El partido del Sevilla FC | Análisis Inocuos balones colgados desde las esquinas

  • Ataques bien paridos acaban en centros sin respuesta por las carencias en el remate

Munir se dispone a golpear el balón ante la oposición de Raúl Albiol. Munir se dispone a golpear el balón ante la oposición de Raúl Albiol.

Munir se dispone a golpear el balón ante la oposición de Raúl Albiol. / Antonio Pizarro

El único gol llegó con un centro raso al que llegaba desde la segunda línea, Munir. Balón raso, imposible de cortar por los centrales de amarillo, y zurdazo a la red. Pero fue la excepción. Demasiados ataques, bien paridos, bien conducidos en aperturas a una banda y otra, acabaron en centros colgados sin visos de éxito para el Sevilla, ni por número de rematadores, ni por la facilidad de su ariete, De Jong, para deshacerse de su marcador, intuir hacia dónde puede ir esa pelota aérea y cabecear. La persistencia del Sevilla en ese recurso despilfarró muchos ataques: Raúl Albiol acabó el partido con diez despejes, Pau Torres con otros diez y Vicente Iborra con cinco. Y cuando, con Chicharito ya dentro y el Villarreal más maduro, parecía que el acoso y derribo podía acabar en victoria, llegó el mazazo de esa ruptura de Trigueros. Segó toda confianza en los anfitriones.

El Sevilla encadenaba una racha sin perder magnífica, de ocho jornadas, pero flotaba que podía pagar muy caras sus limitaciones rematadoras a poco que el enemigo se pertrechara bien y fuera eficaz arriba.

Defensa

El mantra de que el Sevilla es el equipo con más físico de la Liga no tiene fundamento alguno. Ayer, Fernando tuvo al lado a Banega y el Mudo Vázquez, lentos y sin manejo del fútbol de fricción, del choque, de saltar en un balón aéreo y dividido y de tirarse al suelo. Y más arriba, por las alas, Munir y Óliver con una tibia actitud en el repliegue y el trabajo sin balón. Ese decorado puso el partido en manos del Villarreal en el primer cuarto de hora. Iborra, Trigueros (omnipresente, y repentino para ajusticiar en el 1-2), Zambo Anguissa y, desde la izquierda, Moi Gómez (fantástico su partido, pleno de movilidad, toque y llegada) lo encarrilaron.

Departamento de Infografía Departamento de Infografía

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Calleja fue valiente y al ver que el Sevilla sí hacía daño ya por abajo en el segundo tiempo, metió a Toko Ekambi y ordenó salir. Le salió perfecto, porque Fernando tenía ya demasiado campo que cubrir.

Ataque

Tener a una referencia arriba con tan poca movilidad y tan escasos conceptos en el juego sin balón y al espacio, como es De Jong, hizo que los centrales del Villarreal plantaran sus reales en su zona de seguridad y que ahí se las diesen todas.

En la segunda parte hubo más movilidad con Chicharito ya arriba, también el Villarreal bajó su intensidad defensiva. Pero tras el 1-2, al Sevilla no le sentó bien la entrada de Joan Jordán y Dabbur por Óliver y Banega (78’). El criterio y la precisión del argentino al abrir a un lado u otro, o filtrar pases interiores ya en la segunda parte, desapareció. Todo acabó en una acumulación de piezas arriba sin un plan efectivo.

Virtudes

Que este equipo sabe jugar, trenza juego y somete es indudable.

Talón de Aquiles

Erró en el camino para llegar al remate. Y como tampoco anda sobrado de recursos arriba...

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