Levante-Sevilla | Análisis Táctico

El equilibrio de la variante

  • La efectividad justifica un cambio que refuerza el medio y desnuda las alas

El equilibrio de la variante El equilibrio de la variante

El equilibrio de la variante / Dpto. de Infografía

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Cualquier cambio en la disposición de los futbolistas provoca variaciones en el funcionamiento general del conjunto, algo en el que también influye (y bastante) la naturaleza futbolística de los hombres elegidos en cada puesto. Machín introdujo la variante de jugar con dos delanteros para que Ben Yedder tuviera hueco en el equipo y para ello tuvo que reajustar cosas que puede –no digo que sea una ley, pero puede– reforzar algunos aspectos y debilitar otros.

A la vista de todos estuvo la mejora del tono ofensivo, siempre con los condicionantes que se daban también en el rival, pero quitando los caliches se podían apreciar más cosas, sobre todo analizando hasta el 1-3, que fue cuando hubo de verdad partido.

Defensa

Machín solucionó el entuerto utilizando un triángulo en el centro con Banega como único pivote y dos interiores cortos, aunque luego se vio que en ataque uno tenía más cuerda. El soriano retrasó a sus mediapuntas titulares en el inicio de Liga, Franco Vázquez y Sarabia, para otras funciones más de contención. Ello se tradujo en una mayor consistencia por el centro –el agujero negro detectado desde el inicio de temporada en el sistema–, pero en más vulnerabilidad en las alas, donde los carrileros no tenían las ayudas de estos dos híbridos u hombres para todo: delanteros, extremos e interiores... Encima, en este sistema sin laterales los centrales de los costados no tienen coberturas y tampoco los medio centros la hacen como suele ser un recurso en defensa de cuatro. Así, Aleix Vidal sufrió con Morales y Bardhi, que además se intercambiaban, y desde la zona de Jesús Navas y Carriço llegó el centro de Luna en el 1-1. El Sevilla (también hay que entender que Banega no es cierre) dejó cuestiones mejorables en defensa en la primera media hora. Y ya al final, cuando Machín volvió al esquema habitual de 3-4-2-1 con Roque Mesa y el Mudo en paralelo, volvió a perder el control por el centro, aunque hay que matizar que el 1-6 era para relajarse.

Ataque

La movilidad de Ben Yedder era la primera piedra. Al no poder proyectarse en exceso los guardianes de Banega, el galo hacía la labor de conexión iniciando muchas jugadas en solitario o en asociación con Sarabia. El partido, además, era lo que pedía con un Levante roto por el centro. Las bandas, con Aleix Vidal muy a contraestilo, no aparecían y los contraataques eran la mejor manera de sacar partido a una efectividad máxima junto con la capacidad de robo en la presión en zonas adelantadas. Con la vuelta al 3-4-2-1 y el funcionamiento habitual del modelo, las bandas volvieron a aparecer, pero Aleix no lo aprovechó.

Virtudes

Efectividad y un portero.

Talón de Aquiles

Muchos jugadores fuera de su sitio. Aleix Vidal por supuesto, pero dos delanteros jugando de centrocampistas y un organizador ofensivo (Banega) teniendo que guardar la posición delante de la zaga.

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