La incómoda y reincidente primera derrota ante el Granada

Granada - Sevilla | Contracrónica

El Sevilla se va al parón de selecciones con el primer correctivo y con la sensación de que el Granada le traspasó el ansia, pero cuarto de la Liga y como el menos goleado

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Rafa Mir se lamenta ante una de las ocasiones fallidas del Sevilla.
Rafa Mir se lamenta ante una de las ocasiones fallidas del Sevilla. / AFP7

Nunca es bienvenida la primera derrota de un equipo en una temporada y menos aún justo antes de un parón por selecciones, circunstancia que no sólo impide la revancha inmediata sino que abre la vía de los análisis externos y de los debates por más tiempo del deseado. Es lo que le ha pasado a este Sevilla que sigue siendo el equipo menos goleado de la Liga, con apenas tres goles en contra tras el que hizo Rochina con ese zurdazo con efecto que sorprendió a Bono, tras un despeje corto de Diego Carlos.

El central brasileño estuvo en el foco de todo lo trascendente en el partido: el 1-0; la ocasión más diáfana de su equipo, ese cabezazo que increíblemente salió por encima del larguero; y la expulsión, que lo privará de jugar el 17 de octubre en Vigo. Tres en uno.

Los Cármenes, de nombre tan sonoro y pintoresco, no se le da bien al Sevilla. La temporada pasada también hincó la rodilla por primera vez en el estadio nazarí, en un mediodía de sábado, el 17 de octubre de 2020. También hubo una expulsión, la de Joan Jordán, pero mucho más condicionante que en esta ocasión, pues se produjo justo antes del descanso. La de este domingo fue como una reincidencia en casi todo, incluido el marcador, y con el añadido de la incomodidad: la susodicha circunstancia de que llega justo antes del parón.

Dará para muchos análisis. Por ejemplo, que ahora con público se le está haciendo más difícil ganar fuera de casa, uno de los sellos de identidad del Sevilla de Lopetegui, un visitante siempre temible. En Granada, ambos equipos estrenaban la deseada y bienvenida novedad del aforo completo. Hasta con público foráneo. Fueron 600 los sevillistas que sufrieron, se mojaron, vibraron y volvieron derrotados de su viaje a Los Cármenes. La buena noticia de la normalidad recuperada no tuvo el refrendo del signo ganador para los sevillistas.

El único triunfo fuera del Sevilla hasta ahora fue en Getafe, el 23 de agosto, por 0-1 y producida en una acción sobre la bocina. ¿Casualidad o causalidad?

Desde luego, la presión del público se hizo notar: quizá el Sevilla se contagió del ansia que tenía el Granada por ganar con el griterío de un estadio lleno deseoso de ver la primera victoria de su equipo. En cada fricción, en cada caída, las protestas generalizadas; los ánimos hacia los suyos; los silbidos cuando los sevillistas en la grada alentaron en pro del empate; y la presión sobre el rival y sobre el árbitro. Ni más ni menos que la auténtica normalidad.

Esa normalidad se hizo patente también en el trabajo que le está costando al Sevilla de Lopetegui 3.0 darles ritmo a los partidos. El fútbol control aún adolece de la falta de profundidad. Rafa Mir apenas pudo rematar con comodidad ante un bien cerrado Granada que, en cambio, convirtió en gol uno de los tres remates que hizo: es el equipo de la Liga que ha logrado ganar con menos remates.

Aun así, el arrebato de la segunda parte pudo darle el empate al Sevilla, pero el crono lo fue imbuyendo de ansiedad y le faltó el criterio, la calma necesaria para abrir a un Granada que se defendió como el que defiende su hogar de un intruso. Pero el Sevilla sigue cuarto con un partido menos y el parón le servirá para la reflexión interna.

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