Sevilla FC - Girona | La Previa

Ganar, moneda común

  • El Sevilla debe cortar su racha de empates en un partido especial para Pablo Machín si quiere mantener su situación de privilegio en la Liga.

  • Jesús Navas y Sarabia deben volver a un once del que se cae Franco Vázquez por sanción.

Pablio Machín se enfrenta a su ex equipo, el Girona, en el decisivo duelo que tiene el Sevilla este domingo. Pablio Machín se enfrenta a su ex equipo, el Girona, en el decisivo duelo que tiene el Sevilla este domingo.

Pablio Machín se enfrenta a su ex equipo, el Girona, en el decisivo duelo que tiene el Sevilla este domingo. / Manuel Gómez

El Sevilla tiene, con respecto a hace una semana, un peso menos encima y un peso más. A saber, la clasificación como primero de grupo para los dieciseisavos de final de la Europa League ha significado cumplir un primer objetivo en una competición en la que casi hay obligación de llegar al cuadro final. Y, segundo, la preocupación de más que no pesaba en el ambiente cuando el equipo de Pablo Machín emprendía viaje a Valencia saltó el lunes en la Junta de Accionistas y todo lo que ha generado ya es conocido por todos.

Son, por tanto, dos cuestiones que indirectamente tienen o pueden tener su incidencia en el rendimiento del equipo en la Liga, el torneo al que hoy vuelve y que tiene a los pupilos del entrenador soriano muy bien colocados y con muchas ilusiones encendidas.

Meter la bola en el bombo del lunes supone una preocupación menos hasta mediados de febrero y, claro, un respiro al haber cumplido con un objetivo primario. Con lo otro, el grupo de profesionales que adiestra Machín ya demostró el jueves que, en todo lo que ellos puedan poner de su parte, no tiene por qué afectar al rendimiento deportivo.

Hoy seguramente volverán a escucharse cánticos en contra de la venta y probablemente dirigidos a Pepe Castro, aunque el sevillismo empieza a entender la situación y el siguiente paso será identificar cada trinchera y esperar.

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Mientras, no queda otra que apoyar al equipo en su lucha diaria y ésa dicta que la batalla hoy es el Girona, un equipo que hasta la semana pasada en San Mamés, donde perdió después de ocho jornadas sin morder el polvo, era el mejor de la Liga de las cinco últimas jornadas y en los partidos a a domicilio. Los de Eusebio Sacristán perdieron en Bilbao su primer partido fuera de casa y fue en el descuento y de penalti en el estreno de Gaizka Garitano tras la destitución de Berizzo en el Athletic.

Pero bien hará el Sevilla en olvidar quién es el rival de turno –con estrecha vinculación con el técnico, Pablo Machín, por cierto– y centrarse en lo que se ha ido dejando por el camino. El cuadro nervionense ha perdido cuatro puntos en los dos últimos compromisos y eso es mucho para un equipo que quiere pelear por mantener la posición de privilegio que tiene en la Liga. Es verdad que Mendizorroza y Mestalla son plazas complicadas, pero no son ni el Bernabéu ni el Camp Nou y la realidad es que los rivales con los que se codea el equipo de Machín no son cualquier cosa. Aguantar segundo pasa por ganar hoy a un equipo que se ha ganado un respeto y que mantiene la misma estructura que instauró el entrenador castellano en Montilivi, donde hizo historia y donde se ganó el respeto para que un club como el Sevilla se decidiera a entregarle un proyecto de muchos millones de euros.

Ya ha pasado, los equipos que se han plantado en Nervión con el mismo esquema de juego, planteando duelos individuales, han hecho sufrir al Sevilla

Para el día de hoy se prevén dos novedades en el once que pueden ayudar en el aspecto ofensivo a hincarle el diente a un equipo que es el menos goleado como visitante, con sólo 5 tantos recibidos. Jesús Navas tras su lesión y Sarabia después de cumplir castigo en Europa, se perfilan como dos estiletes clave en un once que sigue mostrando la pegada con que sorprendió desde el inicio de la temporada y que continúa con Ben Yedder enchufadísimo y Andre Silva recuperando sensaciones.

El horario, igual que en la visita del Girona de Machín la temporada pasada, invita a vivir una fiesta familiar prenavideña que debe acabar con un triunfo, algo que para un equipo que quiere acostumbrarse a vivir arriba no puede permitirse tardar mucho en saborear. El último empate con ese despiste al final no sentó muy bien, pero son puntos que se hacen buenos con un triunfo inmediatamente después.

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