Valencia-Sevilla | Crónica

El empate sabe a hiel (1-1)

  • El Sevilla deja escapar en la última jugada un triunfo que hubiera sido un espaldarazo a sus aspiraciones

  • Andre Silva tuvo el cero a dos sin portero en el minuto 83 y tiró al poste

Franco Vázquez intenta quitar el balón a Daniel Parejo. Franco Vázquez intenta quitar el balón a Daniel Parejo.

Franco Vázquez intenta quitar el balón a Daniel Parejo. / EFE

Empate con sabor muy amargo para el Sevilla en Mestalla. Al conjunto de Pablo Machín le faltó defender bien la última jugada para salir del avíspero de Valencia como el equipo con más puntos en ese momento de la Primera División y eso provocó, sin duda, una tremenda decepción entre los suyos. Aunque quepa puntualizar que el rédito obtenido tiene también su mérito, estaba tan cerca la orilla que es imposible evitar ese gusto a hiel en el paladar de todos los que sienten la fe radicada en el sevillano barrio de Nervión.

Además, ese cabezazo de Diakhaby, en la única jugada, la única, en la que los hombres que vestían de rojo no protegieron bien a Vaclik, llegó después de una extraordinaria oportunidad de Andre Silva, quien estrelló un balón en el poste con toda la portería para él y después de superar la salida de Neto y tener sólo delante a Wass para anotar el cero a dos. Demasiadas circunstancias, pues, para que el empate no supiera a derrota a pesar de las dificultades que siempre ha deparado ese recinto para los intereses sevillistas.

Pero hay más, en ese momento el templo del Valencia ya era un enjambre para los suyos, pues estaba lleno de pañuelos blancos para protestar por la situación clasificatoria y por las decisiones que manan tanto del dueño, Peter Lim, como del banquillo, en este caso personalizado por Marcelino García Toral. Pero el fútbol es así, de inesperado, de cruel y también de generador de felicidad para quien marca los goles, que todo hay que decirlo. Una falta casi innecesaria en el lateral, un despiste cuando parecía imposible que los foráneos tuvieran alguno, una mala salida de Vaclik y un testarazo de Diakhaby para que todo se fuera al traste en un segundo.

Son las circunstancias que siempre se dan en este bellísimo deporte y unas veces les toca a uno padecerlas y a otros disfrutarlas, así de sencillo. Pero también sería conveniente puntualizar con premura que el Sevilla no desarrolló precisamente un partido excelso en su visita a un campo tan complicado como el valenciano. Sobre todo en la primera mitad, los hombres de Pablo Machín estuvieron timoratos y fallaron excesivos pases en la búsqueda de un fútbol directo que jamás les daba la posibilidad de salir de la cueva. Andre Silva saltaba todos los balones, pero no ganaba ni uno y eso propiciaba que el Valencia atacara una y otra vez.

En los peores momentos del juego sevillista, sus defensas estuvieron perfectos para proteger a Vaclik

Pero, paradojas de este deporte, en esa fase el Sevilla supo protegerse de manera perfecta. La defensa de tres tradicional de Machín, con Mercado, Kjaer y Sergi Gómez, ayudada por Promes y Escudero en las bandas y por Banega en el centro, era un verdadero muro ante el que se estrellaban una y otra vez los intentos de Parejo y compañía. El Valencia, sí, proponía más, recuperaba pronto la pelota y se dejaba hasta la última gota de sudor en sus intentos, pero, salvo una jugada en el arranque con una doble parada de Vaclik a Garay y Santi Mina, el padecimiento del checo fue nulo.

El Sevilla daba una lección de defenderse a la espera de que llegaran tiempos mejores, que tal vez era el plan ideado por Machín y que se ejecutaría con precisión tras el intermedio. Cierto que la inquietud para los forasteros era constante, pero todo acaecía fruto del empuje de la necesitada escuadra de Marcelino, nada más que por eso, pues Kjaer, Mercado y Sergi Gómez se encargaban de despejar todo lo que caía por allí.Y todo iba a ser bien diferente tras el periodo de reflexión y recuperación. No más reanudarse el juego ya se vio que aquello no sería igual, que el Valencia se había dejado buena parte de sus fuerzas en los intentos iniciales y que el Sevilla tenía claro que ahí llegaba el momento de tocar y de buscarle las espaldas a los adversarios.

Las imágenes del Valencia-Sevilla Las imágenes del Valencia-Sevilla

Las imágenes del Valencia-Sevilla / EFE

Franco Vázquez se encargó del primer aviso en una buena posición, aunque disparó sin ninguna maldad y con escaso peligro. Después empezaría a sumarse Promes a la fiesta y en una jugada del holandés llegaría otro disparo inocente de Sarabia. Eran los prolegómenos del tanto sevillista, de ese minuto 55 en el que Promes volvía a generar la superioridad por la derecha y un mal disparo de Ben Yedder se convertía en el pase perfecto para Sarabia, quien desvió con sutileza a la red.

El Sevilla había sabido esperar para asestar un golpe que podía ser definitivo. Porque el Valencia se descompuso y a partir de ahí todo fue muy diferente. Las contras del cuadro de Machín ya eran casi todas peligrosas y se desarrollaban con los toques habituales en las salidas y también con la llegada masiva de hombres al remate.

La gran oportunidad sevillista llegó en el minuto 83, cuando Andre Silva falló el 0-2 de una manera increíble

Ahí, precisamente ahí, estuvo el partido para el Sevilla, que esta vez no fue capaz de sacar provecho de esos minutos en los que salía con una facilidad pasmosa desde atrás y siempre en superioridad. Franco Vázquez la tuvo el primero, después Banega remató al poste y, por último, Andre Silva fallaría un gol increíble en una espectacular jugada de Promes. El portugués llegó a superar a Neto y cuando lo más fácil era el 0-2 estrelló el disparo en el poste.

Fue el momento decisivo en el minuto 83, antes de ese despiste final con Mestalla llena de pañuelos en contra de los suyos. Pero el fútbol es así, unas veces da y otras quita. Al Sevilla, por mucho que el resultado no sea malo en su globalidad, le tocó quedarse con la hiel donde cierta vez saboreó la miel. Más o menos fue en el mismo minuto, cosas de este maravilloso deporte llamado fútbol.

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