El Sevilla dio todo lo que tiene
Desde mi córner
Sin la intervención del VAR, los de Mendilibar no habrían caído ante el ordenado Girona
DECIDIDAMENTE, sin VAR no habría perdido el Sevilla ante un Girona que lograba su cuarto triunfo consecutivo sobre las huestes blancas. Tres partidos, cero puntos, pero no debió nunca el Sevilla perder un partido en el que puso todo lo que tiene. Ocurre, sin embargo, que habría que ver si aparte de su indudable ardor y casta posee algo más. Claro que siempre cabe la argumentación de que sin la existencia del VAR no habría caído.
Estábamos ante un partido presidido por una incógnita, la de cuál sería la cara que mostraría el Sevilla, si la liguera o la de Atenas. Y pronto se aclararía, pues aparecía un Sevilla muy reconocible y que salió a comerse al rival, pero el rival es ese Girona que quizá sea el que mejor fútbol hace de los de la mitad de la tabla. Iban a mirar a los ojos al Sevilla, dijo aquí estoy yo para imponerse a base de no perder la pelota para que Sow se la ponga botando a Yangel Herrera.
Con el marcador de cara, Savinho puede abultar el marcador, pero salva la papeleta Dmitrovic y ahí toca a rebato la tropa de Mendilibar para apabullar al rival en un recital de balones colgados al área. Y así, cuando el primer tiempo expiraba, llegó un barullo resuelto de forma fulminante por Gudelj para llegar al descanso con muy buenas sensaciones y con la constatación de que estábamos viendo un magnífico partido de fútbol en el que puede pasar de todo.
Y vaya si pasa de todo, llegan goles y el VAR se erige en protagonista de este segundo tiempo, pues primero invalida por el bigote de una gamba una obra de arte de Rakitic y desdice al árbitro tras ver penalti catalán. Y en el ínterin, el segundo gol visitante y el clamoroso error de Dovbyk que pudo sentenciar el partido. Y por encima de todo, el descubrimiento de Savinho, un imberbe ya convertido en futbolista excepcional para un final desolador que sin VAR pudo no serlo tanto.
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