Tan poco margen como ilusión despierta

El 0-3 ante el Levante aún en la retina del sevillismo retumba en la conciencia de un equipo que ya siente de cerca la presión

Almeyda: "Tenemos que tener la rebeldía de que no nos gustó lo del domingo pasado"

Rubén Vargas, en el centro entre demasiados jugadores cabizbajos.
Rubén Vargas, en el centro entre demasiados jugadores cabizbajos. / Ismael Rubio

El margen es el mínimo, algo así como el que cabe en una botella pequeña de agua. Este Sevilla de Matías Almeyda ya juega con fuego. Lleva perdidos tres partidos seguidos entre el final del 2025 y el inicio del 2026, dos de Liga y uno de Copa. Lo del último ante el Levante fue especialmente sangrante para la autoestima de una afición que ya no cree en los suyos y para la que si el entrenador argentino era la única esperanza a la que agarrarse, ya ni sabe si ese pilar es fuerte o también se tambalea.

El empate del Valencia la noche del sábado dejó ya el descenso para el equipo nervionense a una distancia de sólo tres puntos y si el paso del colista por el Sánchez-Pizjuán se convirtió en una tarde de domingo entre lo surrealista y lo grotesco, la visita del Celta puede catalogarse de una amenaza con mucho más fundamento por las credenciales a domicilio que traen los gallegos, el cuarto equipo más peligroso a domicilio como demuestran los 15 puntos que ha sumado lejos de Balaídos, donde sólo ha perdido un partido, ha ganado 4 (todos ellos seguidos con una pica en el Bernabéu incluida) y ha empatado tres. Únicamente Barcelona, Real Madrid y Villarreal tienen mejores números como viajeros que el cuadro celeste, a cuyo entrenador le traerá además buenísimos recuerdos el Sánchez-Pizjuán por ser el escenario en el que debutó, con triunfo además, en Primera, un 1-2 un 17 de marzo de 2024 en el que el Celta remontó la ventaja local cuando en Nervión entonces había un goleador, un tal Youssef En-Nesyri, no sé si ustedes lo recuerdan...

La previa
La previa / Usuario

Lo vivido en el último domingo resultó esperpéntico. Con la peor entrada que se recuerda, en un ambiente gélido y lluvioso, la afición acabó despidiendo a los suyos al grito de “¡jugadores mercenarios!”, llevándose por supuesto el consejo su ración diaria de desprecio. Después de que el colista diera un repaso con un 0-3 era de lo más suave que se podía esperar. Ahora eso hay que olvidarlo, aunque en el subconsciente del futbolista, y más cuando éste es frágil, eso se queda ahí y sólo hay ver la foto que acompaña la previa: demasiados jugadores cabizbajos... El golpe que recibió Alexis, con Akor Adams fuera, deja a Isaac casi en solitario en el ataque, ilustrando mejor que nadie el lebrijano cómo la falta de autoestima puede afectar a un futbolista con las botas puestas bajo una grada rebosando de detractores.

Ni la vuelta de Vargas es motivo suficiente para que la afición se ilusione. No lo hace cuando además sabe que cualquier partido puede ser el último del suizo en el Sevilla, donde ahora mismo para los que se sientan en el palco es más un cheque al portador que un refuerzo. Volver a despegarse de la zona de abajo es la obsesión y hay poco margen para el error, pero tampoco ilusión...

stats