Sevilla FC Machín, Andre Silva, Muriel y el éxito del Valencia de Marcelino

  • La gestión del soriano del Valencia-Sevilla permitió al asturiano sobrevivir cuando parecía en la calle

  • Aquel partido significó el inicio del declive del soriano y también del delantero luso

Parejo y Franco Vázquez, durante aquel clave Valencia-Sevilla (1-1). Parejo y Franco Vázquez, durante aquel clave Valencia-Sevilla (1-1).

Parejo y Franco Vázquez, durante aquel clave Valencia-Sevilla (1-1). / Kai Försterling / EFE

El Valencia ha redondeado una gran temporada, la mejor de los últimos años, gracias a la paciencia que tuvo Mateo Alemany con Marcelino. El asturiano tuvo un pésimo inicio de temporada que empezó a hacer dudar de su idoneidad en Mestalla. Llegó a estar muy en entredicho su labor y la afición valencianista clamó más de una vez contra él. Pero el Sevilla fue protagonista directo de un momento que pudo decantar la balanza en contra del ex técnico sevillista. Fue el Valencia-Sevilla, el 8 de diciembre, un partido que debió ganar el equipo de Pablo Machín, lo que hubiera supuesto su destitución.

En el fútbol a veces se da el caso de que la delgada línea entre el éxito y el fracaso depende de momentos muy determinados y aquel partido en el que el equipo de Pablo Machín se paseó por Mestalla pero no fue capaz de rematar al Valencia con la afición local clamando contra Marcelino fue uno de esos ellos.

Con 0-1 (Sarabia, 55’), y con Promes desarbolando al equipo de Marcelino desde el carril derecho, Andre Silva envió un tiro al palo, tras un jugadón del holandés, habiendo supeardo al meta Neto. Ese 0-2 habría sido la puntilla para Marcelino.

Pero Machín quiso amarrar el resultado, en lugar de rematar a un Valencia moribundo, e hizo unos cambios perniciosos. Sacó a Amadou por Franco Vázquez para tapar a Parejo y a Muriel por Ben Yedder. El colombiano, escorado a la izquierda, hizo una falta absurda en el minuto 92. La botó Parejo y Diakhaby remató a gol. El Sevilla inició su declive, al igual que Andre Silva. El equipo de Machín sólo ganaría ya tres partidos en los doce siguientes de Liga, y el portugués apenas marcaría un gol más. En cambio, Marcelino salvó su cabeza... y se terminó coronando en Sevilla con la Copa del Rey tras remontar y terminar cuarto.

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