Sevilla-Roma | Informe técnico

Dominio en la medular..., y a volar

  • La superioridad en el centro que mostraron Fernando y Joan Jordán y el manejo del partido de Banega permitió al Sevilla tener el balón y atacar siempre con sentido, según tocara

La pizarra del Sevilla-Roma La pizarra del Sevilla-Roma

La pizarra del Sevilla-Roma

Quien tiene un amigo, tiene un tesoro, dicen. Muchos amigos hay en el Sevilla, que dio en el MSV Arena de Duisburgo una imagen de unión y fortaleza como grupo que lo puede llevar muy lejos. Eso y un triángulo en la medular, conformado por Fernando, como stopper o primera línea de contención, Joan Jordán como escolta de lujo, destapándose también como pasador en la acción que originó el 2-0, y Banega como capitán al mando de las operaciones, que impuso su ley para tomar siempre la mejor decisión: tocar entre líneas, unas veces, o romper la presión de la Roma con balones aéreos a los espacios otras. Arriba están los puñales que lo pelean todo, Ocampos, un continuo derroche físico corriendo hacia adelante y atrás, acompañado esta vez por En-Nesyri, para hacer temblar a cualquier rival que sea incapaz de mantener la pelota.

Y es que en la primera parte el conjunto de Julen Lopetegui rondó el 65% de posesión, ante un equipo al que le gusta salir con el balón jugado desde atrás para abrir espacios y que no supo ejecutar su plan en ningún momento. Y sin el esférico, se derrumbó al tiempo que el Sevilla olió sangre. Jesús Navas y Reguilón impiden a sus pares mirar hacia adelante, siempre preocupados de las subidas de los sevillistas, y más pendientes de frenar lo que se les venía que de jugar, la Roma fue un muñeco en manos de un Sevilla capitaneado por Banega.

Defensa

La mejor forma de defender es con el balón. Está claro. Y el equipo de Lopetegui lo llevó a rajatabla para maniatar, primero, a su rival e irse con descaro y desde el inicio a por el gol, después. En todo el primer tiempo no sufrió atrás el cuadro nervionense, que frenó bien la intentona italiana en el segundo. Un paso adelante que se quedó en un lanzamiento a la media vuelta de Dzeko y el intento de Zaniolo detenido por Koundé.

La primera línea de defensa está arriba, con Ocampos, En-Nesyri y Suso, lo que le dio la gasolina, presionando, y después toca superar el triángulo de la medular en la que Fernando y Joan Jordán apenas dejaron pasar con el balón controlado a los romanistas. A ellos se suma un motivado Banega que no dudó a la hora de irse al suelo en más de una ocasión.

Ataque

Tan fácil lo vio Koundé que no dudó en desplegarse en la vanguardia viendo cómo le anulaban un gol por un milimétrico fuera de juego que chequeo el VAR y un remate franco que detuvo Pau López en las postrimerías del encuentro. Le gusta sorprender llegando desde atrás.

Banega lideró desde la distribución las acometidas sevillistas, según tocara. Mando en plaza. Ora pase en largo ante la presión de los de Paulo Fonseca, ora pase interior, ora toque hasta cansar al rival... Porque siempre encuentra a alguien: Ocampos, que rompe entre líneas, un lateral que sorprende o un delantero que lucha por hacerse un sitio.

Virtudes

Desde el control del balón impuso su dominio absoluto ante una Roma perdida.

Talón de aquiles

¿Lo hubo?

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