Sevilla FC Las falacias del cansancio

  • El Sevilla, que salvo en La Nucía ante el Levante acabó siempre mejor que el rival, no ha dado síntomas claros de fatiga, pero sí puede hacerlo con la plantilla más corta de Primera

Reguilón y Jesús Navas inician un trabajo de fuerza en progresión mientras Sergi Gómez espera. Reguilón y Jesús Navas inician un trabajo de fuerza en progresión mientras Sergi Gómez espera.

Reguilón y Jesús Navas inician un trabajo de fuerza en progresión mientras Sergi Gómez espera. / J.L. Contreras

Es un clásico en el fútbol que en momentos de dudas, tras una derrota, se recurra desde los análisis externos al momento físico de la plantilla. En el Sevilla actual un empate equivale a un partido perdido, por lo que hablar de cuatro encuentros igualados de seguido adquiere de inmediato el rango de crisis y se encienden todos los pilotos rojos.

También es cierto que estamos en una fase de carácter extraordinario de la temporada por las circunstancias que se han dado, ya que todos los equipos tienen que gestionar la preparación de partidos cada tres días, pero todos... Por tanto, ¿qué razón o razones empíricas se establecen para afirmar que el Sevilla, y no otros equipos, está en un momento de cansancio físico?

Partiendo de la base de que los equipos de Primera División en esta situación especial no tienen tiempo de entrenar ya que las sesiones de trabajo están más que marcadas entre partido y partido (un día de recuperación, otro de prepartido y sólo uno de entrenamiento propiamente dicho), y sin tener acceso a los datos fisiológicos y frecuencia cardiaca de los jugadores en las distintas sesiones ni a las métricas de aceleraciones, esfuerzos de alta intensidad, recorridos, etcétera, resulta arriesgado afirmar que un equipo, en este caso el Sevilla, esté en un déficit físico con respecto a sus competidores.

Entre otras cosas porque el Sevilla como equipo tampoco ha dado síntomas de tener fatiga muscular en los partidos disputados, en los que ha acabado en líneas generales mejor que el rival salvo en la cita ante el Levante. Lo hizo ante el Barça, ante el que el segundo tiempo fue mejor que el primero, lo repitió en Villarreal con los cambios –el rival también los hace– que variaron la dinámica de la primera parte y también ante el Valladolid el viernes, cuando empató y anotó otro gol anulado por el VAR en la segunda mitad.

De hecho, se volcó tanto que se desprotegió atrás al final.Por tanto, no hay motivos para afirmar que hay un cansancio significativo con respecto a otros equipos, cuando además han sido varios los entrenadores y profesionales rivales que han afirmado que el Sevilla es de los equipos que han llegado más fuertes tras el parón liguero por la pandemia de Covid-19.

Sí se puede reflexionar acerca de la aportación de la plantilla en unas condiciones que ya hemos dicho que son especiales y ahí sí se admite que se pueda discutir si es o puede ser la adecuada. El Sevilla tiene probablemente el plantel más corto de Primera División, que desde que comenzó la temporada ha ido perdiendo efectivos. En el mercado de invierno salieron cuatro jugadores (Chicharito, Dabbur, Pozo y Bryan Gil) y llegaron dos (Suso y En-Nesyri) y después, aparte, causaron baja Carriço y, recientemente Nolito. Con sólo 20 jugadores profesionales, la aportación de los canteranos de momento no ha aparecido ni se vislumbra en los planes de Lopetegui cuando otros entrenadores sí le han dado minutos a jugadores jóvenes en estas cinco jornadas disputadas de esta miniliga.

Restando a jugadores con escasa participación como Sergi Gómez o Rony Lopes, éste con un par de apariciones en las que no ha dado señal alguna de sumar, sí tendríamos que meter en esa coctelera de la situación física del equipo que al final Lopetegui maneja sólo a 17 futbolistas (resten también a Bono) para un periodo de esfuerzos intensos cada tres días hasta mediados de julio.

Ello sí podría tener una incidencia importante si determinados jugadores no aportan lo necesario –Rony, En-Nesyri...– y el técnico se ve obligado (como lo ha hecho en alguna ocasión) a tirar de los mismos hombres.

El equipo, de momento, no ha dado síntomas de fatiga, pero puede llegar al momento en que sí lo haga si no hay una buena gestión.

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