Getafe - Sevilla Golpe de timón en una galerna (0-3)

  • El Sevilla cuaja su mejor partido del curso cuando peor pintaba y con su goleada retorna a zona Champions

El Sevilla, con su incontestable triunfo en Getafe por cero goles a tres, dio un golpe de timón cuando más a la deriva parecía. Y lo hizo en la galerna azul donde se ahogan tantos, en el Coliseum Alfonso Pérez. Si el fútbol cautiva tanto, es también por esos inopinados giros que conforman su esencia y desnudan toda lógica.

Quizás el sevillista más optimista, o quizás no, vaticinó el rotundo y justo 0-3 del coriáceo bloque que fue el Sevilla al sur de Madrid. Debe ser una de esas victorias subrayadas en rojo a la hora de hacer balances allá por mayo. Debe. De momento ha cortado la pésima dinámica, revitaliza el ánimo de la tropa nervionense y da mucho crédito a Julen Lopetegui, que llevaba semanas perdiéndolo a chorros. Recuperar la plaza de Champions también calmará a los actores y al entorno, también...

Cuando peor pintaba para el Sevilla, preso de una mayúscula depresión por sus cinco partidos oficiales sin ganar, cuajaron los de Julen Lopetegui el mejor partido del curso. Cosas veredes. Su ejercicio defensivo fue perfecto, impecable. Mejor aún que en aquel tramo inicial de la Liga en que enjaretó victoria tras victoria a domicilio. Y como arriba recuperó la eficacia, la goleada se hizo carne. Marcaron Ocampos al filo del descanso, Fernando en el 68 y Koundé en el 75. En casa del equipo de moda. Que además volvía a comperecer ante su gente días después de un histórico 2-0 al Ajax allí mismo. Que detentaba la tercera plaza que tan sevillista ha sido en esta Liga. Allí, a la consulta del dentista de este campeonato, acudía el Sevilla con un terrible dolor de muelas por sus cinco partidos seguidos sin ganar. Y quien salió del Coliseum desdentado fue el rudo equipo de Bordalás, entregado a la superiodidad de los blancos.

Un resbalón de Etebo al borde de su área lo encauzó todo al filo del descanso para el Sevilla, en el minuto 43. El partido, como anunciaban las pizarras, era de bridas bien asidas de una y otra parte, pero al fin y al cabo hablamos de hombres que, por muy ordenados y disciplinados que sean, pueden errar en una simple pisada. Y fue lo que le pasó al sustituto de Arambarri, al que Pepe Bordalás dio descanso tras vaciarse en la gozosa noche ante el Ajax en este mismo escenario. La caída de Etebo dejó de repente un tesoro a los pies de Reguilón, que sólo tuvo que arrancar en dirección a la línea de fondo y servir un balón al corazón del área pequeña para que Ocampos empujara el cuero a la red con sumo placer. Nada pudo hacer David Soria para interceptar ese balón raso y muy tocado en dirección al argentino.

Antes de ese 0-1, el juego tuvo dos partes bien diferenciadas. Y casi proporcionales en su duración. Los primeros veintitantos minutos fueron de color blanco y los siguientes viraron al azul. Lopetegui repitió de salida el dibujo 3-4-3 que se manejó con seguridad y solidez tres días antes en Cluj. Con sólo un cambio, Reguilón por Escudero. Y la puesta en escena distinguió a un Sevilla imperturbable, que plantó su línea de tres zagueros lejos de Vaclík. Y menos mal para ello, pues el checo pronto empezó a dolerse de su rodilla y tuvo que ser revelado por Bono en el intermedio.

Gudelj incrustado entre Koundé y Diego Carlos fue clave para neutralizar esos balones largos a Jorge Molina o Deyverson con los que el Getafe suele sacar petróleo en las segundas jugadas. El manejo de Fernando y Jordán en la zona ancha, donde los azules echaron de menos la fuerza y despliegue de Arambarri, terminaron de ahormar el juego a favor de los sevillistas. Fernando pudo ponerlo todo de cara en un balón parado de Suso, pero remató forzado y con su izquierda a las manos de David Soria (6’). Otra acción entre De Jong y Diego Carlos acabó con un tiro alto del holandés (18’), al que molieron a palos.

No obstante, el viento viró a mitad de la primera parte porque Jesús Navas y Reguilón empezaron a perder sus duelos individuales ante Cucurella, el palaciego, y Nyom o Damián el madrileño. No se tradujo en peligro para Vaclík porque los tres centrales se impusieron en esos balones laterales. Y como Etebo se resbaló antes del descanso, el Sevilla se marchó a las duchas en ventaja.Bono empezó el segundo acto por Vaclík, al tiempo que Bordalás prescindió de un anulado Deyverson por Ángel. Y el canario ayudó a que el Getafe le echara guindillas al partido, encimando al Sevilla con mucho más ímpetu y atropello que fútbol. Duró un cuarto de hora ese empuje, pero ahí también se manejó con entereza el Sevilla, que se mantuvo en pie.

Y al siguiente round, los blancos soltaron los dos crochets directos al mentón. Fernando y Jordán se negaron a plantarse en la media luna hasta el final del partido, como pretendían los azules, De Jong ganó más balones en los choques, a veces violentos, con los centrales y por fuera, Suso y Ocampos dieron continuidad a las jugadas. Así forzaron faltas peligrosas y en una muy bien sacada por Suso –otro nivel en esto que Banega–, De Jong prolongó para que Fernando remachara bajo palos. El VAR tardó poco en conceder el 0-2.

Y el rejón de muerte lo clavó un jugador que necesitaba una actuación tan sobresaliente como la que firmó, Jules Koundé. Pocos minutos antes de su tanto, Lopetegui dio entrada a Sergi Gómez por Suso, ubicó a Koundé en el lateral y adelantó a Navas. Y el francés dio una exhibición de recorrido y calidad. No sólo por su desdoblamiento y su golpeo cruzado. Faltaba un cuarto de hora largo para que acabara el partido. En la banda, el hombre que siguió apostando por su plan contra viento y marea, al fin resoplaba tras muchos partidos con el rostro pétreo por la tensión. Su golpe de timón, el de su equipo, puede ser de los que marquen toda una temporada. A ver.

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