a 13 ó 14 jugadores, algo que acaba pasando factura (tres derrotas consecutivas en la Liga) y que está muy lejos de lo que es un fondo de armario como son los armarios que se requieren en la Champions. Por algo será.

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